La Nochebuena se ha convertido en un día especialmente emotivo para la atleta gallega Ana Peleteiro y su marido, el triplista francés Benjamin Compaoré. La deportista ha hecho público que vuelve a estar embarazada, una noticia que llega apenas unos meses después de haber sufrido la pérdida del bebé que esperaban durante el pasado verano.
El anuncio, realizado en sus redes sociales, ha tenido un impacto inmediato entre sus seguidores y en el mundo del atletismo. Con un tono cercano y muy sentido, la campeona europea de triple salto ha compartido que la familia crece de nuevo y que este embarazo supone un cierre luminoso para un año lleno de altibajos emocionales.
Un anuncio navideño lleno de simbolismo

El mensaje con el que Ana ha dado la noticia mezcla humor, alivio y emoción. En su publicación de Instagram, la gallega recuerda una anécdota reciente con la Lotería de Navidad: el número que jugó a través de su cafetería Área Café en Ribeira, el 74.932, se quedó a solo una cifra del Gordo, el 79.432. Ella misma contó, entre risas, que fue «una putada» haberse quedado tan cerca de convertirse en millonaria.
Días después de ese casi premio, la atleta compartía lo que para ella es una alegría mucho mayor que cualquier cantidad de dinero. En su texto, explica que “que nos tocara la lotería tres veces en un mismo año habría sido abusar” y añade que su «angelito en el cielo» les ha mandado «el regalo más grande, bonito y especial» para despedir el año. Con estas palabras, enlaza el recuerdo del bebé perdido en julio con la llegada de una nueva vida que consideran un auténtico milagro de la Navidad.
La publicación va acompañada de varias imágenes en blanco y negro en las que aparece la pareja sosteniendo una ecografía, así como fotografías de su hija Lúa, que también sujeta la imagen del futuro bebé. En otra instantánea, se ve a Ana enseñando una incipiente tripa de embarazada, un detalle que había mantenido en la intimidad hasta ahora.
El contenido se ha llenado rápidamente de comentarios de cariño y mensajes de enhorabuena tanto de seguidores anónimos como de amigos y compañeros de profesión. Deportistas, creadores de contenido y rostros conocidos de la televisión han querido dejar constancia de su alegría, muchos de ellos subrayando que se trata del «regalo más bonito» que podía recibir la pareja en estas fechas.
Un embarazo muy deseado tras un año complicado

Este nuevo embarazo tiene un significado especial para Ana Peleteiro y Benjamin Compaoré porque llega después de un duro revés. El pasado mes de julio, la atleta anunció públicamente que estaba esperando su segundo hijo, motivo por el que renunció a participar en varias competiciones importantes, entre ellas el Mundial al aire libre de Tokio previsto para septiembre.
Pocas semanas más tarde, comunicó a través de Instagram que habían perdido al bebé. En un extenso y sincero mensaje, relató que, pese a que el embarazo parecía evolucionar con normalidad, en una revisión médica les informaron de que ya no había latido. Peleteiro describió aquel momento como uno de los episodios «más agridulces» de su vida, pero aseguró que ella y su marido lo afrontaban «fuertes y más unidos que nunca».
La deportista habló entonces de que tenían «un angelito más en el cielo» que les cuidaría siempre. Ahora, esa misma expresión vuelve a aparecer en su publicación, aunque cargada de otro matiz: la idea de que ese hijo perdido habría enviado, de alguna manera, el nuevo regalo que está por llegar. Para la pareja, este embarazo supone una doble alegría: amplían la familia y, al mismo tiempo, sienten que cierran un capítulo marcado por el dolor.
La noticia también tiene una dimensión emocional para muchos seguidores que han vivido situaciones similares. Al compartir su experiencia de forma abierta, Ana ha contribuido a visibilizar la realidad de los abortos espontáneos, un tema del que a menudo se habla poco en público. Su forma de contar tanto el duelo como la esperanza posterior ha generado empatía y mensajes de apoyo desde distintos puntos de España y de otros países europeos.
La familia Peleteiro-Compaoré, unida dentro y fuera de las pistas
Ana Peleteiro y Benjamin Compaoré forman una pareja muy conocida en el ámbito del atletismo europeo. Su relación comenzó en 2021, aunque ya se conocían desde hacía años por coincidir en competiciones internacionales de triple salto. En 2022 dieron la bienvenida a su primera hija, Lúa, nacida el 22 de diciembre, y en 2023 contrajeron matrimonio.
Desde entonces, han compartido parte de su vida familiar en redes sociales, siempre con un tono cercano y espontáneo. Lúa se ha convertido en una de las protagonistas habituales de sus publicaciones, apareciendo en vídeos donde imita a su madre saltando o a su padre jugando al fútbol. Ana ha contado en más de una ocasión que la pequeña está en una etapa en la que lo copia todo y que uno de sus momentos favoritos del día es cuando leen juntas cuentos infantiles, como el conocido «Pollo Pepe».
El nuevo embarazo convertirá a Lúa en hermana mayor, algo que, según ha explicado la atleta, la niña vive con mucha ilusión. En el carrusel de imágenes con el que han dado la noticia, se la ve sujetando la ecografía del futuro bebé, un gesto sencillo que refleja la expectación con la que la familia espera al nuevo miembro.
La dinámica familiar también se mezcla con el ámbito profesional. Compaoré, además de ser su marido, se ha convertido en su entrenador desde 2024, después de que Ana pusiera fin a su etapa junto a Iván Pedroso, con quien trabajó ocho años y con el que logró, entre otros éxitos, el bronce olímpico en Tokio 2020 y varias medallas mundiales y europeas. Esta combinación de vida personal y trabajo hace que el embarazo influya directamente en la planificación deportiva de la atleta.
Pese a todo, Ana ha demostrado ya que es capaz de volver al máximo nivel tras ser madre. Tras el nacimiento de Lúa, regresó a la competición y consiguió una medalla de bronce en el Mundial de pista cubierta de Glasgow, además de proclamarse campeona de Europa de triple salto. Esa experiencia previa le da confianza para afrontar esta nueva maternidad y, llegado el momento, plantearse un retorno a las pistas con objetivos claros.
Maternidad, carrera deportiva y nuevos proyectos
El embarazo llega en un momento en el que la gallega está replanteándose su futuro profesional y personal. Aunque no ha detallado todavía cómo afectará esta noticia a su calendario competitivo, todo apunta a que reducirá o incluso pausará su presencia en grandes campeonatos durante el próximo año para centrarse en la gestación y el cuidado del bebé.
Este cambio de prioridades se suma a otros movimientos que ya venía realizando. En los últimos meses, la atleta ha ido consolidando proyectos fuera de la pista, como la apertura de Área Café en su Ribeira natal, una cafetería que se ha convertido en punto de encuentro en la localidad coruñesa y que ha generado atención mediática, sobre todo tras la anécdota del número de lotería casi premiado.
Además, ha estrenado su propio late show, «Pelelate», disponible en plataformas como YouTube y Spotify, donde conversa con distintos invitados sobre temas como racismo, salud mental, la situación de la juventud en España o el cambio climático. Por el programa han pasado perfiles muy variados, desde artistas como Samantha Hudson hasta comunicadoras como Sindy Takanashi o aventureros como Jesús Calleja, ampliando la faceta pública de Ana más allá del atletismo.
Esta diversificación de proyectos refleja un proceso de reajuste vital: la atleta no solo quiere seguir compitiendo, sino también tener una voz propia en el debate social y construir un entorno estable para su familia. La llegada de un nuevo bebé encaja en esa idea de vida más amplia, en la que el deporte de élite convive con los negocios, los medios de comunicación y la maternidad.
Al mismo tiempo, su historia personal ha hecho que muchas personas conecten con ella por motivos que van más allá de los resultados deportivos. Ana ha hablado de su adopción, de su identidad gallega, de episodios de racismo vividos en la adolescencia y de cómo ha aprendido a blindar su vida personal frente a los prejuicios. Este contexto también enmarca la forma en la que está viviendo este embarazo, con una mezcla de firmeza, sensibilidad y deseo de compartir solo aquello con lo que se siente cómoda.
Reacción social y referentes en el deporte europeo
La noticia del embarazo de Ana Peleteiro ha vuelto a situarla en el centro de la conversación pública, no solo en España, sino también en otros países europeos donde es conocida por sus logros deportivos. Las redes sociales se han llenado de mensajes de apoyo en cuestión de horas, muchos de ellos destacando su capacidad de resiliencia tras el aborto sufrido meses atrás.
Compañeras y compañeros de pista han comentado la publicación con palabras de cariño, emoticonos y referencias a la «lotería» emocional que, según ella misma, les ha tocado. Otros usuarios han querido agradecerle que comparta estos momentos, tanto los duros como los felices, porque consideran que ayuda a normalizar las diferentes caras de la maternidad en el deporte profesional.
En el contexto europeo, el embarazo de una atleta de élite abre de nuevo el debate sobre la conciliación entre la alta competición y la vida familiar. Casos como el de Peleteiro sirven de ejemplo de cómo las deportistas pueden exigir condiciones adecuadas para compatibilizar entrenamientos, maternidad y proyección profesional, y de cómo las federaciones y patrocinadores se ven cada vez más interpelados a ofrecer apoyo real en estas etapas.
Mientras tanto, Ana mantiene un discurso en el que deja claro que su prioridad inmediata es su familia, sin renunciar a su identidad como deportista. La renuncia a ciertos campeonatos durante este periodo es una decisión meditada que se suma a una trayectoria ya consolidada, con títulos europeos, medallas mundiales y una presencia destacada en los Juegos Olímpicos.
Para muchos aficionados, ver a una figura de este nivel compartir de manera tan abierta las luces y sombras de su vida personal refuerza su papel como referente. No solo se la ve como una medallista, sino como una mujer joven que combina retos profesionales, proyectos empresariales y la construcción de una familia en un entorno exigente.
Con este nuevo capítulo, la historia de Ana Peleteiro y Benjamin Compaoré se llena de esperanza tras un año especialmente intenso. La pareja cierra el calendario con la perspectiva de convertirse de nuevo en padres, acompañados por la ilusión de su hija Lúa y arropados por una comunidad de seguidores que ha vivido con ellos tanto la pérdida como la alegría actual. Entre competiciones aplazadas, proyectos que crecen y una vida familiar que se expande, la atleta gallega encara los próximos meses con la sensación de haber recibido un regalo inesperado que, para ellos, vale mucho más que cualquier premio de la lotería.