Cómo ayudar a tu hijo a superar la timidez

 

 

La timidez es una característica habitual en muchos niños. Es un rasgo de la personalidad afecta directamente a las relaciones sociales. Puede llevar a los niños a ser más retraídos, más inseguros, que les cuesta mantener relaciones con los demás niños o que les cueste expresar sus sentimientos. Veamos como puedes ayudar a tu hijo a superar su timidez y que gane en confianza.

Timidez en niños

Es una característica que vemos muchas veces. Niños que se esconden detrás de su madre delante de un desconocido, o que le cuesta participar en juegos de grupo con otros niños. La timidez puede presentarse desde el primer año de vida, y más a partir de los 3 años cuando empiezan el colegio. Cerca del 15% de los niños menores de 6 años presentan timidez, y llegada la adolescencia este porcentaje sube hasta el casi 50% con todas las inseguridades que trae consigo esta etapa.

Un niño puede nacer tímido por cuestión de temperamento. Pero también puede hacerse a raíz de vivir determinadas situaciones negativas que les hayan hecho perder confianza y seguridad, por educación de sus padres o de verlo en casa (si los padres son tímidos puede aprender ese comportamiento).

Ser tímido no es malo, dentro de unos límites. Incluso puede ser beneficioso en ocasiones, ya que los niños tímidos son más observadores, analíticos y cautos. Primero observan y luego actúan. Suele desaparecer sola con el tiempo. Pero si el grado de timidez es tal que le impide relacionarse de manera correcta con los demás, prefiere la soledad a estar con amigos o siempre espera que los demás le digan lo que tiene que hacer entonces puede considerarse un problema patológico y habría que pedir ayuda.

Cómo ayudar a tu hijo a superar su timidez

Hay una serie de consejos que podemos hacer para que tu hijo vaya ganando en seguridad y confianza, y no reforzar sus conductas limitantes. Veamos cuales son:

No forzarle a relacionarse

Lo peor que se le puede pedir a un niño tímido es que deje de serlo. Si le obligas o fuerzas a que haga conductas o que viva situaciones en las que no está cómodo reforzará sus inseguridades. No le insistas en que deje de serlo, ni le castigues ni le critiques. En muchas ocasiones queriendo ayudar los padres lo que provocamos es agravar el problema por desconocimiento.

Crea oportunidades para que se relacione

Una estrategia menos agresiva es invitar a niños de su edad a casa, que es un entorno de seguridad para él y no será tan brusco, apuntarle a alguna extraescolar que le guste al niño, cenar/comer con otras familias que tengan niños de su edad, o simplemente llevarlo al parque. Puedes acompañarle al principio para que se sienta más cómodo y que se vaya relajando.

Anímale a ser el mismo

No le digas como tiene que ser o como debe de comportarse. Se trata de ir consiguiendo habilidades sociales que le ayuden en sus relaciones con otras personas, no de que se convierta en otra persona. Acéptale tal y como es.

No le pongas etiquetas

La timidez denota inseguridad, si le decimos constantemente lo tímido y retraído que es, solo haremos que se identifique más con esa etiqueta. Tu trabajo es apoyarlo y tratarle con naturalidad.

Evitar tanto la sobreprotección como el autoritarismo

Ninguno de los extremos es bueno en el tema de la educación. Como vimos arriba, el estilo educativo de los padres puede convertir en un niño en tímido. Tanto el autoritarismo con sus exigencias continuas, como la sobreprotección con su obsesión por allanarles el camino, pueden causar en los niños inseguridades que les afecten a sus relaciones sociales. Los niños tienen que educarse en un entorno amable, que les proporcione seguridad pero sin que se les evite las situaciones incómodas o no aprenderán a gestionar sus recursos.

Educa con el ejemplo

Si ve que sus padres tienen un comportamiento sociable con los demás, los niños lo verán y lo aprenderán de forma natural.

Felicítale por sus logros

Cada victoria es un logro que hay que celebrar. Lo que para un niño extrovertido es normal para un niño tímido es todo un reto. Felicítale por sus conductas positivas, hará que gane en autoconfianza y autoestima.

Por que recuerda… ser tímido no es algo malo, pero con una serie de herramientas pueden mejorar notablemente nuestras habilidades sociales.


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Aprendizaje, Consejos

Psicóloga apasionada de la Inteligencia Emocional y el desarrollo personal. Compagino mi labor como empresaria con el estudio de la mente humana. Creativa, curiosa y emprendedora, apasionada de acercar la psicología a todo el mundo.

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