Campaña de vacunación contra la bronquiolitis en el embarazo

  • La vacuna frente al Virus Sincicial Respiratorio se administra a embarazadas entre las semanas 32 y 36.
  • Los anticuerpos pasan al bebé por la placenta y reducen hasta un 20% los casos graves de bronquiolitis.
  • La cobertura sigue por debajo del 70%, por lo que se refuerza el llamamiento a vacunarse.
  • Se insisten en las medidas de higiene y en reconocer las señales de alarma en los bebés.

campana de vacunacion contra la bronquiolitis

La bronquiolitis sigue siendo una de las principales causas de ingreso hospitalario en bebés menores de un año, especialmente durante los meses fríos. Por eso, distintas administraciones sanitarias están impulsando con fuerza la campaña de vacunación frente al Virus Sincicial Respiratorio (VSR), el principal responsable de esta infección respiratoria en la primera infancia.

En el caso de España y otros países europeos, esta estrategia se apoya en la experiencia acumulada en territorios como la provincia de Buenos Aires, donde la vacunación materna frente al VSR se incorporó al calendario público y ha demostrado que reduce de forma clara los cuadros graves de bronquiolitis en los primeros meses de vida. Los datos disponibles muestran un descenso cercano al 20% en los casos notificados en menores de seis meses tras la puesta en marcha de la campaña.

Una campaña centrada en las embarazadas de 32 a 36 semanas

La pieza clave de esta estrategia es la vacunación de las personas embarazadas en un tramo muy concreto de la gestación: entre la semana 32 y la 36 inclusive. En ese periodo, el organismo de la madre puede generar anticuerpos frente al VSR que llegarán al bebé a través de la placenta, de manera que el recién nacido nazca ya con un nivel de protección frente a las formas graves de la infección.

Según explican las autoridades sanitarias, la vacuna no se administra directamente al bebé, sino que se aplica a la gestante y es el propio organismo materno el que transfiere la inmunidad. De esta forma, se protege a los lactantes en la etapa en la que son más vulnerables, sobre todo durante los primeros seis meses, cuando el virus puede provocar bronquiolitis o neumonías que requieren hospitalización.

La campaña se dirige exclusivamente a quienes se encuentren en ese intervalo de semanas de embarazo, así como a las que vayan alcanzando esa etapa a lo largo de la temporada de circulación del virus. En áreas donde ya está desplegada, la vacuna se ofrece de manera gratuita y sin necesidad de indicación especial, del mismo modo que otras inmunizaciones recomendadas durante la gestación.

En contextos como el de Buenos Aires, la organización de la campaña se ha apoyado en una amplia red de puntos de vacunación. Allí, por ejemplo, la dosis está disponible en más de 1.800 vacunatorios y centros de atención primaria, además de consultorios y hospitales públicos. Este modelo es similar al que se plantea en Europa, utilizando centros de salud y maternidades como puerta de entrada principal.

En municipios como el de 9 de Julio, la vacunación se ofrece en los Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS), de lunes a viernes en horario continuado y por orden de llegada, lo que permite a las embarazadas acudir sin cita previa siempre que acrediten estar entre las semanas 32 y 36.

Reducción de casos graves y preocupación por la baja cobertura

Las cifras aportadas por los sistemas de vigilancia muestran que la vacuna frente al VSR en el embarazo ya está teniendo un impacto tangible en la bronquiolitis infantil. En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, los casos en menores de seis meses bajaron de casi 25.000 a menos de 20.000 en un año, lo que supone una reducción cercana al 20% en este grupo etario.

Los registros detallan que, entre 2024 y 2025, el número de diagnósticos en bebés muy pequeños descendió de 24.932 a 19.943. Esta caída significativa coincide con los dos primeros años de inclusión de la vacuna en el calendario de inmunización durante el embarazo, y se suma a la tendencia general de descenso de formas graves que requieren ingreso.

Aun así, los responsables de salud pública insisten en que hay margen de mejora. La cobertura de la campaña se mantiene por debajo de lo deseable: no se llega al 70% de las gestantes elegibles. Las estimaciones oscilan en torno al 68% de vacunación en la población objetivo, una cifra que deja a un número importante de recién nacidos sin esa protección adicional en los meses de mayor circulación del virus.

Esta brecha preocupa porque, como recuerdan los expertos, las infecciones respiratorias siguen situándose entre las primeras causas de mortalidad infantil. En los datos manejados por las autoridades sanitarias, las enfermedades respiratorias representan la tercera causa de muerte en la infancia y la segunda en el periodo postneonatal, es decir, tras el primer mes de vida.


Ante este escenario, se está intensificando el llamamiento a las embarazadas, especialmente a aquellas que se acercan al final del embarazo en pleno invierno. Las campañas de comunicación recalcan que vacunarse durante el embarazo aumenta la protección del recién nacido y que no vacunarse durante el embarazo aumenta el riesgo de que el bebé desarrolle bronquiolitis o neumonía graves si se infecta con el VSR en sus primeras semanas de vida.

Cómo actúa la vacuna frente al Virus Sincicial Respiratorio

El Virus Sincicial Respiratorio es el principal causante de infecciones respiratorias agudas en lactantes y niños pequeños. En la mayoría de casos, los síntomas se parecen a los de un resfriado común, pero en los menores de un año —y, sobre todo, en los menores de seis meses— puede afectar a las vías respiratorias bajas y desencadenar bronquiolitis o neumonía.

La inmunización materna busca adelantarse a ese riesgo. Al vacunar a la persona gestante en las semanas 32 a 36, el organismo produce anticuerpos específicos contra el VSR. Estos anticuerpos cruzan la placenta y llegan al feto, de manera que el recién nacido cuenta con una protección inmediata en el momento en que la circulación del virus se intensifica, generalmente en otoño e invierno.

Conviene subrayar que la vacuna no evita por completo el contagio del virus, sino que reduce sobre todo la probabilidad de que la infección evolucione a formas graves que requieran ingresos hospitalarios, oxigenoterapia u otros cuidados intensivos. En otras palabras, el objetivo es disminuir complicaciones y muertes, más que impedir todos los cuadros leves.

La estrategia de vacunar en el embarazo complementa otras medidas de salud pública ya conocidas, como la vacunación infantil frente a otras infecciones respiratorias (por ejemplo, el neumococo) o la inmunización de la madre frente a la tos convulsa y la gripe. Con este enfoque combinado, se crea un escudo de protección más amplio alrededor del recién nacido, un grupo especialmente vulnerable.

Fuentes de los programas de inmunizaciones destacan que la vacunación materna permite proteger eficazmente a los lactantes menores de seis meses sin necesidad de pinchar directamente al bebé. Este enfoque es especialmente útil en los primeros meses de vida, cuando las pautas de vacunación infantil aún están empezando y el sistema inmune del niño es inmaduro.

Signos y sonidos de alarma en la bronquiolitis

Reconocer los síntomas de la bronquiolitis desde el principio es fundamental para acudir a tiempo a un servicio sanitario. Uno de los signos más característicos es un silbido en el pecho del bebé, un ruido que suele llamar la atención de las familias porque no es el típico sonido de un catarro leve.

Junto a ese silbido, la criatura puede mostrar dificultad para respirar y un esfuerzo visible al tomar aire. En los casos más llamativos, las costillas se hunden al inspirar, se notan ruidos bronquiales y el bebé se agita con facilidad. A menudo, cuesta que duerman bien y se muestran irritables o con llanto persistente.

La fiebre también puede ser un dato de importancia. Cuando la temperatura es alta y se mantiene durante varios días, acompañada de tos, mucosidad y problemas para respirar, conviene consultar de inmediato con el pediatra o en un servicio de urgencias, especialmente si el niño tiene menos de dos años.

Otros signos de alarma que se describen son la dificultad para alimentarse (rechazo del pecho o del biberón), el decaimiento marcado, la palidez o incluso la coloración azulada o morada en los labios y la zona alrededor de la boca. En los lactantes más pequeños, estos síntomas pueden aparecer de forma rápida y requerir observación o ingreso hospitalario.

Los equipos de salud insisten en que, ante la duda, es preferible consultar. Durante los meses de otoño e invierno —cuando el VSR circula con más intensidad—, los niños menores de dos años, y sobre todo los menores de seis meses, constituyen el grupo con mayor riesgo de complicaciones, de ahí la importancia tanto de la vacunación materna como de la atención precoz a los síntomas.

Medidas para prevenir la bronquiolitis en bebés

Aunque la vacuna frente al VSR en el embarazo es una herramienta clave, los especialistas recuerdan que la prevención de la bronquiolitis no se basa solo en la inmunización. Las medidas de higiene y cuidado cotidiano siguen siendo imprescindibles para reducir el riesgo de contagio de este y otros virus respiratorios.

Una de las pautas más sencillas y efectivas es el lavado frecuente de manos con agua y jabón, durante al menos 20 segundos. Cuando no es posible, se recomienda el uso de soluciones de base alcohólica. Esta práctica debería ser habitual en todas las personas que conviven o están en contacto cercano con bebés pequeños.

También se sugiere evitar el contacto directo con personas que presenten síntomas respiratorios, como tos, mocos intensos o fiebre. En la medida de lo posible, se aconseja que quienes estén resfriados no besen al bebé en la cara o las manos y mantengan cierta distancia física, especialmente si el niño es menor de seis meses.

Otra medida importante es la ventilación regular de los espacios cerrados, abriendo ventanas con frecuencia para renovar el aire, incluso en días fríos. Además, se insiste en evitar la exposición al humo, incluido el del tabaco, tanto en el hogar como en vehículos u otros espacios donde permanezca el menor.

Por último, se recuerda la importancia de completar los calendarios de vacunación infantil, en particular las vacunas frente al neumococo, la tos convulsa, la vacuna del rotavirus y la COVID-19, cuando estén recomendadas según la edad y las pautas vigentes. Mantener al día estas inmunizaciones ayuda a disminuir el impacto global de las infecciones respiratorias en la infancia.

La campaña de vacunación contra la bronquiolitis basada en la inmunización materna frente al VSR se consolida como una herramienta clave para proteger a los bebés más pequeños, reduciendo de forma notable las formas graves de la enfermedad y aliviando la presión sobre los servicios pediátricos en los meses fríos; aun así, la cobertura todavía puede mejorar, y por eso las autoridades insisten en que las embarazadas que entren en las semanas 32 a 36 acudan a su centro de salud para recibir la dosis, combinando esta protección con las medidas de higiene y la identificación temprana de los síntomas en los recién nacidos.

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