
La lactancia materna es una práctica a promover, dados sus beneficios a nivel individual (para el bebé y para la madre) como colectivo; y lo es incluso más allá de los seis meses de lactancia materna en exclusiva que mundialmente se recomiendan. Sin embargo, hace unos meses la Asociación Española de Pediatría hacía públicos unos datos según los cuales, solo continua la lactancia materna después de los 3 meses de vida del bebé, el 68 por ciento de las mujeres. Uno de los factores que determina este abandono (si no el principal) es la incorporación al trabajo; así que en parte es la legislación de nuestro país en protección a la maternidad (16 semanas son a todas luces insuficientes) es la responsable.
No quiere decir eso que nos debamos resignar, porque además de reivindicar permisos de maternidad remunerados de 6 meses como mínimo, podemos hacer posible que nuestra lactancia continúe, a pesar el trabajo fuera del hogar. Y este es uno de los aspectos clave de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que mediante el lema ‘Amamantar y trabajar’, propone recomendaciones centradas en los espacios, el tiempo y los apoyos.

¿Es compatible la lactancia materna con trabajar?
¡Por supuesto que sí!, a veces no resulta fácil y requiere de una buena organización; en otras ocasiones está condicionada por miedos de las madres trabajadoras basados en mitos como ‘dejarás de tener leche’, ‘es demasiada carga para ti’, etc. Eso sin tener en cuenta los consejos que llegan cuando no los pides: ‘el niño se puede criar igual de sano con leche de fórmula’, ‘tú también tienes derecho a salir de casa, no te preocupes por el bebé’. La verdad es que no solo a nivel social, sino que también de percepciones personales, a veces una no entiende muy bien el desinterés por los derechos de la infancia.
Quizás lo más complicado sea llegar a los seis meses, porque una vez introducida la alimentación complementaria, seguro que todo resulta más fácil; mientras tanto, ya sabes que existe el permiso de lactancia, la posibilidad de extraerse leche en el lugar de trabajo…
Permiso de lactancia
Una vez finalizadas las 16 semanas, puedes hacer uso del permiso de lactancia. Tienes derecho a ausentarte una hora del trabajo, y esta fracción de tiempo se puede dividir en dos; en partos múltiples la madre podrá ausentarse dos (mellizos / gemelos) o tres (trillizos) horas. La duración del permiso es de 9 meses, y es un derecho individual, por lo que puede ser disfrutado también por el padre; y también es independiente de si la alimentación de tu bebé es natural o artificial. Pero hoy nos centramos en la lactancia materna.
Además, según el convenio o acuerdo con la empresa, es posible transformar esa hora en una reducción de media hora al inicio o al final de la jornada, o solicitar la flexibilidad horaria para facilitar tomas directas. En determinados convenios se puede acumular el permiso de lactancia en jornadas completas: es decir, acumular todas las horas del permiso (una por día durante 9 meses) y añadirlas a la baja por maternidad. Es una decisión que se debe consultar y tomar con antelación.

Medidas complementarias
- Alargar las 16 semanas de baja: sumando los días de vacaciones correspondientes al año en curso, y los que no se han disfrutado del anterior.
- Solicitar una reducción de jornada (a disfrutar hasta los 12 años del niño), con reducción de sueldo proporcional, también facilitaría la lactancia natural.
- Proporcionar apoyos e información; pues cuando las madres conocen cómo hacer compatibles ‘amamantar y trabajar’ se producen menos abandonos.
- Valorar con la empresa opciones como teletrabajo parcial, cambio de turno o reubicación temporal para garantizar pausas de extracción y espacios adecuados.
- Planificar la reincorporación a mitad de semana para que la adaptación de madre y bebé sea progresiva.
- Coordinar con la persona o centro de cuidados del bebé un plan de alimentación (horas, cantidades orientativas y método de ofrecimiento) y vías de comunicación diarias.
Mantener la lactancia materna
Es muy importante tener en cuenta todos los factores influyentes antes de decidir cómo mantendremos la lactancia, y estos factores son diferentes en cada caso. Normalmente se valora la edad del bebé (no son lo mismo 3 meses y medio que 8); los horarios de trabajo y la distancia del lugar del trabajo respecto al hogar; lo que la madre quiere hacer; la solución que se escoja para cuidar del niño / a (el padre, un abuelo, una cuidadora, o la guardería).
Con bebés menores de 6 meses, lo ideal es que, en tu ausencia, reciban leche materna extraída. A partir de esa edad se puede aprovechar tu ausencia para ofrecer alimentos complementarios si ya están introducidos, y mantener tomas a demanda cuando estáis juntos.

¿Cómo seguirás amamantando a tu bebé?
Por supuesto cuando os reencontréis cada día: A DEMANDA, sin presiones ni horarios, y además:
Alimentación directa o diferida
La primera consiste en que alguien lleve al peque a dónde trabajas para que le amamantes. La lactancia diferida es cuando te sacas la leche para que alguien se la de en tu lugar al bebé. Aspectos importantes:
- Utilizar un sacaleches adecuado, y mejor mini eléctrico si buscas rapidez y eficacia.
- Preparar en cantidad suficiente y guardarla en envases de 50 a 100 cc para ajustar oferta a demanda.
- La leche de unas y otras tomas se puede mezclar, siempre que no haya sido descongelada y que las extracciones mezcladas estén enfriadas y hechas en menos de 24 horas.
- Mantenerla fresca un máximo de dos días en el frigorífico. Períodos superiores de tiempo requieren congelación.
- Dar indicaciones a la persona que cuida: respecto a calentar al baño maría, ofrecer tanto como necesite el niño, respetar señales de saciedad, etc. Evitar calentar en microondas; si se usa, hacerlo con mucha precaución para no crear zonas demasiado calientes.
- Considerar el método Kassing o alimentación con biberón a ritmo del bebé (paced feeding) para minimizar la confusión tetina-pezón.
- No es lo ideal, pero se puede adelantar un poco la alimentación complementaria: muchos alimentos sólidos dan menos problemas de alergias que la leche artificial (es de vaca, no lo olvides); y permiten saciar al bebé.
- Es frecuente que debas realizar la extracción en el trabajo puesto que la producción de leche está regulada según la necesidad del bebé. Para ello llévate nevera portátil con acumuladores congelados y recipientes. Pide también un espacio que cumpla normas de higiene y sea privado (y tenga toma de corriente para el sacaleches)
Conservación y seguridad de la leche materna
- En el frigorífico (zona más fría), la leche extraída se conserva hasta 48 horas.
- En el congelador, tendrás leche para los tres o cuatro meses siguientes si mantienes la cadena de frío y usas envases aptos. Etiqueta siempre con fecha.
- Para descongelar, pasa el envase del congelador a la nevera con horas de antelación o descongela al baño maría. No vuelvas a congelar lo ya descongelado.
- Antes de ofrecer, agita suavemente para homogeneizar la grasa (es normal que se separe).
- Transporta en nevera portátil con placas de frío si no hay nevera en el trabajo; bien cerrada, puede mantener la leche en condiciones durante varias horas.

Plan de extracción en el trabajo
- Haz una prueba general del sacaleches en casa para conocer tiempos y ajustes.
- Programa pausas de extracción aproximadas cada 3 horas (ajusta según tus sensaciones y edad del bebé).
- Lleva kit de extracción: sacaleches, copas correctas, bolsas o recipientes, etiquetas, toallitas, discos absorbentes, foto o prenda con olor del bebé para favorecer la eyección.
- Negocia en tu empresa un espacio privado, limpio y con enchufe y acceso a refrigeración; de no existir, solicita alternativas viables.
- Si notas ingurgitación o escapes, una extracción corta de confort o la técnica manual puede aliviar.
Si el bebé no toma en tu ausencia
Algunos bebés, especialmente al principio, prefieren esperar a su madre y compensan por la tarde-noche con tomas frecuentes. Esta conducta es habitual y suele estabilizarse en pocos días. Facilita que el cuidador ofrezca pequeñas cantidades a ritmo lento y que respete señales de hambre y saciedad.
¿Y si la leche huele rancia al descongelarla?
Puede suceder por la acción de la lipasa, una enzima natural de la leche. No significa que la leche esté mala. Muchos bebés la aceptan sin problema; si no, puedes escaldar suavemente la leche recién extraída (calentar hasta ver pequeñas burbujas en el borde y enfriar rápido) antes de congelar, lo cual reduce el olor sin eliminar propiedades esenciales.
Todo esto es independiente del permiso de lactancia, en ocasiones se deben encontrar fórmulas combinadas, porque la lactancia a demanda antes de la introducción de sólidos, requiere mucha presencia

Recuerda que vas a poder, aunque disminuya la producción, el bebé rechace el ofrecimiento de su cuidador, o por otros motivos. En el último caso probablemente te reciba enganchándose a la teta y no dejándola hasta que te vuelvas a ir, no hay nada de malo en ello, aunque todo dependerá de su edad, es más probable que ocurra con bebés muy pequeños.
Ideas extra que ayudan: reincorporarte dos días antes del fin de semana, pedir a quien cuida que evite ofrecer biberón en las dos horas previas a tu llegada para favorecer la toma directa, y apoyarte en grupos de lactancia donde otras madres comparten soluciones creativas y reales.
Y por último, ya sabías que puedes disfrutar de permisos no remunerados, ¿verdad? Todo lo expuesto se complementa con la evitación de riesgos para la lactancia, si es que los hubiera (derivados del puesto de trabajo)
Imágenes — Milkwood.net y desireefawn.
La vuelta al trabajo remunerado es una etapa que genera inquietudes si hasta el momento no se han producido separaciones largas entre la diada lactante. Dependiendo de la naturaleza de tu trabajo y de la edad de tu bebé, probablemente tendrás que ajustar tu relación de lactancia, pero aunque pases tiempo lejos de tu bebé no significa que la lactancia tenga que terminar. Mantener la teta es posible con planificación, información y apoyo: derechos laborales claros, un plan de extracción realista, conservación segura y cuidadores formados marcan la diferencia para continuar amamantando con confianza.
