Autolesionarse para evitar el dolor emocional: los adolescentes nos piden ayuda

Adolescentes autolesiones

Que el suicidio es la segunda causa de muerte no accidental entre población de 10 a 19 años, es un tema acerca del que habíamos hablado en Madres Hoy; mencionando que en ningún caso debemos pasar por alto la llamada “ideación del suicidio” pensando que es una tontería de los niños, que ya se le pasará o que están intentando llamar la atención. Obviamente, intentan llamar la atención, pero no de la forma que muchos adultos piensan, sino que resulta ser fruto de la desesperación y nos dicen “¡Ayudadme, estoy aquí, pasan cosas en mi interior que me abruman, no me puedo controlar, ayudadme!”

Tal y como relatábamos, desoír los pensamientos (en voz alta) suicidas de un menor es una mala idea: nuestra inhibición puede acabar de la peor manera posible. Pero hoy vamos a abordar un problema también complejo que no es nuevo, aunque parece cobrar popularidad (y fuerza, por lo tanto) entre círculos de niñas y niños adolescentes. Se trata de las autolesiones ‘no suicidas’ (o la automutilación).

Hace unos meses la fundación ANAR de ayuda a niños y adolescentes alertaba de un alarmante aumento de llamadas relacionadas con ideación (o intento) de suicidio, o con las autolesiones. Las cifras son escalofriantes: en 2014, el teléfono de ANAR recibió 547 llamadas pidiendo ayuda; entre enero y septiembre de 2015, 621 menores manifestaron esta problemática.

En algunos adolescentes la presión de ser perfectos o de estar a la altura de estándares inalcanzables, ya sean propios o impuestos, puede causar un dolor insoportable (Kids Health)

Nuestros adolescentes pueden estar sintiéndose desamparados.

¿Cuántos niños y cuántas niñas habrá que piensen en quitarse la vida y no lo digan? ¿cuántos cortes en piernas o brazos tienen que ser hechos para que los adultos nos demos cuenta de que algo está pasando con nuestros jóvenes? Me formulo estas preguntas al intentar imaginar la cantidad de personas en estas edades que ni son llevadas por sus padres a Urgencias, ni tienen el valor para contárselo a un profesional a través del teléfono (en esas situaciones en las que no confían en la familia).

La psiquiatra Neria Morales nos cuenta que “Las autolesiones no suicidas son expresiones de malestar emocional llevadas a cabo por adolescentes. Pese a que al realizarlas el individuo no busca la muerte, sí que es una manera de provocarse dolor, aliviando sensaciones desagradables”.

Ya tenemos la primera pista sobre los motivos que llevan a una persona que tiene aún toda la vida por delante: aliviar sensaciones desagradables. Lo primero que me surge es una tristeza enorme, al imaginar la sensación de soledad, de desamparo; al pensar que quizás necesiten explicárselo a alguien, pero no tienen a nadie cerca.

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A veces los mayores caemos en la tentación de trivializar estos sentimientos, error al que nos lleva habernos olvidado de nuestra propia adolescencia, o quizás es que no recordamos la complejidad de los cambios en el mundo infantil, perdidos como estamos en nuestro adultocentrismo. Y hablando de perder, vamos perdiendo también la capacidad de acompañar sin entrometernos, de estar disponibles sin presionar, de escuchar dejando de hablar nosotros mismos.

¿Qué lleva a una persona adolescente a hacerse daño?

Ni debemos tomar a la ligera la ideación suicida, ni los intentos de autolesión; y mucho menos burlarnos (que de esto yo también he visto) “¡hay que ver! ¿qué pretendes intentando cortarte? ¿es que no puedes controlarte? ¡no se te puede dejar sola / o!” Obviamente si quien se automutila pudiera controlar sus actos no lo haría, y respecto a menospreciar la capacidad de cuidar de sí mismo en ausencia de los progenitores, quizás más de una y de uno nos deberíamos plantear hacer un poco más de compañía (física y emocional) a las hijas y los hijos.

Desde ANAR también nos explican que en el 82 % de los casos son chicas las que se cortan. Ya hemos comentado que parece haberse puesto de moda el fenómeno, y ahora (apoyado por páginas en internet explicando cómo autolesionarse, ¡horror!) se produce una especie de efecto llamada entre los jóvenes.

A continuación, las razones que pueden tener (hemos encontrado la referencia en Kids Health):

  • Emociones que les abruman: al autolesionarse pueden interrumpir sentimientos que no soportan, o expresarlos.
  • Preferir el dolor físico que es visible, al emocional, que no pueden controlar por no verlo.
  • Si se convierte en una conducta compulsiva, llega a provocar alivio, a lo que contribuyen las endoorfinas.
  • Puede convertirse en un hábito, cuando se obtiene ‘alivio’.
  • Que la conducta está relacionada con problemas de salud mental como el trastorno bipolar.
  • Presión de sus parejas, amigos, de la ‘moda’ (páginas en Internet)

Todas estas explicaciones no son válidas sin tener en cuenta las características de cada adolescente

Self harming teenager

Autolesionarse haciéndose cortes

Ocurre cuando intencionadamente se marcan, arañan o cortes utilizando objetos con filo como tijeras, limas metálicas, bolígrafos, lengüetas de latas de refrescos, cuchillos, tijeras, navajas…; también ocurre a veces que se autoinfligen quemaduras con cerillas o cigarrillos.

La vergüenza.

Se trata de comportamientos vergonzantes que en algún momento el protagonista trata de ocultar, llegando a inventar excusas sobre el origen de las lesiones (también hay quien las luce). Por otra parte, se manifiesten dificultades para dejar de automutilarse (falta de autocontrol).

Algunos de los que se cortan han sido profundamente heridos por un trato severo o por situaciones que los han hecho sentir sin apoyo, impotentes, indignos o faltos de amor (Kids Health)

El apoyo de los padres.

Hay un documento de la Fundación ANAR que da pistas para enfrentar una conducta suicida en adolescentes; en el caso de autolesiones, son aplicables algunos de los consejos:

  • Presta atención a los hijos, y mucho más si verbalizan problemas emocionales o deseos de hacerse daño.
  • Sus sentimientos son válidos, sean los que sean.
  • Debes evitar las tensiones familiares. En momentos de inestabilidad, lo último que necesita un adolescente frustrado o desbordado es a una madre / un padre ironizando, echándole la culpa o realizando comentarios despectivos.
  • Que no te de miedo hablar sobre sus ideas (no rehuyas el tema): visibilizar el problema os dará a todos otra perspectiva.
  • Explícale que los malos momentos también pasan; repítelo muchas veces para que le resulte fácil interiorizarlo.
  • Comparte tu problema con amigos, familiares; habla con el pediatra, con el médico de cabecera.
  • Si la niña o el niño pasa mucho tiempo jugando online o en Redes Sociales, negocia (sin prohibir) una reducción del tiempo de exposición.
  • Anímale a retomar actividades de ocio o a iniciar nuevas aficiones.
  • Hasta que el problema se resuelva el problema, tu hijo / a, deberá estar acompañado /a el mayor tiempo posible.
  • Busca terapia psicológica orientada a las soluciones, y centrada en el apoyo al menor y la familia. Rechaza apoyo profesional que pretenda situar a tu hija / o como responsable o culpable, y por lo tanto plantee acciones encaminadas a modificar su conducta sin tener en cuenta los factores causantes.

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Recientemente hemos sabido que el 45 por ciento de los adolescentes entre 12 y 17 años, que habían ingresado el año pasado en la unidad de psiquiatría infantil y juvenil del Hospital de sant Joan de Déu, mostraban “una inquietante profusión de cortes autoinfligidos”. Es un problema generalizado, y una buena parte de la solución está en los adultos responsables de la educación de los niños.

Imágenes — (Segunda y Cuarta) martinak15, Tjook


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Salud

Macarena

Ante todo madre: mis hijos se han criado pegados a mí, y han aprendido que la libertad se gana con responsabilidad. Ahora (¡bendita adolescencia!... Ver perfil ›

2 comentarios

  1.   Alex Oficina dijo

    Sin duda alguna es un problema que sufren los niños, sobre todo por culpa del acoso escolar, en el cual las autoridades tanto profesorado como instituciones públicas dejan MUCHO que desear. He visto caso que hasta los mismos profesores ayudan al bulling!. Muchas gracias por el artículo

    1.    Macarena dijo

      ¡Gracias a ti por comentar! 😉

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