Aumento de peso durante el embarazo: si es escaso también te deberías preocupar

Poco aumento de peso embarazo

No hace mucho hablábamos de lo importante que es controlar el aumento de peso durante la gestación; también sobre la prevención del ‘aumento’ excesivo, debido a los problemas de salud que este pudiera ocasionar para la futura mamá, y también para el bebé. Hoy me gustaría ampliar esta pequeña serie de artículos, introduciendo un tema del que no se oye muy a menudo: el escaso aumento de peso. También puede ser preocupante, según cada caso en concreto, y también puede ocasionar problemas de salud, como veréis más abajo.

Las recomendaciones más extendidas, indican que en un embarazo saludable, se debería aumentar entre 9 y 12 / 14 kilos. Pero hay mujeres que en las últimas semanas no llegan a esos 9 mínimos, es casi imposible apuntar a una causa única; pero resulta necesario que el ginecólogo y la matrona realicen los pertinentes controles prenatales para vigilar que el bebé se esté desarrollando bien. También podrán ofrecer pautas de alimentación. Desde luego, no se puede valorar igual el aumento de peso en una mujer que antes del embarazo tuviera sobrepeso, que en una muy delgada, por eso cada caso se trata individualmente.

Existen algunas complicaciones asociadas a ese POCO aumento de peso: por ejemplo, existe mayor riesgo de que el bebé sea prematuro, también se relaciona con más probabilidad de aborto y mayor transmisión de contaminantes al feto. Por otra parte una mujer gestante que “gane” pocos kilos, podría desarrollar alta presión arterial o diabetes.

Está claro que la alimentación de la embarazada debería aportar todos los nutrientes que el bebé necesita para desarrollarse, y aquellos que se consiguen de forma precaria mediante la alimentación (ácido fólico, o en ocasiones hierro o vitamina B12) son prescritos por el médico. La dieta de la mujer gestante debería aportar grasas, hidratos de carbono, proteínas, vitaminas, y minerales (como calcio o hierro). En general se considera que idealmente se deben proporcionar 150 kilocalorías diarias durante el primer trimestre, y 340 en el segundo y tercer trimestre. Y desde luego jamás una mujer que espera un bebé debe realizar ninguna restricción alimentaria, ni perder peso intencionadamente.

Como he comentado, los controles rutinarios sirven para detectar carencias o situaciones problemáticas; pero hay unas situaciones muy claras en las que si que nos preocuparemos por el escaso aumento de peso

  • Estados relacionados con la anorexia: como la pregorexia.
  • Hiperémesis gravídica (es cuando la embarazada vomita regularmente y de forma crónica) a veces requiere hospitalización porque con los vómitos se pierden nutrientes.
  • Mujeres que son adictas a cualquier tipo de droga. La supervisión en este caso deberá ser muy cercana.

Ya lo sabes, si estás embarazada cuida tu alimentación, y vigila tu peso sin obsesionarte. En caso de que detectes problemas, acude al médico de inmediato.


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Embarazo

Macarena

Ante todo madre: mis hijos se han criado pegados a mí, y han aprendido que la libertad se gana con responsabilidad. Ahora (¡bendita adolescencia!... Ver perfil ›

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