Con el verano en plena ebullición y las playas como escenario principal del ocio, la campaña “¡Prevenidos, listos, ya!” llega para recordar que el baño puede ser seguro si se siguen unas mínimas pautas. Organizada por la Fundación MAPFRE junto al Grupo de Socorrismo de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES), esta iniciativa gratuita ya ha recorrido el litoral alicantino y ahora desembarca en Benicàssim con una variada oferta de talleres prácticos.
Las cifras de siniestralidad justifican sobradamente la apuesta por la prevención: en lo que va de 2026 se han registrado 308 muertes por ahogamiento en España, 30 de ellas en la Comunidad Valenciana, con especial incidencia en julio. Estos datos, pese a que la temporada aún no ha terminado, confirman que el agua sigue representando un peligro constante y que la formación ciudadana es una de las herramientas más eficaces para evitar desenlaces dramáticos.
Un recorrido por el litoral alicantino y valenciano

El proyecto ya ha hecho parada en la playa de l’Albir, en l’Alfàs del Pi, durante la segunda semana de agosto, con muy buena acogida. Desde entonces, la campaña se traslada a la costa de Benidorm, donde las playas de Levante y Poniente acogerán las carpas formativas durante el último fin de semana del mes. Así, el 21 y el 22 de agosto estará en Levante, en horario de 11:00 a 14:00 horas y de 16:00 a 20:00 horas, y el domingo 23 en Poniente, de forma ininterrumpida de 11:00 a 16:00 horas.
Los ayuntamientos que se suman a la iniciativa no ocultan su satisfacción por ofrecer este tipo de recursos. La concejala de Playas de Benicia, Mónica Gómez, ha subrayado que “la sensibilización es fundamental para que la ciudadanía sepa cómo reaccionar”, y ha recordado que los ahogamientos “pueden producirse de manera rápida y silenciosa”. En la localidad vecina de l’Alfàs del Pi, el consistorio ya destacó la calidad de los talleres y la implicación de los asistentes.
Tres bloques para aprender a salvar vidas

La experiencia se articula en tres estaciones temáticas. La primera, llamada “Prevenidos”, se centra en los factores previos al baño: conocer el estado del mar, respetar las banderas y elegir zonas vigiladas. En esta etapa, los monitores insisten en la necesidad de no bañarse en solitario, vigilar activamente a los más pequeños y no sobreestimar la propia capacidad física en el agua. La segunda, “Listos”, se dedica al rescate seguro, con la idea de que ayudar no implica siempre lanzarse al mar, sino avisar a los servicios de emergencia o lanzar objetos de flotación.
El último bloque, “Ya”, está orientado a la respuesta inmediata cuando una persona se está ahogando. Aquí los participantes aprenden a activar el 112 y a ejecutar las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) mientras llega la ayuda especializada. La Fundación MAPFRE y los socorristas de SEMES destacan que esos primeros cinco minutos son esenciales para salvar una vida y que por eso no se delega únicamente en los profesionales la responsabilidad.
Un problema de salud pública que se puede atajar

Las autoridades insisten en que nos encontramos ante una auténtica cuestión sanitaria: de que la percepción habitual, la mayoría de los ahogamientos ocurren en silencio y sin aviso previo. Por ello, la prevención se hace imprescindible. En el parte teórico de la campaña, se recomienda además de que la entrada al agua se haga siempre en tramos supervisados y que los bañistas eviten zambullidas bruscas en lugares de fondo desconocido.
El respaldo institucional no ha faltado. La concejal de Playas ha valorado positivamente que este tipo de proyectos permiten anticiparse a los accidentes sin necesidad de limitar el ocio, y ha abogado por ampliar la formación al resto del año para no quedarse en un mero protocolo estival. De igual modo, los responsables del Ayuntamiento de l’Albir han subrayado que la clave está en “educar” antes de que ocurra el susto.
Además de los consejos clásicos (respetar las indicaciones de los socorristas, no usar flotadores como sustitución de la vigilancia y mantener a los niños siempre cerca), la campaña aporta un enfoque muy práctico: los asistentes tocan de primera mano cómo se hace una RCP y cuándo es el momento exacto de llamar a un servicio de emergencia. Ese saber no ocupa espacio, pero puede hacer la diferencia en una situación límite.
Con la llegada de los días centrales de agosto, la combinación de información y actividad física en la arena se ha convertido en un reclamo vecinal para miles de personas que buscan un verano sin sobresaltos. La iniciativa de Fundación MAPFRE y de la SEMES demuestra que no hace falta tener un máster en medicina para colaborar activamente en la red de socorro: basta con respetar las normas y saber tirar de un flotador si hay que asistir a quien lo está pasando mal.
Al final, la meta no es otra que interiorizar que prevenir es mejor que lamentar y que cada baño en familia puede vivirse con calma si se tiene lo básico. Con estas lecciones, la playa no pierde la esencia veraniega, sino que se convierte en un escenario donde la responsabilidad compartida permite que todos disfruten del agua, al agua, con la conciencia tranquila.