Alimentación sana en los niños

Cuando se van introduciendo variados alimentos en la dieta del niño, según su crecimiento, es en la etapa de los 4 meses. A partir de entonces deben ir añadiéndose de forma paulatina y en poca cantidad, esperando la reacción del organismo y su tolerancia entre 2 y 3 días. Poco a poco iremos comprobando si el niño va adaptándose a su nueva alimentación.

Para  lograr una nutrición y lo más equilibrada posible hay que ofrecerle a menudo frutas y verduras frescas, estas son una gran fuente de vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra. Sustituir la leche de continuación por leches adaptadas para ellos (de 1 a 3 años). Similar su dieta a la de sus padres, sustituyendo su plato único por un primer y segundo plato. Las proteínas deben de tomarse una vez al día en forma de legumbres, huevo, carne, pescado o queso. Limitar el azúcar y las grasas animales para evitar la futura obesidad.

Hay que intentar hacer cuatro comidas al día: desayuno, comida, merienda y cena, siendo la comida y la cena las más importantes, seguidas del desayuno (por su aporte energético) y la merienda que debe ser algo ligera.

Las rutinas en los horarios evitan problemas como el nerviosismo, la irritabilidad o el cansancio.

Olvidarse de los dulces y las golosinas fuera de los horarios, pues si las comidas principales son adecuadas, la necesidad de energía estará cubierta y no debería tener hambre a todas horas.

Algo muy positivo y que sirve de motivación es dejarle que nos ayude en la elaboración de algunos platos.


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