Baby Lead Weaning: el método más natural para introducir los sólidos en la dieta

Baby Led Weaning

Recordaréis que hace unos meses os hablé sobre la introducción de la alimentación complementaria a partir de los seis meses, y hasta los dos años; se aclaraban en el post algunas ideas como la duración ideal de la lactancia materna, o el momento de introducción de los diferentes alimentos. Hablábamos de que hay niños a los que el puré no les va, y en cambio quieren que les prepares lo mismo que tú (lo cual es lógico: forman parte de la familia, y la comida une). Hoy voy a ir un poco más allá: el ‘baby led weaning’ (BLW) no es nuevo, pero me parece muy interesante, y probablemente la forma más natural de introducir los sólidos. Parece ser que en Estados Unidos está bastante extendido, y en Europa empieza a coger fuerza.

El principio básico es: el bebé se puede autorregular en esto de la comida, igual que demanda leche cuando tiene hambre, y en la cantidad que necesita; de hecho este método, tampoco contempla los triturados, porque se permite a los pequeñines agarrar directamente un trozo de patata cocida (por ejemplo) para que se lo lleve a la boca. Obviamente se evitarán alimentos duros y de difícil masticación (como la zanahoria cruda); pero si lo pensamos bien, hay muchas frutas o verduras que se pueden ofrecer en crudo cortadas en palitos (manzana pelada, pepino, …). Sin contar con alimentos blandos como el plátano o el pollo cocido, que se deshacen al morder (trocito de pan), o que son finos y blandos (jamón cocido). A continuación os incluyo dos sitios para ampliar información, uno está en español y se llama Una maternidad diferente, otro es el blog Baby Led Weaning.

Aún es demasiado habitual ver a adultos que prácticamente ‘obligan’ al bebé a ingerir y tragar, cuando y dónde ellos quieran (sorprendentemente llenar la boquita de puré a la fuerza y embutirles el chupete para que no puedan escupir, es una práctica que junto con otras se sigue realizando). El BLW es casi lo contrario: permite al bebé participar en los ritmos de la familia, compartiendo espacios, momentos y ¡comida!. Además pasan de coger los espaguetis con la mano, a buscar la cuchara porque desea imitar a los otros comensales. El mayor inconveniente en mi opinión es que de esta forma el entorno más inmediato del peque acabará muy sucio, pero a cambio tendrás a un bebé autónomo, del que no tendrás que estar pendiente. ¡Pero ojo! no tener que estar pendiente no es igual a despreocuparte y marcharte a recoger ropa: es muy pequeño para que esté solo en ningún momento, excepto que esté dormido y que no pueda caerse de la cama.

El método fue divulgado por una nutricionista llamada Gill Rapley, y estudiado por la doctora Davis, quien (junto a sus colaboradores) comprobó en una muestra pequeñísima de niños, que los bebés conseguían un buen equilibrio nutricional

O sea: el BLW es ‘pasar de la teta al plato’ en función de la capacidad y necesidad del niño. En mi caso al niño mayor no le hice jamás un puré o papilla, sino que la daba los mismos alimentos que comíamos su padre y yo, eso sí: triturados; a los 7 meses ya mostraba muchísimo interés por la alimentación complementaria, y no ha dejado de comer de todo hasta ahora (con excepción de unas semanitas tras el nacimiento de la hermana). La introducción de sólidos en la pequeña si que fue más de acuerdo a este método (aunque entonces yo no lo sabía), mostró antes interés por nuestra comida, era capaz de coger los trozos que le interesaban y de llevárselos a la boca. Sin embargo interrumpió a los 8 meses aproximadamente para seguir alimentándose en exclusiva con leche materna hasta que tuvo casi un año.

BLW: alimentación complementaria a demanda

El bebé es el que decide, pero tú eres el / la que cocina: el no puede abrir la nevera o la despensa, tú si que puedes ponerle variedad de nutrientes en la mesa. ¿Cómo? un ejemplo: un poquito de pan con tomate untado encima, unos macarrones, un cuenco pequeño de lentejas guisadas (sin la grasa de los embutidos), manzana cocida, un trozo de huevo duro.

Se ha comprobado también que los niños son capaces de evitar alimentos que les hubieran producido intolerancias. Además de la autonomía mencionada, otra ventaja es el contacto temprano con muchos sabores y texturas, que favorece su aceptación posterior. Si alguno no les gusta por otro motivo, también lo desechará, pero eso no es malo, conozco decenas de adultos a los que algún alimento en concreto no les gusta.

Baby Lead Weaning

¿Es seguro el método?

Puesto que estás presente y has presentado adecuadamente la comida, es improbable que sufra asfixia por atragantamiento, además tenemos mecanismos para evitar este accidente, que son la tos o arcadas originadas para intentar expulsar el cuerpo extraño. Piensa además que a los 6 meses (edad en la que se recomienda empezar con la alimentación complementaria) aún no pueden coger objetos muy pequeños, después ya han perfeccionado el sistema de masticación, y tienen más dientes.

Hablamos de una edad en la que se mantienen erguidos aunque apenas tengan movilidad, con lo que no debería haber problemas

En definitiva, si te interesa el método, puedes aprender más sobre él, a veces los padres nos sentimos muy inseguros con la introducción de sólidos, pero todo suele ser más sencillo de lo que piensas.

Imagen — (la primera) juhansonin en Flickr


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