Baby Led Weaning y lactancia materna: la pareja perfecta

Mi bebé y el BLW

En pleno siglo XXI a veces parece que hayamos olvidado lo primitivo, lo ancestral, y lo fácil y coherente que resulta seguir el ritmo natural del bebé para una crianza feliz. ¿Cuántas tomas debe hacer el/la bebé? Tantas como quiera. ¿Cuánto debe comer el/la bebé? Tanto (¡o tan poco!) como quiera. Sin relojes ni prescripciones. ¿Por qué lactancia materna y Baby Led Weaning (BLW) son la pareja perfecta? Porque ambos respetan el ritmo de crecimiento del/de la bebé.

«A demanda»

Bien, has alimentado a tu bebé con lactancia materna a demanda durante los seis primeros meses de su vida… ¿y ahora qué? En primer lugar, ¡enhorabuena! La leche materna es el mejor alimento para un/a lactante. ¿Y si ahora simplemente se trata de continuar con esa alimentación «a demanda»? Es obvio que hay que salvar una diferencia básica: un/a bebé no va a pedir alimentos sólidos si no los tiene delante, no va a ocurrir igual que con el pecho, que sabemos que quiere teta por esa mágica intuición de las mamás lactantes, es decir, hay que establecer unos horarios para ofrecerles sólidos que serán los que conformen su rutina, nuestra rutina.

Baby Led qué: información y seguridad

Seguro, si ya te has interesado por el BLW, has escuchado hablar de los tres requisitos para comenzar (muy lejos de que sea el sexto cumplemes del/de la bebé): a) que tenga interés por la comida; b) que se mantenga sentado; c) que haya perdido el reflejo de extrusión. Toda la información que necesitéis sobre el método la podéis encontrar en los talleres regulares que realiza la comunidad médica; yo os recomiendo la lectura de estos tres manuales que me ayudaron a conocer el BLW y apostar por él:

Presentación de alimentos (BLW).

Los comienzos no son fáciles. Sientas a tu bebé en la trona, le ofreces unos alimentos deliciosos y… apenas pruebas tu comida porque no te mueves un milímetro observando cada movimiento por si se atraganta… al menos esto fue lo que me pasó a mí, porque si eres primeriza, como yo, tienes miedo de que se atragante. A propósito: os recomiendo –me parece fundamental– hacer un curso de primeros auxilios para bebés y niños/as. Pero poco a poco, comida a comida, disfrutas más de cada bocado, de cada intento de agarrar ese trozo de brócoli, de cada bocado a esa zanahoria, de cómo le gusta el plátano… disfrutas enormemente compartir la comida con tu bebé. Y te sientes orgullosa de haber tomado la decisión de hacer BLW.

Ensucia más que come

Pero luego viene la sociedad, que presupone que tu bebé va a comer grandes cantidades de comida, tu enfermera con su hojita que indica los gramos de pollo que debe comer tu bebé (y ¡ojo!, hasta los mililitros de leche materna), ves a otros bebés que comen cucharada tras cucharada… y tu bebé se come tres granitos de arroz y tira toda la comida de su bandeja manchando las paredes, el suelo… Porque no lo he dicho aún: el BLW ensucia, y mucho. Así que a veces te sentirás agotada y cuando estés, bayeta en mano, limpiando la cocina entera, pensarás que en qué berenjenal te has metido… si tu amiga le da un puré, que no mancha nada (o al menos no tanto), y que el bebé se come entero. Simplemente te diré que hasta puede ser divertido con música, pero nunca obligues a tu bebé a comer.

«Quiere teta porque así se queda con hambre»

Y te dicen que «es que así no come nada», «eso es un guarreo», «claro, luego quiere teta porque así se queda con hambre»… y le das vueltas, claro, le das vueltas. Pero si tu bebé está sano, tranquila, respira, solo es un/a bebé que es capaz de autorregularse y sabe cuánto o cómo comer. Posiblemente tu bebé quiera teta porque la prefiera a la zanahoria o porque quiera tu calor y quedarse dormido en tu pecho.

Quiere teta… porque quiere teta.

Llegado este punto, confía en tu instinto: porque lo estás haciendo muy bien, mamá. Porque lees, porque te formas, porque compartes con otras mamás, porque tomas las mejores decisiones para el bebé. Porque todas las mamás lo hacemos muy bien. Porque todas lo hacemos con amor, y procurando su mayor bienestar y felicidad.

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El bebé

Mamá de Pedro, filóloga y actriz. La maternidad me hace feliz. Crío con amor, todo el tiempo, con la magia de la lactancia materna, el jazz y la literatura.

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