Bilingüismo y diversidad

Es una gran ventaja para nuestros hijos que conozcan más de un idioma. Esto ocurre con cierta frecuencia en países en los que, existen lenguas distintas dentro del mismo estado. Ocurre en España con el español, el euskera, el gallego, el valenciano y el catalán, en Irlanda con el gaélico y el inglés, en Canadá con el francés y el inglés, etc.

Es probable que pienses que la gran ventaja del bilingüismo es la posibilidad de comunicarse con un mayor número de personas. En cierto modo es así, pero la realidad es que abre las puertas a la diversidad, a la capacidad de abrirse a nuevas culturas, a aceptar a personas distintas a uno mismo.

¿Qué es el bilingüismo?

Se conoce como bilingüismo a la capacidad de hablar dos lenguas con la fluidez de la lengua materna. Realmente se ha demostrado que no existe un bilingüismo puro, dado que siempre hay una lengua predominante.

 

Aunque el cerebro está preparado para aprender cualquier lengua, solo una alcanza el estatus de lengua materna, por la experiencia particular del individuo con ella. Es decir, que a pesar de poder aprender diferentes lenguas, el cerebro siempre elige una como dominante según su experiencia con ella.

¿Es posible entonces hablar dos o más idiomas realmente con la misma fluidez?

Sí, aunque eso va a depender mucho de la edad a la que se exponga al niño a los distintos idiomas. Es muy importante tener en cuenta el rango de edad al que se producen con mayor facilidad los procesos de aprendizaje para el lenguaje.

El periodo ideal de exposición a los distintos lenguajes es durante los dos primeros años de vida. De hecho es en el primer año cuando se es más sensible para aprender los sonidos del habla. A partir del segundo año es cuando ya el bebé puede discriminar los sonidos de la lengua materna de los sonidos de un habla distinta, pudiendo aprender sonidos distintos de la lengua materna pero teniendo que forzar otras áreas del cerebro. Lo mismo ocurre con el aprendizaje de los procesos gramaticales que se da sobre los 3 años, cualquier idioma que se aprenda más tarde, implicará el uso de otras áreas del cerebro.

Vemos así que aunque una de las dos lenguas será la que tenga el estatus de lengua materna, el bebé podrá hablar varios idiomas con la misma fluidez si es expuesto a ellos entre su nacimiento y los 3 años. En cualquier caso es a partir de los 5 años cuando sí es probable que prevalezca el acento materno al aprender un idioma nuevo.

¿Qué relación tiene todo esto con la diversidad?

Tal y como hemos explicado, la exposición del bebé a varias lenguas, le obliga a activar varias áreas de su cerebro que normalmente no activaría si se expone a una sola lengua. Lo cual implica una neuroplasticidad más activa que en otros niños. Lo cual puede hacerles desarrollar la capacidad de desempeñar varias tareas al mismo tiempo.

La neuroplasticidad consiste en la capacidad del cerebro de usar nuevas áreas del mismo de distinta forma a la que está acostumbrado. Al existir esta capacidad y estar más ejercitada, podemos decir que el bilingüismo aporta flexibilidad cerebral a nuestros hijos.

Esta flexibilidad también les lleva a mejorar aspectos, como la atención y la concentración. Al manejar varias lenguas tienen que prestar atención y escuchar bien para entender cual de ellas se está manejando.

Otro aspecto que se desarrolla notablemente en niños bilingües es su tendencia a tener una mente abierta a la hora de aceptar otras culturas. Debido a su manejo de varios lenguajes, es lógico que destaquen por sus habilidades comunicativas, ya que, como hemos mencionado, pueden relacionarse con un mayor número de personas. Pero lo realmente interesante es su predisposición a asimilar costumbres y tradiciones de otros lugares.

Es esto último lo que relaciona el bilingüismo con la diversidad. El conocimiento de cada cultura es lo que nos hace diferentes y el bilingüismo contribuye a la integración de todas ellas y por lo tanto contribuye a construir una sociedad más diversa, en la que personas de lugares y culturas distintas puedan comunicarse y entenderse, a pesar de sus diferencias.


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