Apegos de los niños

Los niños, en sus primeros meses de vida, necesitan algún juguete o apego, para no notar bruscamente, la separación progresiva de la madre. Se ciernen a algún objeto que les transmita ternura, suavidad, textura cómoda… es una forma de ir forjando su personalidad, pues ellos mismos escogen aquello que les agrada. Los padres, no han de forzarlos en su elección, pues son ellos solitos los que tienen que sentir en sus emociones aquello que se las pueda causar.

Mantitas, ositos, sábanas… le van a recordar a la suavidad  y ternura de su mamá. Es como un paso a la independencia.

Esto comienza a los 4 o 5 meses y va despareciendo con el tiempo, hacia los 3 o 4 años, todo depende de las circunstancias o situaciones que les pueda rodear. Incluso puede alargarse hasta los 5 años. No debemos preocuparnos, esto forma parte del instinto natural. Si el niño insiste en no abandonarlo, podemos ir haciéndolo razonar poco a poco, progresivamente, por ejemplo, si salimos al parque, podemos proponerle si está dispuesto a dejarlo en casa para cuando llegue de paseo volverlo a tener. Otro ejemplo, es hacerle sentirse mayor, si se le dice que ya tiene 3 añitos y que es mayor, él mismo puede llegar a entregarlo.

Los especialistas, aconsejan temer  más de uno de estos objetos, para poder lavarlo o en los peores de los casos que se pierda o rompa. Otras opiniones, contrastan y piensan  que no se ha de lavar, pues el olor es muy importante para la seguridad que les ofrece.

Un consejo para los papás, es no cambiarlo por otro, ya que el niño lo notará y le causará tristeza, aunque este sea idéntico no llega a ser el mismo.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *