Bañar al bebé

Cuando nace un bebé, los cuidados son muy especiales, en ocasiones tememos no dañarlo. Uno de estos momentos, es el baño, pues lo vemos una personita tan frágil que nos dan miedo cualquier accidente. Este trabajo tan gratificante y bonito, solo depende de algunos consejos.

La bañera ha de ser especial, de plástico, ergonómica, que se pueda adaptar con toda seguridad, tanto acostado como sentado. La bañera ha de estar a la altura de la cintura o poco más arriba , nunca más abajo de la persona que lo esté bañando, se corre así el peligro del que el bebé resbale y caiga en el agua.

La temperatura, siempre templada, no seas demasiado maniática, pues el bebé se va acostumbrando poco a poco y le encantará estar remojadito. Prueba la temperatura con la muñeca. Un consejo es tener todos los útiles a mano para no abandonar al bebé en la bañera.

No le quites la ropa de golpe, no tengas prisa, déjalo un momento en camiseta y pañal, así se irá aclimatando al ambiente. Las toallas han de esta siempre a mano, antes y después de su uso. Cuando lo saques de la bañera, déjalo envuelto en la toalla, mientras secas sus piernas con otra. Este es el momento en que se le pueden quitar las legañas, pues está humedito. Con un algodón mojado en manzanilla es lo más indicado.

Para entretenerlo en la bañera, pueden cantarle y hablarle, cuando sea más mayorcito que ya agarre las cosas, introduce algún juguete de goma en la bañera para que juegue con él. Es una forma de hacer más atractivo el baño.


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