Cómo detectar problemas de audición en niños

Los problemas auditivos pueden provocar graves problemas en el desarrollo del niño, entre ellos, el retraso en el desarrollo del lenguaje. La comunicación es esencial para establecer relaciones sociales y para que exista la comunicación, debe haber un método adecuado en cada caso. Según indica la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 32 millones de niños en el mundo tienen problemas de audición.

Pero lo que es más alarmante, es que se estima que en el 60% de los casos, la pérdida auditiva podría prevenirse con un diagnóstico precoz. En España, los recién nacidos se someten a diversas pruebas en las primeras horas de vida, entre ellas, una prueba de audición. Pero más allá de esta prueba, los pequeños pasan mucho tiempo sin que se les vuelva a revisar.

Por lo tanto, es fundamental poder reconocer en casa las señales de alerta, de forma que se pueda intervenir de forma temprana y evitar consecuencias mayores.

Consecuencias de la pérdida auditiva

Los problemas de audición pueden acarrear graves consecuencias en el desarrollo del niño. El principal, el retraso en la adquisición de la habilidad del lenguaje, con todas las consecuencias que esto puede conllevar para el pequeño. Pero además, el niño puede tener problemas de sociabilidad, de aprendizaje o aislamiento. Algo que puede se puede agravar en el tiempo y afectar al niño en su vida de adulto.

Por todos estos motivos, es muy importante prestar atención a todas las señales desde casa. Los padres y las madres son las personas que más tiempo pasan con los pequeños y por supuesto, quienes mejor pueden advertir estas dificultades. En muchos casos, puede que se trate de cualquier otro problema que de igual manera debe ser tratado. Pero tratándose de temas de salud, es fundamental actuar con rapidez.

Señales de alerta

Además de someter a tu pequeño a las pruebas pertinentes, en casa puedes observar la reacción de tu pequeño ante ciertos sonidos. De esta forma, podrás comprobar si por cualquier motivo se está dando una pérdida en la audición de tu hijo. Estas son algunas señales de alerta, en caso de detectar alguna de ellas en tu hijo, no dudes en realizar una consulta con su pediatra para valorar la situación.

En bebés recién nacidos

Si tu bebé no recibe una prueba auditiva en el hospital a las pocas horas de nacer, no dudes en solicitarla en tu centro de salud o médico de referencia. Este tipo de pruebas son totalmente inofensivas y no suponen ningún riesgo para la salud de tu bebé. Además, resultan muy efectivas a la hora de detectar algún problema de audición.

En bebés de entre 0 y 3 meses

Una vez en casa, tendrás que prestar atención a la reacción de tu hijo ante sonidos habituales, por ejemplo, cuando se cierra una puerta o suena el timbre de la entrada. También debes observar su reacción cuando escucha tu voz y la de otros familiares, así como los sonidos que emiten sus juguetes.

Entre los 6 y los 9 meses

Comprueba si tu hijo reacciona ante cambios de intensidad en los sonidos o si comienza a balbucear cuando escucha música. Habla cerca de su cara, procurando cambiar la intensidad y la voz, para observar si el pequeño advierte esos cambios.

Entre los 9 y los 12 meses

A esta edad, los niños comienzan a detectar cuándo les riñes y quizá intente imitar las palabras que tu dices. Pero, si detectas que tu hijo no emite ningún sonido, ni reacciona ante los sonidos ambientales comunes, deberás consultar con su pediatra.

Niños pequeños y escolarizados

Si llevas a tu hijo al centro de educación infantil, los profesores serán las personas que con seguridad detectarán si existe algún problema de audición. En caso de que tu hijo esté en casa, es importante que observes cómo reacciona a los sonidos, a los cambios de intensidad y a los ruidos fuertes. También cuando hables con el o le estés regañando, si el niño tiene algún problema auditivo, se enfadará y evitará la conversación.

Observar el comportamiento de los niños en casa, es fundamental para detectar posibles problemas y actuar con rapidez. No dudes en solicitar una consulta con su pediatra siempre que observes un comportamiento poco común.


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