Amor, amor… ¿química con fecha de caducidad?

Hoy es el Día de San Valentín, una fecha que en todo el mundo sirve para que los enamorados celebren su relación, muchos lo vemos como una ocasión idónea para consumir regalos con los que obsequiar, otros no nos sentimos identificados por aquello de que al fin y al cabo el amor es universal y atemporal, ¿qué sentido tiene dedicar una jornada a demostrarlo? El caso es que fue a principios del siglo pasado cuanto se popularizó (su origen pertenece a la Europa germánica), coincidiendo con el patrón de los enamorados, por lo que su difusión responde a una iniciativa de la iglesia católica, y es típico de la cultura occidental.

El caso es que también se celebra la amistad, y aprovechando la ocasión, el 14 de febrero está dedicado a visibilizar las cardiopatías congénitas. Pero no quiero perder el hilo: parece que la festividad tiene orígenes paganos, desde la fiesta Lupercalia romana, en la que las mujeres participaban en un doloroso rito al que atribuían fertilidad, hasta los poemas (Valentinas) que los enamorados se escribían (siglo XV). En los países nórdicos se da la curiosa circunstancia de que por estas fechas las aves se aparean, ¡ay, el amor! Y aquí nos tenéis en la actualidad: con un manifiesto interés por mantener esta tradición y por demostrar el amor hacia la pareja; aunque claro está: también se siente amor hacia otras personas (hijos, amigos, hermanos), de forma diferente… Os quiero hablar sobre Helen Fisher, una de las personas que más sabe sobre el amor, desde el punto de vista teórico, pero también amparándose en sus investigaciones.

El amor es pura química.


Fisher es una antropóloga de gran prestigio en Estados Unidos, y una experta mundial en matrimonio / divorcio, y sexualidad. Ha estudiado e intentado desvelar las razones del amor, y ha escaneado cerebros de los participantes en sus estudios, para averiguar qué nos pasa que el amor nos hace enloquecer. Afirma que el amor es más química que física, y ha descubierto que las regiones activas del cerebro enamorado aparecen iluminadas en amarillo y naranja.

Helen, quien ha tenido varias parejas y hasta se casó en una ocasión reconoce que determinadas sustancias segregadas por el organismo están directamente relacionadas con las sensaciones experimentadas al enamorarnos. Por ejemplo la dopamina estaría relacionada con la “adicción al amor”. La serotonina nos vuelve obsesivos respecto de la persona amada. Todas las sustancias intervienen al mismo tiempo, y de ahí la certeza de que el componente químico pesa mucho más en esto del enamoramiento.

Según viene contando a diversos medios de divulgación científica y general, el amor romántico, el afecto y el deseo sexual son distintos, y también han evolucionado de forma diferente. Por ejemplo el amor romántico es calificado por la antropóloga como un impulso verdadero que se vincula con el cerebro primitivo, pero puede ser peligroso porque da mucha felicidad y a la vez puede originar tristeza. Fisher afirma que el amor tiene fecha de caducidad, y lo ha comprobado en otras culturas en las que las mujeres tienen hijos cada no menos de 4 años, y mantienen relaciones igualitarias con la pareja para criar a los hijos, pero cuando empieza otro ciclo reproductor, pueden escoger a otros compañeros. De todas formas en la sociedad occidental, existen varios modelos reproductivos.

Tampoco me gusta mucho la idea de amor romántico, prefiero pensar en el sentimiento amoroso como una unión sincera y honesta entre dos personas que se esfuerzan por hacer sentir bien a la otra parte. Tampoco creo que la fidelidad se deba imponer, pero en una relación igualitaria puede haber compromiso, y quizás se podría equiparar siempre que exista libertad de elección. Por otra parte (y recordando las teorías de Fisher sobre las sustancias que generamos), seguro que las reacciones químicas son capaces de provocar una especie de estado de “locura” impulsiva, pero personalmente pienso en el amor como una decisión que nos lleva a ofrecer (e intercambiar) complicidad y cariño.

Vía — Select Science


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Macarena

Ante todo madre: mis hijos se han criado pegados a mí, y han aprendido que la libertad se gana con responsabilidad. Ahora (¡bendita adolescencia!... Ver perfil ›

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