Castigos y premios para los niños, todo depende de los padres

Castigos y premios en los niños

Si eres papá y rondas por los 40 años, seguro que te acordarás de aquellos castigos tan crueles que se impartían en las escuelas antiguamente. Aquellas orejas de burro, o extender los brazos para sujetar libros gordos en ambas manos, con el correspondiente dolor de aguantarlos, o los reglazos en la punta de los dedos y los capones de los profesores hacia los alumnos.

Claro está que esto en las escuelas ya no pasa, a veces, en la mayoría de los casos es, ahora, el propio profesor el que sufre los abusos. Sin embargo, hoy nos centraremos en la conducta de los niños, reforzando los castigos y premios según a los actos que lleven a cabo.

Castigos y premios en los niños

Esto es una cosa que pasa en muchas ocasiones. Cuando la madre o el padre se quedan sin recursos para corregir la conducta del niño, recurren al azote en el culete o a la colleja para que lo dejen en paz. De esta manera, él ‘se relaja’ y el niño llora. Sin embargo, esto es una grave error, ya que el azote te duele más a ti que a él, y este castigo físico le repercute en su futuro.

Castigos y premios en los niños

Hoy en día, a ningún padre se les pasa por la cabeza actuar como los antiguos profesores o pegarle una buena ‘paliza’ al niño para que entienda. Pero, a veces, se utilizan métodos que no son del todo correctos, como por ejemplo, dejar al niño sin cenar, eso no sirve de nada, porque no es ni un premio ni un castigo, sino algo necesario y esencial, y sobre todo para los niños.

Hay que saber perfectamente, qué son los castigos y los premios, y actuar con ellos. Es decir, castigar cuando realmente se lo merezca (si no come sentado, no comerá postre) y premiar con cosas de valor actitudinal, no sirve darle un incentivo si aprueba o si va al parque cogido de la mano. Ahí que reforzar las actitudes con premios distintos al dinero, como por ejemplo, ir al cine si durante toda la semana ha recogido la mesa.

En definitiva, comunicarles con palabras los actos que tiene que hacer y si los cumple o no tendrá unos castigos y premios determinados. También, hay que comprender que son niños, pero no por ello, tenemos que negociar con ellos. Siempre hay que mantener la compostura, y no bajarse del burro por muy cansadas que estéis, así aprenderá poco a poco.

Más información – El castigo


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