Erradicación de la transfobia en las aulas: responsabilidad de todos

  • La transfobia escolar vulnera derechos bĆ”sicos del alumnado trans y se manifiesta tanto en agresiones directas como en silencios, exclusiones y negación de la identidad.
  • La erradicación de la transfobia requiere educación afectivo-sexual integral, protocolos claros en los centros, formación docente y la implicación activa de toda la comunidad educativa.
  • Las familias son clave para modelar actitudes de respeto hacia la diversidad y prevenir que los hijos se conviertan en agresores o espectadores pasivos del acoso.
  • Transformar los modelos de masculinidad y combatir el machismo es esencial para reducir la violencia homofóbica y transfóbica entre chicos y construir escuelas seguras para todos.

Erradicación de la transfobia en las aulas

El 24 de diciembre fracasamos (de nuevo) como sociedad, aunque el fracaso se cebó especialmente en la comunidad educativa del Instituto catalÔn en el que Alan había cursado sus estudios. Alan tenía 17 años y era transexual, no faltaban motivos de alegría pues había conseguido el cambio de nombre en su DNI, sin embargo sus compañeros y compañeras se ensañaban con él a causa de su identidad de género; el acoso sufrido fue la causa de que se suicidara. Conocemos estas conductas como bullying homofóbico y transfóbico: son menores de edad que sufren humillaciones continuas, tanto en los pasillos del centro educativo, como aprovechando esos espacios virtuales que a veces sacan lo peor de nosotros mismos.

Una Navidad sin Alan para sus padres, y lo que les queda; yo me quedĆ© de piedra cuando me enterĆ© dos dĆ­as despuĆ©s, no me lo querĆ­a creer y me fui directa a mis hijos, les pedĆ­ que me escucharan: ā€˜no tolerĆ©is que nadie acose a otros en vuestra presencia, no participĆ©is en humillaciones colectivas, contadlo a un adulto si no podĆ©is enfrentar solos la situación’; ĀæquĆ© mĆ”s podĆ­a decir? Al fin y al cabo es una responsabilidad colectiva, porque si no hubiera profesores que miraran a otro lado, los espectadores del acoso escolar tomaran parte activa, y las familias de los agresores no fueran cómplices, no estarĆ­amos hablando de esto.

”Basta ya! ¿no os parece? ¿somos incapaces de relacionarnos con quien es diferente o qué nos pasa? Tras las concentraciones de protesta, y después de que Alan tomara protagonismo en noticias de periódicos y reflexiones de diversos blogs, el observatorio contra la Homofobia de Cataluña pidió al Síndic de Greuges que investigara las circunstancias en las que se produjo el suicidio, y se exigían responsabilidades políticas, porque precisamente es una Comunidad Autónoma con una legislación LGTBI avanzada, pero con deficiencias en su aplicación real en los centros educativos.

Transexualidad y convivencia en las aulas

Convivencia y diversidad en las aulas

Tres institutos y un largo historial de acoso escolar: ¿quién querría ir a clase cada día si sabe que allí le empujarÔn, le insultarÔn o le tirarÔn por la escalera? ¿y qué nos pasa a los adultos? ¿acaso estamos ciegos?; quizÔs solo sea la comodidad de movernos en un sistema que nos proporciona cierto bienestar, o puede que no queramos saber nada de sufrimientos ajenos. Ponte en lugar de Ester, la madre del chico, piensa en ella y en esa Nochebuena en la que Alan tomó pastillas mezcladas con alcohol, el día en el que el terror ante la violencia superó al amor y apoyo de su familia.

Si trabajas con menores en el Ć”mbito educativo o de formación complementaria, incluso si eres monitor en casas de juventud… bueno, si eres padre o madre, tambiĆ©n: te puede interesar este libro llamado Trans*Exualidades, en el que Raquel (Lucas) Platero MĆ©ndez, que tiene una larga trayectoria de activismo LGTBQ y en el Ć”mbito de la educación, propone estrategias concretas que pueden incidir en la prevención e intervención sobre la transfobia.

La experiencia y las investigaciones mĆ”s recientes coinciden en algo fundamental: la escuela no es neutra. Lo que se nombra, lo que se calla, los ejemplos que se ponen en clase, las bromas que se permiten en el patio, la forma en la que se distribuyen los baƱos o los equipos de deporte… todo ello transmite mensajes claros sobre quiĆ©n es aceptado y quiĆ©n no. La transfobia escolar no solo se manifiesta en insultos o agresiones fĆ­sicas; tambiĆ©n se hace presente en miradas, burlas, silencios y exclusiones sistemĆ”ticas que van minando la autoestima del alumnado trans.

Los documentos educativos de referencia sobre diversidad y prevención de la transfobia señalan que las personas trans, especialmente en la adolescencia, viven un riesgo elevado de aislamiento social, fracaso escolar y problemas de salud mental. Cuando el entorno educativo niega su identidad o la ridiculiza, el centro deja de ser un lugar seguro y se transforma en un espacio de peligro permanente. Por eso, hablar de convivencia en las aulas implica abordar de frente la realidad de las identidades trans y no binarias, sin dejar a nadie fuera.

Erradicación de la transfobia y memoria de Alan

ĀæTarea colectiva?

Sin duda alguna: es tarea de toda la comunidad educativa la eliminación de estas conductas en los colegios e institutos, y es responsabilidad (colectiva) que ocurran desgraciados hechos como el que os relato, ¿o es que no delegamos a los hijos en el sistema educativo también para que se sientan a gusto y protegidos? Todos los profesores no son iguales ni tienen la misma sensibilidad; tampoco poseen siempre las herramientas necesarias para trascender el currículum educativo y educar a las que son personas antes que alumnos, pero desde la voluntad de cambio se puede intervenir siempre. También es cierto que la homosexualidad y la transexualidad son mÔs visibles y por lo tanto mÔs aceptadas en la actualidad, pero no lo suficiente.

Hemos querido educar a nuestros hijos en sexualidad hablÔndoles de la concepción humana y de la prevención de embarazos no deseados y ETS, pero nos hemos olvidado de lo mÔs importante: visibilizar lo invisible, o sea las emociones, los miedos, las decisiones, las dudas, las orientaciones e identidades. Les contamos lo que queremos contarles sin preguntarnos si les interesa, escuchamos sólo las respuestas a nuestras preguntas, pero no lo que los hijos ansían contarnos. Se nos olvida también que ellos tienen sexualidad. Al mismo tiempo no tenemos reparos en delegar la formación en temas tan importantes en las Redes Sociales y en el porno online.


Los estudios internacionales muestran que una parte muy importante del alumnado LGTBI, y en particular el alumnado trans, se siente inseguro en su centro por su orientación o identidad. Esto se traduce en absentismo, abandono escolar temprano y un sufrimiento silencioso que muchas veces pasa desapercibido para los adultos. La tasa de intentos de suicidio en personas trans, que se ha llegado a situar en torno al 41 %, pone de manifiesto la urgencia de intervenir en todos los contextos donde pasan su día a día, y el centro educativo es uno de los mÔs determinantes.

ĀæSabes que la tasa de suicidios e intentos de suicidio en personas transexuales se sitĆŗa en cifras extremadamente altas? Āæno crees que es intolerable?

El acoso no es solo ā€œcosa de niƱosā€. Las guĆ­as especializadas explican que hay acoso directo (insultos, golpes, amenazas), acoso relacional (exclusión del grupo, rumores, ridiculización constante) y acoso online (mensajes, memes, fotos, difamaciones en redes sociales y aplicaciones de mensajerĆ­a). En el caso de jóvenes trans, estos ataques suelen centrarse en su expresión de gĆ©nero, su nombre o sus pronombres, y en muchos casos se prolongan fuera del horario escolar, haciendo que la vĆ­ctima sienta que nunca puede bajar la guardia.

El siguiente grÔfico muestra víctimas de bullying en México (2012) por su orientación o identidad sexual:

Bullying por orientación o identidad sexual

QuƩ entendemos por transfobia en el contexto escolar

Diversidad de identidades de gƩnero en la escuela

Las guías de referencia sobre diversidad de género coinciden en que la transfobia escolar no se limita a las agresiones explícitas. Abarca un amplio abanico de prÔcticas, discursos y omisiones que invalidan o cuestionan la identidad de las personas trans. En las aulas puede manifestarse de múltiples formas:

  • Negar el nombre sentido del alumno o alumna trans y seguir usando el nombre legal en listas, exĆ”menes o comunicaciones.
  • Obligar a elegir entre categorĆ­as ā€œniƱo/niƱaā€ en actividades o espacios (baƱos, equipos deportivos, filas) sin ofrecer alternativas.
  • Burlas sobre la apariencia fĆ­sica, la voz, la ropa o cualquier rasgo asociado al gĆ©nero.
  • Silenciar la realidad trans en los contenidos escolares, como si no existiera o fuera una excepción lejana.
  • Comentarios despectivos de adultos o compaƱeros sobre personas trans visibles en los medios de comunicación.

Cuando estas prÔcticas se normalizan, el mensaje que recibe el alumnado trans es que su identidad es un problema que debe esconderse. Las investigaciones muestran que el acceso a un entorno escolar donde se respeta el nombre elegido, se permite el uso de uniformes acordes a la identidad de género y se garantizan espacios seguros, reduce de forma drÔstica los niveles de ansiedad, depresión y pensamientos suicidas.

Marco legal, derechos del alumnado trans y rol de los centros

Derechos del alumnado trans en la escuela

En los últimos años se han ido aprobando en distintas comunidades autónomas normas específicas de igualdad y no discriminación por identidad de género, así como leyes integrales LGTBI. Estas normas reconocen derechos clave para el alumnado trans en los centros escolares, como por ejemplo:

  • Ser tratado con el nombre y pronombres elegidos en todos los documentos internos del centro y en la relación cotidiana, aunque el DNI aĆŗn no se haya actualizado.
  • Utilizar los espacios, baƱos y vestuarios acordes a su identidad de gĆ©nero, garantizando su privacidad y seguridad.
  • Vestir el uniforme escolar que mejor se adecĆŗe a su identidad de gĆ©nero, sin imposiciones por parte del centro.
  • Recibir protección frente al acoso y discriminación, incluyendo protocolos especĆ­ficos de actuación ante incidentes transfóbicos.
  • Participar visiblemente en todas las actividades escolares sin ser excluido o relegado por su identidad de gĆ©nero.

Sin embargo, como ya se evidenció en el caso de Alan, tener leyes avanzadas no basta si no se traducen en protocolos claros y formación del profesorado. Muchos centros desconocen estas obligaciones o no saben cómo ponerlas en prÔctica. Los documentos de referencia señalan la necesidad de que cada colegio e instituto cuente con:

  • Un plan de convivencia que mencione explĆ­citamente la diversidad sexual, de gĆ©nero y familiar.
  • Un protocolo de atención al alumnado trans, con pasos concretos, responsables identificados y vĆ­as de comunicación con la familia.
  • Registro de incidentes de acoso por LGTBIfobia, para poder intervenir y evaluar las medidas.
  • Formación continua para docentes, personal no docente y equipos directivos en materia de diversidad y derechos humanos.

Cuando el centro asume su responsabilidad, deja de ser un espacio que solo reacciona ante los casos extremos y se convierte en un agente activo de cambio, capaz de prevenir la transfobia antes de que se consolide.

Prevención de la transfobia: educación afectivo-sexual y clima escolar

Valores de respeto y diversidad para la infancia

Una de las grandes conclusiones de las guías especializadas es que la prevención eficaz de la transfobia pasa por una educación afectivo-sexual integral. No basta con hablar de reproducción o de métodos anticonceptivos; es imprescindible incluir:

  • Diversidad de cuerpos y expresiones de gĆ©nero, mostrando que no existe una Ćŗnica forma vĆ”lida de ser niƱo, niƱa o persona no binaria.
  • Orientación sexual e identidad de gĆ©nero como dimensiones distintas y complementarias, explicadas con un lenguaje sencillo y respetuoso.
  • Modelos de familias diversas en los materiales, lecturas, ejemplos y actividades de aula.
  • Trabajo explĆ­cito sobre empatĆ­a, respeto, gestión de emociones y habilidades para resolver conflictos sin violencia.

AdemĆ”s, la investigación seƱala que no hay que limitar estas actividades a una ā€œsemana de la diversidadā€ ni a un dĆ­a concreto. La educación en igualdad debe ser transversal a todas las Ć”reas: lengua, ciencias sociales, tutorĆ­as, educación fĆ­sica, etc. Por ejemplo, se puede:

  • Incluir personajes trans o con diversidad de gĆ©nero en las lecturas obligatorias o recomendadas.
  • Analizar en clase cómo los medios de comunicación representan a las personas trans.
  • Trabajar la historia de los movimientos por los derechos LGTBI en las asignaturas de historia o Ć©tica.
  • Debatir sobre estereotipos de gĆ©nero en la publicidad y las redes sociales.

Crear un clima escolar seguro también implica normas claras y conocidas por todos contra cualquier forma de discriminación. El alumnado debe saber qué conductas no se toleran, qué consecuencias tienen y, sobre todo, cómo pedir ayuda. Las investigaciones recomiendan disponer de canales confidenciales (buzones físicos o virtuales, personas de referencia, tutorías individuales) para que las víctimas o testigos de transfobia puedan denunciar sin miedo.

El papel imprescindible de las familias

Familias que educan en diversidad y respeto

La familia es el primer espacio donde los niƱos aprenden quĆ© es aceptable y quĆ© no. Cuando un padre hace un comentario despectivo sobre personas homosexuales o trans, o cuando una madre se burla de quien ā€œno parece suficientemente masculino o femeninaā€, envĆ­an un mensaje potentĆ­simo sobre cómo debe tratarse a la diferencia. Los niƱos, como se suele decir, hacen lo que ven, no lo que se les dice.

Las guĆ­as dirigidas a familias insisten en varias ideas clave:

  • Es fundamental escuchar sin juzgar cuando un hijo o hija comparte dudas sobre su identidad o cuenta que en su clase hay una persona trans.
  • Hay que evitar las bromas basadas en el gĆ©nero (ā€œpareces una niƱaā€, ā€œeso es cosa de chicosā€) que refuerzan estereotipos rĆ­gidos.
  • Conviene ofrecerles desde pequeƱos referentes positivos de diversidad en cuentos, pelĆ­culas, series o personas cercanas.
  • Resulta esencial dejar claro que en casa se valora el respeto, la empatĆ­a y la defensa de quien sufre acoso por ser diferente.

Cuando en la familia se manejan con naturalidad conceptos como identidad de género, orientación sexual y diversidad, los hijos llegan a la escuela con una base sólida de tolerancia. Y, al contrario, cuando en el hogar se transmiten prejuicios o discursos de odio, es mÔs probable que los niños se conviertan en agresores o espectadores pasivos del acoso.

¿Cómo abordas las cuestiones relacionadas con la sexualidad en casa? ¿les das a tus hijos imagen de tolerancia o te muestras como alguien incapaz de entender la riqueza de la diversidad? ¿recuerdas que tu actitud y tu opinión estÔn modelando a los niños con los que convives? Empecemos desde ese pequeño espacio al que llamamos hogar, empecemos a pensar y hacer pensar, a fomentar el espíritu crítico de los mÔs jóvenes, seamos intolerantes con la intolerancia, y caminemos por un camino renovado libre de prejuicios y lleno de amor.

Intervención ante casos de transfobia: qué puede hacer la comunidad educativa

Intervención educativa ante la transfobia

Aunque la prevención es crucial, los centros deben estar preparados para actuar con rapidez cuando aparece un caso de transfobia. Las guías de acción recomiendan una respuesta estructurada que implique a toda la comunidad:

  • Detener de inmediato cualquier conducta violenta o humillante, mostrando con claridad que el centro no la tolera.
  • Escuchar y proteger a la vĆ­ctima, garantizando su seguridad fĆ­sica y emocional, y evitando culpabilizarla o minimizar lo ocurrido.
  • Informar a la familia del menor afectado y ofrecerles orientación sobre recursos de apoyo psicológico y social.
  • Trabajar con el agresor o agresores, para comprender el origen de sus conductas, desmontar prejuicios y establecer medidas reparadoras y educativas, no solo punitivas.
  • Implicar al grupo-clase, abordando el conflicto de forma pedagógica, revisando normas y promoviendo la corresponsabilidad.

Las investigaciones muestran que la intervención solo con la víctima o solo con el agresor es insuficiente. Es necesario abordar también el rol de los espectadores, esos compañeros que ríen las gracias, miran hacia otro lado o graban con el móvil en lugar de ayudar. Trabajar con ellos para que se conviertan en aliados activos del alumnado trans es una de las claves para transformar la cultura del centro.

Por otro lado, los equipos directivos deberían revisar si lo ocurrido pone de relieve fallos en el propio sistema del centro: ausencia de protocolos, falta de formación, desconocimiento de los derechos del alumnado trans. Cada caso de transfobia debe servir también para mejorar las estructuras, de manera que la responsabilidad no recaiga solo en la víctima o en la mala conducta puntual de unos pocos estudiantes.

Cambiar el modelo de masculinidad y desmontar el machismo

Nuevos modelos de masculinidad igualitaria

Alan era valiente, pero era solo un adolescente rodeado de mediocridad en un entorno social que construye a sus hombres en la masculinidad hegemónica, y no digo con esto que las mujeres no tengamos responsabilidades, pues madres y padres debemos esforzarnos mĆ”s en proporcionar referentes que ayuden a nuestros hijos a respetar a TODOS los demĆ”s. Si tiene parte de culpa el machismo es porque se muestra contrario a la presencia de otros modelos, Āæo es que no habĆ©is oĆ­do hablar a ningĆŗn padre despectivamente sobre (por ejemplo) los homosexuales? Los niƱos hacen lo que ven… recordad.

Una sociedad es un ā€œConjunto de personas, pueblos o naciones que conviven bajo normas comunesā€, se entiende que las normas deben valer para todos.

Cabe mencionar que la mayor parte de la violencia homofóbica y transfóbica se produce de chicos contra otros chicos con orientación o identidad diferente. Algo falla desde luego. Las guías apuntan a que el modelo de masculinidad que muchos niños reciben sigue asociado a la dominación, la fuerza, la ausencia de emociones y el rechazo a todo lo que se percibe como femenino. En este esquema, ser trans, gay o simplemente un chico sensible o no normativo se convierte en motivo de burla o agresión.

Si queremos erradicar la transfobia en las aulas, es imprescindible revisar crƭticamente estos mandatos de gƩnero. Algunas propuestas de trabajo en los centros son:

  • Cuestionar en tutorĆ­as y actividades grupales las frases de ā€œlos chicos no lloranā€, ā€œeso es de chicasā€ o ā€œpareces menos hombreā€.
  • Visibilizar modelos de hombres que cuidan, que expresan emociones y que respetan la diversidad.
  • Fomentar que niƱos y niƱas puedan participar libremente en juegos, deportes y tareas sin asignaciones rĆ­gidas por gĆ©nero.
  • Trabajar la igualdad de gĆ©nero como un valor bĆ”sico, vinculĆ”ndola con la erradicación de la violencia machista y LGTBIfóbica.

Las escuelas que se atreven a cambiar estos modelos logran que sus alumnos varones vivan su identidad de una forma mĆ”s libre y respetuosa. Y, al mismo tiempo, reducen la presión y la violencia sobre quienes no encajan en el molde tradicional de ā€œser un hombre de verdadā€.

SintƔmonos libres de gritar a los cuatro vientos que queremos escuelas libres de transfobia y acoso escolar, para que nunca mƔs vuelva a ocurrir que un Alan no pueda mƔs con su vida y quiera quitƔrsela. Que los pasillos, las aulas, los patios y las redes sociales relacionadas con el centro se conviertan en espacios donde cualquier niƱo, niƱa o adolescente pueda ser quien es sin miedo, donde la diversidad no sea una amenaza, sino una riqueza que se celebra cada dƭa.

Recordar a Alan y a tantas otras personas trans que han sufrido violencia en las aulas nos obliga a mirar de frente nuestras omisiones y complicidades, pero tambiƩn nos abre la puerta a construir entornos educativos capaces de cuidar, proteger y celebrar la diversidad. Cada gesto de respeto, cada aula donde se habla de identidades diversas, cada familia que educa en la tolerancia y cada centro que aplica de verdad sus protocolos nos acerca un poco mƔs a esas escuelas libres de transfobia que tanto necesitamos.

En memoria de Alan.

Imagen — (Segunda) blmurch.