Amamantando

Amamantado a mi bebé

Hace unos meses leí un artículo de Julio Basulto que comenzaba diciendo: «Sin la lactancia materna, el ser humano no existiría». Me pareció sublime. Porque hemos caminado por nuestra Historia hasta crear un montón de alimentos «infantiles» pero antes siempre hubo una madre que amamantó a su bebé. Es algo tan obvio y primitivo como olvidado tras la industria y los intereses comerciales.

«Sin la lactancia materna, el ser humano no existiría. Es preciso comenzar con esta obviedad para comprender que la lactancia materna es algo tan normal como caminar y que, por tanto, no necesitamos pruebas que justifiquen sus beneficios antes de promoverla o, sobre todo, de protegerla de peligrosas injerencias. Al contrario, es necesario que los vendedores de sustitutos de la leche materna (o, en su caso, del acto de caminar) aporten sólidas pruebas de su seguridad […]».

Julio Basulto (2017). «Por qué la lactancia en niños mayores de un año no es una moda». El País.

Primero siempre hubo lactancia materna

El ser humano ha evolucionado por supervivencia y contra las costumbres, se ha rebelado contra sí mismo y contra el sistema, ha deambulado por movimientos literarios y regímenes políticos, ha recolectado y ha cazado, ha movido los hilos de la economía, etc., pero su supervivencia la aseguró la lactancia materna.

Después se ha inventado una leche de fórmula para aquellos bebés que no puedan ser alimentados con leche materna por problemas de salud. Pero primero siempre hubo una lactancia materna, y un devenir paulatino por los alimentos sólidos que caían por el pecho de su madre o brotaban de la tierra.

El derecho del bebé a la lactancia materna

Un bebé tiene derecho a ser amamantado todo el tiempo que desee él y su mamá. Cuándo ponerle fin a la lactancia no es una decisión que corresponda a la empresa, negando la conciliación o poniendo trabas a la misma o a la carrera profesional de la madre porque desee amamantar a su bebé.

Tampoco esta es una decisión que debiera corresponder al patriarcado que castiga con destetes abruptos e irrespetuosos a bebés por haber tomado sus madres la decisión de separarse. Existen regímenes de visitas que respetan el ritmo evolutivo natural del lactantes.

España, por su parte, podría ampliar el permiso de baja por maternidad o podría regular la actividad de la empresa para que se ofrezca la posibilidad real de conciliar. De verdad, sin que perjudique la vida profesional de la madre. La lactancia materna debe ser protegida.

«La teta es gratis»

Decía Esther Massó, en el XV Congreso de Fedalma 2018, hace tan solo unos días, que «la teta es gratis, pecado capitalista». Efectivamente y desafortunadamente, así es. No cabe en nuestra sociedad que el mejor alimento para nuestros bebés sea gratis y encima pueda alargarse tanto en el tiempo.

Por ello hay que crear leches de continuación, con etiquetas de colores y recomendaciones, una cultura de falsos mitos sobre la prolongación de la lactancia, etc. Porque un bebé amamantado que no consume alimentos «para bebés», que toma leche materna y va introduciendo los sólidos progresivamente, no consume y, por lo tanto, supone una pérdida de ingresos para nuestro sistema capitalista.

Amamantar es gratis, pero es que también es sostenible. El mejor alimento para nuestros bebés protege el medio ambiente porque libera la cadena de producción de alimentos innecesarios durante la primera infancia.

Salud física y emocional

Los beneficios para la salud física del bebé son numerosos y reconocidos por toda la comunidad científica; destacan que contiene todos los nutrientes necesarios para su desarrollo y que tiene beneficios para su sistema inmunológico, protegiéndolo de enfermedades.

También beneficia su salud emocional. Mediante la lactancia materna, el vínculo entre el bebé y su madre se fortalece: el bebé se siente protegido en el calor del pecho de su madre, y en el pecho se calma, se duerme, oye el pulso de su madre como cuando estaba en su vientre y acompasa su respiración a la de ella, etc. La teta es amor.

¿Cuántas madres se sienten cuestionadas por amamantar a sus bebés porque ya caminen? ¿Cuántas se sacan leche en el baño de su trabajo? ¿O cuántas son discriminadas profesionalmente por pedir poder conciliar la crianza y la vida laboral? ¿Cuántas luchan porque el reparto del tiempo en casos de separación respete la lactancia de sus bebés?

Todas luchamos por la lactancia de nuestros bebés, luchamos por su derecho a ser amamantados, por su salud física y emocional. 

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El bebé

Mamá de Pedro, filóloga y actriz. La maternidad me hace feliz. Crío con amor, todo el tiempo, con la magia de la lactancia materna, el jazz y la literatura.

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