Amamantar es entregar todo el amor de madre

El bebé se alimenta del pecho una mínima parte del tiempo del que permanece en él por el apego.

La lactancia materna no solo es beneficiosa para el bebé, aportándole todos los nutrientes, vitaminas, anticuerpos necesarios y protegerle frente a infecciones, sino que también añade beneficios a la madre. Estos beneficios no solo son a nivel salud, el aspecto emocional queda totalmente cubierto.

Una relación única

Los bebés necesitan sentirse arropados, amados, sentir que alguien está ahí para atender su llamada. El sentimiento de protección es muy intenso por parte de la madre como deseado por el hijo. El bebé se alimenta del pecho, mama cuando tiene hambre, pero una mínima parte de tiempo del que permanece en él por el apego y necesidad de contacto. El bebé cuando es amamantado siente a su madre. Ambos se desnudan interiormente, más allá de palabras, y se miran sin gestos de pudor. Nadie puede lograr ese nivel de amor y atención.

Decidir amamantar a un hijo es una importante decisión, por supuesto opcional, ya que la dependencia será máxima, constante y es necesario disponer de tiempo y paciencia para que sea exitosa. Dar pecho al hijo puede deberse a varios motivos, entre ellos, conocer la experiencia, aportarle todo los beneficios que innegablemente posee, y sentir tan tuyo y de un modo tan íntimo y único a tu hijo.

Amamantar aporta alimento

La mayoría de la población es conocedora de lo saludable que resulta la ingesta de leche materna por parte de un hijo. La leche que produce una madre es el alimento perfecto porque no daña al aparato digestivo y se digiere con facilidad. La leche materna afecta favorablemente al desarrollo cerebral del niño y su papel en cuanto a la maduración de su sistema inmunitario es primordial.

La Organización Mundial para la Salud, recomienda que la leche materna sea el alimento exclusivo durante los primeros 6 meses de vida del bebé, y se prolongue con otros alimentos y de un modo complementario hasta los 2 años de edad. Finalmente el momento de término dependerá de la madre. En ocasiones el cansancio, trabajo o la edad del niño y su mayor independencia, puede llevar a la madre a decidirse a abandonarla.

Pese a lo que la gente pueda creer el bebé no tiene unos horarios establecidos ni espera cuando se trata de agarrarse al pecho. Cuando el bebé tiene hambre y quiere mamar ha de hacerlo y a demanda, sea donde sea. Amamantar en público por lo tanto es un derecho de toda madre. que debería ser más aceptado y respetado. Quienes ven en ello algo turbio o sucio desconocen la verdadera esencia y finalidad del amamantamiento: entregar amor y alimento.

Amamantar es amar

Cuando mama, el bebé se duerme y relaja en el pecho y busca el consuelo en él.

Cuando el hijo es amamantado, entre su madre y él se establece un vínculo irrefrenable que les hace necesitarse y sentirse constantemente, más allá de la intensidad con la que pueden vivirse otras relaciones. Es frecuente escuchar frases como: “déjale llorar”, “le malcriarás si le coges en brazos”, “es mayor para que siga tomando pecho”, “que no duerma contigo”…, no obstante todas estas opiniones lo único que hacen es obstaculizar ese apego que se está generando entre ambos e intentar separar a dos seres que se necesitan por encima de cualquier otra cosa.

Un bebé no pide un teléfono móvil, ni ver la televisión más tiempo o comer chucherías en lugar de comida, pide contacto y amor de su madre. A ella es a quien conoce y reconoce nada más nacer. El vínculo se instaura desde que el bebé se encuentra en el útero pero se afianza más en el día a día. El recién nacido reconoce a su madre por el olor y la voz, por la piel y el latido del corazón.

Cuando mama, el bebé siente que no hay nada más. Se duerme y relaja en el pecho, frente a miedos busca el consuelo en él. Intentar separar a una madre de su hijo es imposible. Pretender que una madre deje de dar el pecho sin desearlo o estar preparada es un error y puede traer consecuencias psicológicas serias para ambos. La lactancia materna a demanda pone de relieve la necesidad constante del bebé a ser atendido y la de la madre de acudir a consolarle. Cuando un bebé es tan pequeño es lo único que debe recibir, el cuidado y amor sin miramientos.

Las presiones a la madre

Tras meses de deseos de estar y disfrutar el uno del otro, madre e hijo pueden vivir su relación de un modo intenso y calmado. Es importante que el entorno familiar, social y médico apoye esta relación basada en dar y recibir leche materna y no interfiera negativamente, ni en los deseos de ambos. Muchas veces es la desinformación la que pone el punto de rechazo por parte de otros.

Si la madre ha decidido amamantar y vivir el proceso como quiera, así debe ser. El momento de término del proceso es muy personal e íntimo y dependerá de madre e hijo. Bebés que han tomado pecho se convierten en niños sociables y seguros de sí mismos. Una buena relación de afecto con la madre provoca relaciones sociales estables con los demás.

Son muchas las mujeres que se han sentido presionadas para dejar de amamantar, bien por sus parejas, sus familias, pediatras, por su entorno laboral…Ya de por sí es difícil lograr una lactancia satisfactoria y prolongada. La situación se torna más complicada aún si otras personas coaccionan a la madre para abandonar una práctica agradable para ambos. Para afrontar el destete la madre debe sentirse fuerte y mentalizada para esa “separación”.

Por supuesto que la lactancia es dura y obstaculiza el ejercer de un modo efectivo e íntegro en otras áreas de la vida, como el trabajo, la relación de pareja, relaciones sociales…, sin embargo, la decisión no debe verse interferida. La madre no tiene porqué justificarse constantemente, ni considerarse juzgada. La madre vive un momento de revolución hormonal, agotamiento, estrés…, por lo que debe recibir apoyo, ayuda y comprensión de otros.

Comparte para difundir

Si te ha gustado nuestro contenido ahora puedes ayudar a difundirlo en las redes sociales de manera sencilla usando los siguientes botones:

Envía
Pinea
Print

Categorías

Varios

Ana María Longo Silva nació en Bonn (Alemania) en 1984 y es hija de padres gallegos y emigrantes. Licenciada en Pedagogía en 2006 por la Universidad de Santiago de Compostela, también posee formación en coaching y liderazgo personal, psicología infantil, inteligencia emocional y trastornos emocionales. Colaboró en Woman Actitud, donde destaca el artículo “Vivir”, publicado en 2015. Entre 2007 y 2016, ha realizado trabajos esporádicos como cuidadora infantil y profesora particular, por lo que los niños han sido y son un referente en su vida. Amante del cine, la música y viajar, Mommy: amor en uso es su primer libro editado. Le sigue Mamá...: ¡Teta! Lactancia materna. Actualmente, reside en Palma de Mallorca. Está casada y es madre de una preciosa bebé, quien le ha despertado el deseo y el valor para publicar. Actualmente también es redactora en la revista Bekia y colabora en el blog Madres Hoy, publicando sobre temas de maternidad, una temática que le fascina y a la que dedica el tiempo completo. Con su trabajo quiere apoyar y ayudar a madres primerizas y futuras madres. En cuanto a sus proyectos, tiene pendiente publicar un libro sobre el comportamiento humano.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*

  1. Responsable de los datos: Miguel Ángel Gatón
  2. Finalidad de los datos: Controlar el SPAM, gestión de comentarios.
  3. Legitimación: Tu consentimiento
  4. Comunicación de los datos: No se comunicarán los datos a terceros salvo por obligación legal.
  5. Almacenamiento de los datos: Base de datos alojada en Occentus Networks (UE)
  6. Derechos: En cualquier momento puedes limitar, recuperar y borrar tu información.