CirugĂ­a fetal en el INPer: un programa puntero para embarazos de alto riesgo

  • El INPer se consolida como centro de referencia en cirugĂ­a fetal mĂ­nimamente invasiva para malformaciones y enfermedades congĂ©nitas.
  • Especial atenciĂłn a embarazos gemelares de alto riesgo, con fotocoagulaciĂłn láser placentaria y seguimiento estrecho desde el primer trimestre.
  • Más de 120 pacientes atendidas desde 2022 por un equipo multidisciplinar con tĂ©cnicas Ăşnicas de correcciĂłn de defectos del tubo neural.
  • AtenciĂłn integral y gratuita que abarca diagnĂłstico prenatal, cirugĂ­a intrauterina, cuidados neonatales y seguimiento del neurodesarrollo.

cirugia fetal en el INPer

La cirugía fetal en el INPer se ha convertido en una herramienta decisiva para cambiar el pronóstico de bebés con malformaciones o enfermedades congénitas graves antes de nacer. En los quirófanos de este instituto público mexicano se realizan procedimientos complejos dentro del útero materno con técnicas de mínima invasión, pensadas para reducir riesgos y mejorar la calidad de vida futura de los recién nacidos.

Este modelo, que combina diagnóstico prenatal temprano, intervención intrauterina y seguimiento continuado, ha situado al Instituto Nacional de Perinatología “Isidro Espinosa de los Reyes” como un centro de referencia nacional en el abordaje de embarazos de alto riesgo, especialmente en gestaciones gemelares que comparten placenta y presentan complicaciones severas.

Qué es la cirugía fetal en el INPer y para qué casos se plantea

La cirugía fetal que se practica en el INPer engloba procedimientos quirúrgicos avanzados durante el embarazo dirigidos a tratar patologías que amenazan la vida del feto o pueden dejar secuelas importantes tras el parto. El objetivo no es solo que el bebé nazca con vida, sino intentar reducir al máximo las discapacidades a largo plazo.

Según explican los especialistas en Medicina Materno-Fetal del instituto, estas intervenciones se indican sobre todo en malformaciones congénitas, enfermedades fetales graves y complicaciones específicas de embarazos múltiples. En este contexto, los embarazos gemelares que comparten una sola placenta ocupan un lugar central en el programa por su elevada tasa de complicaciones.

En México, los datos manejados por el INPer apuntan a que uno de cada 90 embarazos es gemelar, y de ellos alrededor del 30 % implica que los fetos comparten placenta. Esta característica, conocida como corionicidad compartida, aumenta de forma notable el riesgo de síndromes complejos que ponen en jaque la supervivencia de uno o ambos bebés.

Entre las patologías que se tratan mediante cirugía fetal destacan el Síndrome de Transfusión Feto-Fetal (STFF), la restricción selectiva del crecimiento y los denominados gemelos acárdicos, situaciones en las que el intercambio de sangre o el desarrollo asimétrico entre los fetos puede desencadenar una evolución muy rápida y potencialmente letal si no se actúa a tiempo.

DiagnĂłstico prenatal temprano y vigilancia estrecha del embarazo

La base del programa de cirugĂ­a fetal en el INPer es un diagnĂłstico precoz muy estructurado. El momento clave se sitĂşa entre las semanas 11 y 13.6 de gestaciĂłn, periodo en el que se realiza el tamizaje del primer trimestre, conocido internacionalmente como el examen de las 12 semanas.

Este estudio combina ecografía detallada y análisis de riesgo para detectar anomalías estructurales, marcadores genéticos y factores de riesgo maternos. A través de esta valoración se pueden identificar precozmente malformaciones fetales, así como preeclampsia, diabetes gestacional u otras complicaciones que pueden condicionar el curso del embarazo.

En el caso de los embarazos gemelares con placenta compartida, el INPer intensifica la supervisión con controles cada dos semanas, ecografías estructurales frecuentes, estudios Doppler y pruebas dirigidas a vigilar el riesgo de parto pretérmino y cambios súbitos en el crecimiento o la circulación sanguínea entre ambos fetos.

Los profesionales del instituto insisten en que muchas complicaciones se desarrollan de forma rápida, por lo que la ventana de oportunidad para intervenir es limitada. De ahí que la referencia temprana a centros con experiencia en medicina fetal y cirugía mínimamente invasiva sea un punto clave en la atención de estos embarazos.

Este enfoque encaja con las recomendaciones de sociedades científicas como la International Society of Ultrasound in Obstetrics and Gynecology, que subrayan el impacto del cribado del primer trimestre para reducir mortalidad y discapacidad asociada a anomalías congénitas y complicaciones de la placenta.

Porcentajes de éxito: del riesgo extremo a la supervivencia

Los datos que manejan los equipos del INPer muestran que, cuando no se realizan intervenciones fetales en casos graves, la probabilidad de fallecimiento de uno o ambos bebés puede superar el 90 %. Este escenario es especialmente evidente en complicaciones severas de embarazos gemelares con placenta compartida.

Ante este panorama, la cirugía fetal se plantea como una herramienta terapéutica de alta precisión. Uno de los procedimientos más representativos es la fotocoagulación láser placentaria, técnica que se emplea en el tratamiento del Síndrome de Transfusión Feto-Fetal y que ha cambiado radicalmente el pronóstico de muchos embarazos.

Con este abordaje, los especialistas del INPer señalan que en alrededor del 85 % de los casos se consigue que sobreviva al menos uno de los fetos, y que entre el 65 % y el 70 % logran que ambos bebés lleguen al nacimiento. Son cifras que se alinean con los resultados de centros de referencia internacionales y que dan una idea del impacto real de estas intervenciones.

A nivel global, se calcula que entre el 10 % y el 15 % de los embarazos gemelares con placenta compartida pueden desarrollar un STFF. Sin tratamiento adecuado, la mortalidad perinatal puede situarse entre el 80 % y el 100 %. De ahí el interés en extender este tipo de técnicas en sistemas sanitarios públicos para reducir tanto fallecimientos como discapacidades severas en la infancia.

En la práctica clínica diaria del INPer, estos resultados han reforzado la apuesta por la detección temprana, la vigilancia estructurada y la cirugía mínimamente invasiva como pilares para ofrecer una oportunidad real de supervivencia a embarazos que, hace unos años, tenían muy pocas opciones.

Un programa multidisciplinar de cirugĂ­a fetal mĂ­nimamente invasiva

El Programa de Cirugía Fetal del INPer comenzó a funcionar en 2022 y desde entonces ha atendido a más de 120 pacientes. No se trata solo de disponer de quirófanos y equipos técnicos, sino de articular un grupo de trabajo altamente especializado que coordine cada caso desde el diagnóstico hasta el seguimiento del recién nacido.

En este esquema participan médicos materno-fetales, neurocirujanos pediátricos, cardiólogos fetales y especialistas en ginecoobstetricia con formación en cirugía laparoscópica avanzada. La colaboración estrecha entre estas áreas permite planificar intervenciones complejas y responder a posibles complicaciones durante el procedimiento.

El catálogo de técnicas que se realizan en el INPer incluye transfusiones intrauterinas, colocación de catéteres fetales, tratamiento de hernias diafragmáticas y diversas intervenciones sobre la placenta o el cordón umbilical para estabilizar la circulación sanguínea fetal.

Un aspecto llamativo del programa es que el Instituto se ha consolidado como única institución en México que corrige defectos del tubo neural mediante fetoscopía mínimamente invasiva. Esta opción supone un cambio importante frente a la cirugía fetal abierta tradicional, en la que se requiere una incisión amplia en el útero.

Con la fetoscopía, la intervención se realiza a través de pequeños orificios en la pared abdominal y uterina, por donde se introducen cámaras e instrumentos de microcirugía. Esta vía busca reducir el trauma tanto para la madre como para el feto, disminuir el riesgo de parto prematuro y preservar en mejor estado el útero para futuros embarazos.

Corrección de defectos del tubo neural: una técnica singular

Entre las malformaciones que aborda la cirugía fetal en el INPer destacan los defectos del tubo neural, como el mielomeningocele o la espina bífida, patologías que pueden provocar parálisis de las extremidades, problemas de control de esfínteres y otras secuelas neurológicas importantes.

Con la técnica fetoscópica que se aplica en el instituto, los cirujanos cierran la lesión en la espalda del feto dentro del útero, sin necesidad de extraerlo parcialmente ni de practicar una histerotomía amplia. Este enfoque busca proteger las estructuras nerviosas antes del nacimiento y limitar el daño progresivo que se produce mientras el feto sigue en el líquido amniótico.

Expertos internacionales en medicina fetal coinciden en que tratar el mielomeningocele durante la gestación puede mejorar la movilidad y disminuir la probabilidad de discapacidades severas. Aunque no elimina por completo todas las secuelas, sí ofrece un margen mayor para que el niño pueda caminar o valerse con más autonomía en el futuro.

La adopción de estas técnicas mínimamente invasivas en centros públicos como el INPer se enmarca en una tendencia global, especialmente impulsada en Europa y Estados Unidos, donde se ha documentado una reducción de complicaciones maternas frente a la cirugía abierta y una mejor preservación de la integridad uterina.

Al evitar grandes cicatrices en el Ăştero, se reduce el riesgo de rotura uterina en futuros embarazos y se mantiene, en muchos casos, la posibilidad de parto vaginal. Esta cuestiĂłn, que puede parecer secundaria, es relevante para la planificaciĂłn reproductiva de las mujeres que se someten a una cirugĂ­a fetal.

Impacto internacional y paralelismos con Europa

Aunque el Programa de Cirugía Fetal del INPer se desarrolla en México, su enfoque y resultados están en sintonía con las experiencias de centros europeos de referencia en medicina materno-fetal. En países como España, Bélgica, Francia o el Reino Unido, unidades especializadas han demostrado el valor de la cirugía intrauterina para reducir mortalidad y discapacidad asociada a anomalías congénitas.

Los avances en microfetoscopía, con instrumentos de menos de dos milímetros de diámetro, han permitido tratamientos cada vez más precisos con menor agresión para la madre. Esto ha facilitado que la cirugía fetal pase de ser una opción muy limitada a una herramienta integrada en determinados protocolos de manejo de embarazos de alto riesgo.

De forma paralela, organismos internacionales y sociedades científicas destacan que ofrecer estas técnicas dentro de sistemas sanitarios públicos es clave para reducir la desigualdad en el acceso a tratamientos de alta complejidad. No se trata solo de evitar fallecimientos, sino de disminuir la carga de discapacidad infantil asociada a anomalías que, tratadas a tiempo, pueden tener otro desenlace.

La experiencia del INPer encaja en este escenario global, al integrar la cirugía fetal mínimamente invasiva en un modelo de atención perinatal completo. Aunque cada sistema de salud tiene sus particularidades, las lecciones aprendidas son de interés para equipos europeos que buscan reforzar la coordinación entre diagnóstico prenatal, intervención intrauterina y cuidados neonatales.

En un contexto en el que una de cada 33 criaturas nacen con alguna anomalía congénita, según estimaciones internacionales, la posibilidad de intervenir en el útero añade una capa extra de opciones terapéuticas que, bien organizadas, pueden reducir de forma notable las secuelas a largo plazo. Más información sobre cardiopatías congénitas y su impacto.

AtenciĂłn integral y gratuita: del diagnĂłstico al neurodesarrollo

Uno de los pilares del modelo del INPer es que la cirugía fetal no se concibe como un acto aislado, sino como parte de una ruta asistencial que comienza en el cribado del primer trimestre y continúa tras el nacimiento del bebé.

Esta ruta incluye diagnóstico prenatal, intervención fetal cuando está indicada, atención neonatal especializada y un seguimiento del neurodesarrollo de los niños y niñas operados. Este acompañamiento prolongado permite evaluar la evolución clínica, detectar necesidades de rehabilitación y ajustar el plan de cuidados a cada caso.

La institución ha subrayado, además, que la atención que ofrece en este ámbito es gratuita, lo que amplía el acceso a familias que, de otro modo, tendrían muy difícil costear procedimientos de alta complejidad y el seguimiento posterior.

En la práctica, este enfoque integral sitúa al INPer como un centro de referencia en embarazos de alto riesgo y malformaciones congénitas, tanto para profesionales sanitarios que remiten casos como para pacientes que buscan una valoración especializada durante la gestación.

Para los equipos médicos en formación, el programa aporta también un espacio de aprendizaje en medicina fetal, cirugía mínimamente invasiva y coordinación multidisciplinar, tres ámbitos que están marcando la evolución de la atención perinatal avanzada en muchos países.

La experiencia acumulada con la cirugía fetal en el INPer muestra cómo la combinación de diagnóstico temprano, tecnología mínimamente invasiva y trabajo en equipo puede transformar el pronóstico de embarazos extremadamente complejos. En un contexto internacional donde la medicina perinatal avanza hacia modelos más integrados, este tipo de programas públicos refuerza la idea de que salvar la vida de un bebé antes de nacer y reducir sus secuelas futuras es una meta alcanzable cuando se aúnan especialización, seguimiento continuado y acceso equitativo a los tratamientos.

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