Ansiedad durante el embarazo, causas, efectos y prevención

deporte embarazo

Sentir ansiedad durante el embarazo, en su justa medida, es natural. El problema es cuando se convierte en un estado de ánimo permanente o te bloquea. En realidad, la ansiedad, no es más que una reacción de alerta que el cuerpo experimenta ante una amenaza, o ante cambios vitales, como el hecho de tener un hijo. Es lo que nos permite adaptarnos a las situaciones.

En este artículo queremos darte algunas pistas sobre los efectos sobre el bebé que están asociados a la ansiedad durante el embarazo, y algunos consejos para mitigarla.

¿Por qué se produce?

ansiedad maternal

Esta es la primera cuestión que queremos resolverte. Ya hemos comentado que la ansiedad es un efecto adaptativo, en sí no es negativo, al contrario. No obstante hay factores, biológicos y genéticos, de personalidad, estilos de vida, contextos sociales, consumo de drogas, y situaciones desencadenantes que condicionan tu nivel de ansiedad durante el embarazo.

Algunos de los pensamientos comunes en la mujer embarazada, en especial entre las primerizas es el temor ante la inexperiencias. No ser capaz de desarrollar el rol de madre. Tener una autoexigencia muy alta no te ayudará en nada. El único consejo que nos atrevemos a darte en este sentido es: escúchate solo a ti misma. Hay también un temor a morir o a sufrir graves secuelas tras el parto, a la vez que hacia el estado de salud del bebé.

También puede provocarte ansiedad, y baja autoestima los cambios físicos, como el aumento de peso, hinchazón, insomnio, conflictos con la pareja, sentimientos de vulnerabilidad… todo esto es habitual.

Efectos asociados a la ansiedad materna

Bebé prematuro controlado con monitores en el hospital.

Se han realizado muchos estudios clínicos sobre cómo afecta la ansiedad, que la madre haya podido tener durante el embarazo, con problemas emocionales y de conducta durante la infancia. Algunos de estos efectos que ya se han comprobado son:

  • Tener un parto prematuro. Hay una relación directa entre la anisedad de la madre y el adelanto del parto. Esto implica bajo peso en el bebé, o incluso retraso del crecimiento fetal.
  • Malformaciones congénitas. Sabrás que el primer trimestre es fundamental en el desarrollo del feto. Los acontecimientos vitales que te ocurran en este periodo y, sobre todo, lo que te influyan pueden incrementar en ocho veces el riesgo de malformaciones menores, como el labio leporino, por ejemplo.
  • Problemas de atención e hiperactividad. Se han asociado problemas de atención e hiperactividad entre los 5 a los 14 años de los niños con el grado de ansiedad antenatal. En los casos más graves de estrés materno se ha asociado (de manera débil) con rasgos de autismo.

Según la neurociencia, y la teoría de la programación fetal, hay dos momentos de mayor vulnerabilidad para el feto, entre la semana 12 a la 22 semanas, y la semana 32. Con esto no queremos alarmarte, ni mucho menos, sino ofrecerte información.

Prevención natural

Bañarse durante el embarazo

Si ves que empiezas a tener de manera constante una preocupación excesiva, rumias los problemas (aunque no tengan que ver con tu estado), taquicardias, temblores, pequeñas convulsiones, sensación de ahogo, dolor muscular, sequedad bucal, manos frías a la vez que húmedas, diarreas, entonces te recomendamos que consultes con tu especialista. Aquí tienes un enlace sobre ansiolíticos y recomendaciones.

Las madres, en el último periodo de la gestación suelen desarrollar lo que se llama el síndrome del nido. Es un mecanismo de defensa inconsciente en el se desarrollan una serie de conductas que te ayudan a calmar la ansiedad. Por ejemplo es el momento de arreglar la habitación del bebé, estar atenta a todos los detalles, limpiar de manera obsesiva la casa, hacer más ejercicio del habitual. Lo curioso es que en este momento no es lo más recomendable, pero tu cuerpo compensa así la ansiedad que siente.

Ejercicios de meditación y respiración, paseos largos y tranquilos, el sonido de las olas del mar, dedicarte tiempo a ti misma, expresar todo lo que sientes, compartir emociones, no reprimirte el llanto y manifestar tus miedos, a la vez que aceptar que se trata de un proceso natural, te ayudará a gestionar tus niveles de ansiedad.

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