Entrevistamos a Belén Piñeiro: “la emoción está directamente relacionada con el aprendizaje”

Belen Pineiro

Puede que la educación española no esté pasando por sus mejores momentos (eso está claro). Pero de lo que sí estoy convencida es que siempre va a haber profesionales que van a intentar luchar por un sistema educativo nuevo y que van a esforzarse en concienciar a la sociedad de que se necesita un cambio en las aulas muy urgente. Muy urgente. Una de esas personas es Belén Piñeiro.

Belén Piñeiro es una maestra de corazón especializada en neuropsicología y educación. Una profesional que tiene claro que España no está haciendo las cosas bien en cuanto a educación se refiere. Tras trabajar en varios países europeos y observar distintas metodologías ha desarrollado su propio Programa de Intervención Educativa centrándose en la educación emocional y social. ¿Os animáis a seguir leyendo la entrevista de Belén Piñeiro para Madres Hoy?

Madres Hoy: Lo primero de todo, Belén, muchísimas gracias por haber aceptado la entrevista para Madres Hoy. Es un verdadero placer tenerte por aquí. En 2015, los expertos hablaban de que 2016 iba a ser el año de las renovaciones pedagógicas. ¿Crees que ha sido o que todavía queda mucho camino por recorrer?

Belén Piñeiro: Creo que cada año es más evidente que hace falta un cambio en el sistema educativo y en la forma que tenemos de educar y evaluar a los niños. Hasta ahora, 2016 ha sido el año en el que se ha hecho más visible este llamamiento. Aún queda camino por recorrer, pero lo importante es que ya hemos comenzado a andar.

MH: Últimamente escuchamos hablar mucho de “Educación Emocional”, pero ¿no sería más correcto que los adultos aprendiéramos a atender y aceptar las emociones infantiles?

BP: ¿Cómo atender y aceptar una emoción en un niño que no sabes reconocer ni gestionar en ti mismo? Es prácticamente inviable que un adulto enseñe a un niño a leer o a sumar si él no sabe hacerlo. Lo mismo ocurre con las emociones. Si no sabes gestionar tus emociones, no puedes enseñar al niño a hacerlo. El primer paso para responder a las necesidades emocionales tanto de niños como de adultos, es la “alfabetización emocional”. Poner nombre a lo que sentimos y saber identificarlo.

MH: ¿En qué consiste la disciplina positiva y qué beneficios tiene para las familias y niños?

BP: La Disciplina Positiva es una metodología educativa que tiene como objetivo dotar a padres y educadores de estrategias para que sean amables y firmes a la vez, con el principal objetivo de enseñar al niño competencias básicas para la vida. Es un modelo educativo que pretende entender el comportamiento de los niños y la forma de abordar su actitud para guiarles en su camino siempre de forma positiva, afectiva, pero firme a respetuosa tanto para los pequeños como para los grandes.

En este momento estoy ofreciendo un curso de Disciplina Positiva orientado a padres y docentes. Tenéis más información al respecto, aquí

Belen Pineiro

MH: Ken Robinson dice que “las escuelas matan la creatividad”. ¿Crees que la creatividad es una asignatura pendiente de la mayoría de centros educativos?

BP: La creatividad es una de las cualidades más valiosas del ser humano. Nuestra capacidad inventiva, de generar nuevas ideas, es una de las pocas cosas que las máquinas todavía no pueden hacer por nosotros. Matar nuestra creatividad es quitarnos una gran parte de nuestro potencial. La escuela debería ayudarnos a explotar, expresar y dirigir hacia un objetivo nuestra capacidad creativa, en lugar de fomentar su desaparición.

MH: Hay colegios que han introducido la Educación Emocional como una asignatura evaluable. Pero, ¿no se debería trabajar las emociones de forma transversal y en todas las clases?

BP: La evaluación está bien siempre y cuando se haga como un seguimiento de aspectos a mejorar, tanto por parte del alumnado como del maestro o el centro escolar y no utilizarla como una herramienta de presión. Por supuesto, es mejor tener la educación emocional como una asignatura más que no tenerla, es un buen comienzo y para esos primeros pasos publiqué mi primer libro: Educar las emociones en la primera infancia, que incluye un plan de intervención para llevar a las aulas.

Pero, tras haber dado los primeros pasos, lo ideal sería que estuviese presente de forma permanente en el aula y que todos los docentes contasen con la formación necesaria para tratar estos temas. Si un niño ha sufrido una situación de acoso escolar el lunes por la mañana, ese conflicto debería tratarse en el momento que h a sucedido y no esperar al momento en el que “toque” la asignatura de educación emocional en el horario escolar.

MH: ¿Los límites y normas son incompatibles con la disciplina positiva?

BP: No, los límites también existen en la disciplina positiva, sólo que los niños también se implican en la creación de las normas (en la medida de sus posibilidades) y eso hace que estén mucho más dispuestos a cumplirlas. Respondemos mejor a algo consensuado que a una norma impuesta.

MH: ¿Está la sociedad obsesionada con las calificaciones, los exámenes y las notas?

BP: Es lo que nos han enseñado a valorar en la era industrial. Los niños se calificaban como “listos” o “tontos” según sus destrezas en materias como matemáticas, lenguaje o su capacidad memorística. Las notas escolares eran un medidor de capacidades y también del “éxito” en la vida. A día de hoy sabemos que unas buenas calificaciones no te garantizan el éxito ya no solo a nivel personal, sino tampoco a nivel laboral.

MH: Una emoción para cada momento… aunque ¿por qué crees que se perciben como negativas algunas de las emociones?

BP: Tenemos ese concepto porque la forma de expresar esas emociones sí que puede resultar dañina, tanto para el que siente esa emoción, como para los que están a su alrededor. Además, hay ciertas emociones que tienen un “estigma” negativo en según qué contexto. Está bien visto que niño pequeño llore, pero esa expresión de tristeza no está tan aceptada en los adultos. Lo mismo ocurre con la ira y las mujeres. Todavía hay quienes las tildan de “histéricas” como denotación negativa y, curiosamente, esa palabra viene de “útero”.

Belen Pineiro

MH: ¿Qué beneficios aporta la neuropsicología en las aulas?

BP: Como afirma J.A. Marina: “Educar es el único trabajo cuya finalidad es cambiar el cerebro humano cada día. Hay que tenerlo presente para no ser irresponsables”. ¿Cómo es posible entonces que un docente no tenga la más mínima idea de cómo está estructurado nuestro cerebro? Nuestra atención, nuestra memoria, nuestras habilidades motrices, nuestras emociones, nuestro pensamiento lógico-matemático…

Todo lo que se trabaja en el aula está en el cerebro, por eso es imprescindible que un educador tenga conocimientos acerca de estos temas y no solo eso, sino que incorpore este aprendizaje al trabajo práctico en el aula, a su forma de enseñar y a la forma en la que entiende el aprendizaje del alumno. Esto es lo que aporta la neuropsicología.

En este momento estoy ofreciendo un curso de Neuroeducación, orientado tanto a padres como a docentes. Tenéis más información al respecto, aquí.

MH: Hay niños de seis años que padecen estrés y agobio. ¿A qué crees que es debido?

BP: Es muy triste. Cada vez la infancia dura menos. Hace poco leí un artículo que decía “Los horarios se han tragado a nuestros niños. Los niños han sido mini-adultos”. Los niños ya no tienen tiempo para ser niños, para inventar, para imaginar, correr, saltar… ¡Ni aburrirse! Con lo importante que es todo esto… Hemos relegado su día a día a la jornada escolar encadenada a un sinfín de extraescolares, deberes y actividades dirigidas. Los pequeños de la casa tienen agendas más largas que las de sus padres… es una verdadera lástima.

Hemos relegado el día a día de los pequeños a la jornada escolar encadenada a un sinfín de extraescolares, deberes y actividades dirigidas

MH: Cada vez hay más escuelas innovadoras y alternativas, pero, ¿hay profesores que se niegan a cambiar su forma de enseñar pese a todo?

BP: Por desgracia, sí que los hay. Existen docentes que se han acomodado haciendo su trabajo y no quieren salir de su zona de confort. A pesar de que la educación es una profesión vocacional, hay educadores que han perdido el entusiasmo y se limitan a repetir la misma programación año tras año.

MH: ¿Es necesario que los maestros se formen en educación emocional y social?

BP: Por supuesto. La ciencia ha demostrado que la emoción está directamente relacionada con el aprendizaje. Además de que nuestro estado anímico influye en todos los aspectos de nuestra vida. Saber gestionar nuestras emociones será una herramienta muy útil en nuestra vida, a diferencia de otros muchos conocimientos que se imparten en la escuela tradicional. ¿Cuántas veces has necesitado realizar una raíz cuadrada de forma manual? Sin embargo, ¿Cuántas veces te has dejado llevar por la ira o la tristeza sin saber qué hacer para volver a un estado de calma?

MH: ¿El castigo es la mejor opción para que el niño no vuelva a repetir un comportamiento?

BP: No voy a decir que los castigos no funcionan, porque es cierto que a corto plazo erradican la conducta no deseada por parte del adulto. El problema es que estos no conocen sus efectos a largo plazo y los sentimientos que provocan en el niño: rebelión, resentimiento, autoestima dañada y sometimiento.

Erradicaría las aulas tal y como las conocemos. No tiene sentido que los niños se pasen 8 horas sentados en un pupitre mirando a una pizarra, es completamente antinatural.

El principal problema a la hora de eliminar los castigos es que la mayoría de los padres y educadores piensan que la única alternativa es la permisividad. Como hemos visto en el primer punto, en ocasiones confundimos la disciplina con el autoritarismo y la permisividad con el afecto.

MH: ¿Qué cinco cosas cambiarías tú como profesional de la educación del sistema educativo?

BP: Cambiaría lo siguiente:

  • Cambiaría al protagonista principal de las aulas. Dejaría de ser el profesor, serían los alumnos.
  • Erradicaría las aulas tal y como las conocemos. No tiene sentido que los niños se pasen 8 horas sentados en un pupitre mirando a una pizarra, es completamente antinatural.
  • Eliminaría las notas escolares tal y como las conocemos. La evaluación es una herramienta más para conocer el proceso de enseñanza-aprendizaje.
  • El contenido y el volumen de las materias. La memorización de determinados datos ya no tiene sentido. Todos hemos olvidado el 80% de lo que hemos estudiado en nuestra etapa escolar.
  • La metodología de enseñanza. Hace falta un cambio radical. Afortunadamente cada vez son más las escuelas que apuestan por la innovación educativa y utilizan otros métodos como el Aprendizaje Basado en Proyectos.

MH: Belén,  muchísimas gracias por la entrevista. Pero no me gustaría despedirme sin antes preguntarte algo: ¿por qué crees que es tan importante educar en emociones?

BP: Porque forman parte de nosotros, nos acompañarán toda la vida. Saber aceptarlas y regularlas nos hará conocernos mejor, querernos más y tomar mejores decisiones. Hará más fácil nuestra relación con nosotros mismos y también con los demás. Son todo ventajas… ¿no crees?

Como habéis podido leer, Belén Piñeiro es una maestra de corazón que lucha con todas sus ganas por un cambio educativo urgente y por unas aulas renovadas. Ojalá 2017 sea el año en el que la mayoría de colegios y centros educativos apliquen metodologías activas e innovadoras para convertir a los estudiantes en los protagonistas de su propio aprendizaje. 

¿Qué os ha parecido la entrevista a Belén Piñeiro? Yo he aprendido muchísimo con ella. ¡Espero que a vosotros os haya resultado útil e interesante!


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