¿Beneficia mantener el horario de verano en los niños?

En los niños el cambio horario afecta más que en adultos, y necesitan adaptarse con tranquilidad, no obstante les beneficia en unos días.

Cuando llega el cambio de horario de invierno al de verano, comienza el debate sobre cuál es mejor o si uno de ellos debería instaurarse de modo permanente. Existen muchos detractores sobre esta práctica, pero en el caso de los niños, ¿sabemos realmente si el horario de verano les beneficia? A continuación más datos al respecto.

Con el horario de verano, donde el día se alarga una hora más, pese a que amanece más tarde, los niños pueden disfrutar más y completar sus tareas escolares y extraescolares al atardecer. Seguidamente disponen de tiempo para aprovechar y hacer ocio en la calle o ejercicio físico al aire libre con sus padres sin tener que encerrarse en casa con la televisión, el móvil o la videoconsola. No resulta lo mismo cenar a una hora que a otra, ya que en el momento de irse a dormir pueden tener dificultades. Entonces el cuerpo y la mente deben moldearse a la nueva rutina.

Preparar al niño para el cambio de hora

A los niños se les puede explicar el cambio horario con la necesidad de ahorro energético y consideración con el medio ambiente y salud social.

Para los niños el cambio de horario se produce y no hay discusión. Claro que hay niños que llevan esta modificación mejor que otros. Lo propio ocurre con los adultos. No obstante el cambio de hora en invierno es más costoso de asimilar. Por el contrario cuando se añade una hora más al día en primavera, los padres han de ser los encargados de ponerles a sus hijos las cosas más sencillas. Un día antes del cambio ya se les puede poner en preaviso ajustando los relojes al nuevo horario y realizando la nueva rutina.

Adelantar unos minutos las tareas y quehaceres diarios puede servir de ayuda ante el cambio. Seguramente los niños más pequeños se sientan desconcertados y deseen conocer los motivos de la maniobra. Ante la conciencia social sobre los problemas medioambientales y el ahorro energético, una idea para que logren comprender lo que sucede es decirles que con una hora más de luz podrá ahorrarse energía. Todo ello repercutirá favorablemente en el bienestar social.

Los beneficios del horario de verano

Gracias al horario de verano se alarga más la jornada y con ello la actividad física que los niños realizan. Hay más luz solar y eso permite que la mente del ser humano asuma que el día no se ha acabado pese a la avanzada hora, y se pueden hacer más cosas. De hecho la merienda se retrasará, lo mismo la cena, y el momento de ir a descansar. La salud de los niños se ve recompensada con este hecho días después. Científicamente la modificación se produce internamente, de modo neurológico y cognitivo. Esto les afecta considerablemente al principio, por lo tanto necesitan adaptarse poco a poco, tanto a la hora de dormir, comer o jugar.

Para los adultos no es igual que para los más pequeños. Los adultos están acostumbrados a rendir a contrarreloj en lo personal y laboral durante la jornada. El hecho de disponer de una hora más de luz solar resulta un tanto tranquilizador, ya que así se pueden finalizar tareas o ampliar actividades. Sin embargo para los niños en el momento de cambiar la hora se produce un desajuste que erosiona en su concentración, agotamiento o humor, con lo que todo ha de producirse gradualmente. Si permanece el horario de verano los niños dispondrán de más tiempo para hacer sus cosas y percibirán un día más largo, lo cual les traerá más satisfacción.


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