Cástings infantiles: Ventajas e inconvenientes

Enfocar los cástings infantiles como un juego y un modo de relacionarse con otros le motivará y hará sentir bien.

Hoy en día es frecuente conocer a niños que desde bebés son instados por sus padres a participar en cástings infantiles para publicitar productos, desfilar o ser la preciosa e inocente imagen de marcas de ropa para niños. En realidad poco se sabe de lo que esconde la trastienda del mundo de los cástings infantiles. Veamos qué ventajas e inconvenientes conllevan.

Empresa busca a niños modelos o actores

Cada vez hay más canales de televisión por lo que también aumenta la oferta de niños en el sector. En el Estatuto de Trabajadores se habla sobre el trabajo infantil en espectáculos. Lamentablemente no hay un control exhaustivo al respecto. Es la autoridad laboral y ciertos eventos quienes pueden solicitar estos servicios a menores de 16 años. Pero, ¿quién vigila esto? No existe control por parte de las administraciones. Nadie vela para que se cumplan en su totalidad los requisitos del contrato para niños.

Muchos padres que ven la belleza y espontaneidad de sus hijos se plantean llevarles a cástings infantiles. Suelen hacerlo bien por el orgullo que sienten, para mostrarlos al resto del mundo, para que sea un trampolín a nivel profesional y por el aspecto económico. Los padres ven en sus hijos determinadas capacidades, no obstante no todas las agencias lo harán.

Las agencias de modelos, actores… buscan características determinadas, las cuales no siempre coinciden con la opinión personal del progenitor. Un padre nunca será objetivo en lo que respecta a su hijo. Las sesiones de cástings infantiles pueden alargarse horas, algo que un padre ha de tener en cuenta. Hay niños que tras la guardería o el colegio se ven inmersos en una experiencia un tanto agotadora y que con su corta edad no comprendan.

Ventajas e inconvenientes de los cástings infantiles

Ventajas

  • El deseo de ir del niño. Lo pasa bien, lo ve como una actividad divertida y fuera de lo común y demanda ir. El niño percibe el ejercicio como un juego, no como una obligación o responsabilidad.
  • El pequeño quiere parecerse a un actor o cantante que admira. Ver este punto como un ejemplo positivo al que parecerse fomentará en el menor ilusión, compromiso, esfuerzo y motivación. En muchas ocasiones niños quieren dedicarse a ello en un futuro.
  • Compañerismo, compartir con otros.
  • Aprender a jugar y comprender que no siempre se gana.
  • Comprender que su esfuerzo ha dado frutos, que el trabajo ha merecido la pena y ha logrado un buen resultado.
  • Buscar modos de aceptarse y no rendirse. Relajarse y no dar importancia excesiva a aquello que no la tiene.

Inconvenientes

Privar a un niño de las rutinas propias de su edad logrará desestabilizarle y causarle incomprensión.

  • El tiempo de espera puede ser muy elevado. Deriva en cansancio y aburrimiento del menor.
  • El agobio de los padres. La sensación de imposición a quedar en buen lugar o destacar entre otros. Percibir que los padres le exigen demasiado y a cualquier precio.
  • La frustración de no ser el elegido cuando ya comprenden el rechazo.
  • Que se convierta en una competición, no un divertimento.
  • El hábitat es de adultos, hay componentes que el niño desconoce: la función, el personal, las órdenes, el tiempo de trabajo…
  • Si es rechazado puede afectar profundamente a su autoestima. No es bueno que los padres recalquen constantemente que el niño es el mejor o el más guapo.
  • Dar una exagerada importancia al físico y seguir determinados cánones de belleza.
  • Cualquiera puede disponer del dinero del menor. Esto no sucede en otros países.
  • Perder libertad, no poder jugar sin obligaciones, no ser, en definitiva, un niño.
  • La fama es un arma de doble filo. El niño puede pasar desde sentirse abrumado y encantado a caer en el olvido o el insulto.
  • La obligación de madurar antes de que le corresponda.

Baja autoestima y complejos en el niño

Es realmente importante conocer al hijo y su estado emocional. Un niño que tiene inseguridades, miedos, temor al fracaso o al rechazo por el físico o ciertas capacidades personales e interpretativas no debe ser expuesto al juicio público. No conviene exigirle algo que seguramente no logre en un momento de bajo de ánimo. La frustración es un tema peliagudo. Un niño que ya comprenda el rechazo y las valoraciones que le hacen otros profesionales puede ver mermada su seguridad y autoconcepto personales.

Los padres deben estar muy atentos y no obviar el aspecto psicológico. El niño muy pequeño, aún no razona, pero con 6 o 7 años sí y puede sentirse mal consigo mismo y la situación. El niño necesita rodearse de un entorno familiar que le proteja, seguro, donde pueda desarrollarse de un modo sano emocionalmente. Restarle de ciertas rutinas propias de un niño de su edad le desestabilizará. El día de mañana se verá carente de vivencias que no ha podido realizar en su infancia.


Sé el primero en comentar