Epistaxis en niños: cómo actuar bien, errores a evitar y prevención

  • Presión directa 10 minutos con la cabeza hacia delante detiene la mayoría de epistaxis infantiles.
  • Evita mitos: no taponar, no inclinar la cabeza atrás, no sonarse repetidamente.
  • Señales de alarma: sangrado abundante o >20 min, traumatismo, boca con sangre, palidez o mareo.
  • Prevención: humidificar, suero salino, uñas cortas, tratar alergias y usar protección en deportes.

niños con hemorragia nasal epistaxis

Las epístaxis o hemorragias nasales son muy aparatosas, pero normalmente no son graves. Aunque las causas son diversas y algunos niños son más propensos que otros, es una situación frecuente que puede manejarse con calma y técnica correcta. Sorprende que, pese a lo habitual del problema, mucha gente no sabe atender bien una hemorragia nasal y aún persisten mitos peligrosos.

A continuación te explico qué debe hacerse, qué no y por qué. Un adelanto clave: los sangrados nasales no se taponan. Colocar algodones o pañuelos dentro de la fosa y echar la cabeza hacia atrás es, además de ineficaz, potencialmente peligroso.

Por qué ocurren las hemorragias nasales o epístaxis

Las hemorragias nasales son muy comunes porque la nariz está repleta de pequeños vasos sanguíneos que se lesionan con facilidad. El aire que circula por la nariz puede secar e irritar las membranas internas y, al formarse costras, estas pueden sangrar si se irritan. Esto ocurre más en ambientes secos (calefacción, climas áridos) y en niños sensibles a las epístaxis, especialmente en edades entre 3 y 10 años.

La mayoría de estas hemorragias se originan en la parte frontal del tabique (epistaxis anterior, plexo de Kiesselbach) y suelen ser unilaterales y fáciles de detener. Más raramente, el sangrado nace en la parte profunda (epistaxis posterior): es menos frecuente en niños y más difícil de controlar.

Las causas más habituales incluyen irritaciones (alergias, resfriados, problemas sinusales, estornudos), aire frío o seco, sonarse fuerte o hurgarse la nariz, golpes o fracturas, cuerpos extraños, tabique desviado, abuso de aerosoles nasales o uñas largas que lesionan la mucosa. También pueden favorecer el sangrado el vigor en el deporte sin protección (contacto/traumatismos nasales) y ciertos medicamentos (antihistamínicos y descongestivos que resecan; anticoagulantes/antiagregantes que facilitan el sangrado).

Hay que considerar que hemorragias nasales repetitivas pueden ser la pista de otras condiciones (p. ej., trastornos de la coagulación como enfermedad de von Willebrand o hemofilia, malformaciones vasculares, pólipos o vegetaciones, raramente tumores como el angiofibroma nasofaríngeo juvenil). No es lo habitual, pero si se repiten a menudo, conviene consultar con el pediatra.

cómo actuar ante hemorragias nasales infantiles

como actuar ante hemorragias nasales en niños

Cómo actuar ante una hemorragia nasal

Actuar es sencillo, pero requiere dos cosas: tranquilidad y paciencia. Mantén la calma, toma el tiempo y sigue el método correcto de forma continua. Usar un reloj o temporizador ayuda a respetar el tiempo de presión.

Insistimos: no taponar cuando empieza a brotar la sangre. Más que falta de información, suele fallar la calma y la paciencia necesarias.

Vamos paso a paso y explicando el porqué.

Paso #1 – Coloca la cabeza del niño hacia delante

Sí, hacia delante, y deja que la sangre salga. Coloca algo debajo para recogerla y tranquiliza al niño. Indícale que respire por la boca y recuérdale que estáis controlando la situación.

hemorragia nasal en niños

Si te ven seguro/a será más fácil. Puede que tengas que ponerte firme porque esto contradice “lo de toda la vida”. Después puedes explicar por qué no se echa la cabeza hacia atrás.

Inclinar la cabeza atrás tiene riesgos: la sangre puede fluir hacia la garganta y provocar tos, náuseas y vómitos, obstrucción de la respiración y coágulos molestos al tragar, más aún si hay mucosidad.

Paso #2 – Suena suavemente la nariz

Parece contraintuitivo, pero ayuda: al iniciar el sangrado, la sangre comienza a coagular y se forman coágulos que pueden acumularse. Con los mocos se hacen grandes tapones. Además, si el niño inclinó la cabeza atrás al principio, habrá coágulos en zonas profundas. Un soplido suave inicial elimina esos restos. Después de ese soplido, no vuelva a sonarse en varias horas para no reactivar el sangrado.

sangrado nasal en niños

¿Y si pones un tapón? Se vuelven a formar coágulos molestos que luego irán hacia dentro o hacia fuera, dejando restos resecos que con frecuencia provocan otro sangrado al desprenderse.

Paso #3 – Presiona suavemente la parte blanda de la nariz

Con el pulgar e índice, presiona la mitad inferior de la nariz (la parte blanda, justo bajo el hueso). Mantén la presión continua durante 10 minutos con la cabeza neutral o ligeramente hacia abajo. Sin levantar para “mirar”. El tiempo puede parecer largo, pero es lo que permite que el coágulo se estabilice (habitualmente 7–15 minutos). Si persiste, realiza una segunda tanda de otros 10 minutos.

Puedes usar un pañuelo limpio o gasa para agarrar, y una compresa fría o hielo envuelto sobre el puente de la nariz (nunca dentro). El frío ayuda, pero no sustituye al pellizco continuo. Si a los 20 minutos bien hechos el sangrado no cede, contacta con un profesional.

primeros auxilios infantiles

Cuando cese, pide al niño que evite esfuerzos, no se toque ni se suene el resto del día. Durante 24–48 horas, mejor no hacer deportes de contacto, no duchas muy calientes ni bajar mucho la cabeza, y dormir con la cabeza algo elevada.

¿Puedo usar un espray vasoconstrictor?

En algunos casos y solo con indicación pediátrica, en niños mayores, puede considerarse un vasoconstrictor tópico para controlar epistaxis rebeldes. Sin pauta médica, no lo uses, especialmente en menores, por efectos adversos y por el riesgo de empeorar la sequedad. La base del manejo en casa sigue siendo la presión directa y las medidas de hidratación nasal; si procede, consulta sobre cortisona para niños.

epistaxis infantil

instrucciones para actuar ante epistaxis

Errores frecuentes que debes evitar

  • No inclines la cabeza hacia atrás ni tumbes al niño.
  • No tapes la fosa con pañuelos, algodones u otros objetos.
  • No te obsesiones con limpiar coágulos; un soplido suave inicial basta.
  • No uses esprays vasoconstrictores sin indicación pediátrica.
  • No permitas hurgarse la nariz ni sonarse fuerte durante horas tras el episodio.
  • No interrumpas la presión para comprobar si ha parado; reiniciarás el sangrado.

consejos de salud infantil

Cuándo acudir al pediatra o a urgencias

La mayoría de sangrados se controlan en casa. Consulta si aparece alguno de estos signos:

  • Dura más de 20 minutos pese a la presión correcta, o reaparece inmediatamente tras dos tandas.
  • Es muy abundante, hay mareo, debilidad, palidez, sudoración o somnolencia.
  • Ocurre tras un golpe en nariz o cabeza, o sospechas fractura.
  • Sangra por ambas fosas y sale sangre por la boca, o hay vómitos de sangre o material oscuro tipo “posos de café”.
  • Ha empezado medicación nueva (anticoagulantes/antiagregantes) o aparecen moretones, sangrado de encías u otras localizaciones.
  • Sospecha de cuerpo extraño (niño pequeño, unilateralidad, mal olor, secreción purulenta).
  • Se repite con frecuencia (varias veces por semana) o interfiere en la vida diaria.

En niños con tos intensa crónica (p. ej., fibrosis quística) o con trastornos de la coagulación, cualquier repetición debe valorarse por su especialista. De ser necesario, se derivará a Otorrinolaringología para cauterizar el vaso sangrante o plantear otras medidas.

Prevención y cuidados posteriores

Tras una epistaxis, queda una pequeña costra que puede desprenderse y reabrir el sangrado. Mantén la actividad cotidiana, pero evita golpes (judo, rugby, juegos bruscos), no tocarse ni hacer lavados fuertes en esa fosa durante unos días. No bajes mucho la cabeza ni realices esfuerzos intensos en 24–48 horas.

  • Humidifica el ambiente en casa si el aire es seco; un humidificador de vapor frío por la noche puede ayudar. Mantenlo limpio para evitar moho.
  • Hidrata la mucosa con suero fisiológico en espray, gotas o gel 2–3 veces al día. En algunos casos, aplicar una pequeña cantidad de vaselina neutra en el borde de las fosas (sin introducir el dedo hacia arriba) y retirar el exceso. Ver remedios caseros para mejorar hábitos de cuidado nasal.
  • Corta las uñas y enseña a no hurgarse la nariz.
  • Evita sonarse fuerte y los estornudos con la boca cerrada. Si hay alergias, trátalas para reducir la irritación.
  • Usa protección en deportes de contacto (casco/mascarilla) cuando corresponda y evita el exceso de vigor sin protección que pueda lesionar la nariz.

Si la hemorragia fue nocturna, es posible que el niño haya tragado sangre mientras dormía; puede causar vómitos o heces oscuras. No suele ser grave si el episodio ya ha cedido, pero comenta cualquier síntoma persistente con el pediatra.

higiene y cuidado nasal infantil

cuidado e hidratación de la nariz infantil

Tipos de hemorragias nasales: anterior y posterior

El tipo más habitual es la anterior, que afecta a la parte delantera de la nariz (plexo de Kiesselbach). Los capilares son frágiles y se rompen con facilidad; suelen ser unilaterales y responden a la presión directa.

La posterior se produce en zonas profundas; la sangre puede bajar por la garganta incluso sentado. Es muy rara en niños y más típica en adultos mayores o con HTA o tras traumatismos. Si sospechas epistaxis posterior (sangrado muy abundante por ambas fosas y boca, sin control con la presión), acude a urgencias.

evitar hurgarse la nariz en niños

Dudas habituales

¿Cuánto dura “lo normal”? Lo más habitual es que se corte en 10 minutos de presión constante (a veces hasta 15). Si continúa, repite otra tanda de 10 y, si persiste, consulta.

¿Por qué a veces sangra de noche? Durante el sueño, la mucosa se reseca y pequeñas costras pueden desprenderse. El niño puede tragar sangre dormido y vomitarla al despertar; no suele ser grave si ya cesó el sangrado.

¿La hipertensión causa epistaxis en niños? En pediatría no es una causa habitual. Las epístaxis infantiles suelen deberse a sequedad, irritación o manipulación. Aun así, si hay otros síntomas acompañantes, consulta.

¿Cómo sospecho un cuerpo extraño? Señales de alerta: sangrado o secreción unilateral persistente, a veces con mal olor, o episodio tras juego con piezas pequeñas. No intentes retirarlo: acude al pediatra u otorrino.

Enseña a tu hijo lo que tiene que hacer

Si tu hijo tiene hemorragias nasales frecuentes, explícale qué hacer y por qué. No siempre estarás ahí para ayudarle y así aprenderá a mantener la calma. Refuerza un guion sencillo: “Cabeza hacia adelante, soplido suave, pellizco 10 minutos, respirar por la boca, avisar a un adulto”. Elogia su autocontrol y recuérdale que no se toque la nariz después. Si está en el colegio, pide a los docentes que sigan estas pautas y eviten prácticas inadecuadas como echar la cabeza hacia atrás o introducir algodones.

Las hemorragias nasales en la infancia son frecuentes y manejables. Mantener la calma, aplicar una presión correcta y continua y evitar mitos como echar la cabeza atrás o taponar son la clave. Sumado a buenos hábitos de hidratación nasal, uñas cortas y tratamiento de alergias, se reducen las recidivas. Ante señales de alarma (sangrado abundante, persistente, tras traumatismo o con mal estado general), consulta sin dudar con tu pediatra u otorrino pediátrico para una valoración completa y segura.

Bebé con aspiración nasal
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