¿Cómo educar a tus hijos sin castigarles? Conoce la disciplina suave

Es posible que sientas que la crianza de tus hijos está siendo demasiado complicada o que no te ves capaz de poder realizar una educación correcta sin perder los nervios o usar el castigo como primer arma para conseguir que tus hijos obedezcan. El objetivo de la crianza no es crear pequeños niños que obedezcan a todo lo que digas sin rechistar. Tu hogar no tiene que ser una dictadura o tus hijos crecerán con graves problemas emocionales.

Los niños necesitan crecer sintiendo que tienen cierto poder y control sobre las situaciones y tú, igual. En este sentido, la crianza puede ser mucho más exitosa si te basas en el respeto hacia tus hijos y en el amor incondicional que os tenéis unos con otros. Pero, ¿cómo es posible educar a los hijos sin castigarles? Porque son las consecuencias las que realmente funcionan, las opciones de comportamiento y en muchos casos también, la disciplina suave.

La disciplina suave

La disciplina suave es uno de los 5 tipos principales de disciplina que se basa en el respeto mutuo entre padres e hijos (disciplina positiva, disciplina suave, coaching emocional, modificación de conducta y disciplina con límites). La base de la disciplina suave es que se centra en el uso de la disciplina y NO en el castigo.

La disciplina suave se parece a la disciplina positiva y los padres no castigan ni usan ningún tipo de agresión (ni física ni verbal) hacia sus hijos. No avergüenzan el comportamiento de los niños y les proporcionan consecuencias negativas pero siempre respetuosas que impiden que el mal comportamiento vuelva a suceder en el futuro.

La disciplina suave es mejor a largo plazo

La disciplina suave no se centra solo en el mal comportamiento que ha ocurrido hoy. Ayuda a los padres que miren a largo plazo. Los padres reconocen las habilidades que sus hijos necesitan y encuentran estrategias de disciplina que les ayudarán a lograr sus objetivos.

Por ejemplo, si quieres que tus hijos aprendan a ser responsables, los padres pueden ofrecer más tareas para asegurarse de que su hijo adquiere las habilidades que debe aprender para aumentar su responsabilidad. La disciplina suave implica abordar los déficits de habilidades para que los niños puedan crecer y convertirse en adultos sanos y responsables.

Los niños aprenden lo que se espera de ellos

La disciplina suave se centra en enseñarles a los niños el comportamiento apropiado. Por ejemplo, un niño que insulta a su hermano, además de tener un tiempo fuera para reflexionar, se le enseñará otras formas correctas de dirigirse a su hermano o de canalizar el enfado en lugar de que la ira le salga a través de insultos.

La disciplina suave les enseña a los niños cómo expresar sus sentimientos de maneras socialmente apropiadas. Los niños aprenden a cómo tomar decisiones saludables por sí mismos.

Se sentirán respetados y comprendidos, lo que provocará que tengan un mejor comportamiento

La disciplina suave también toma en consideración los sentimientos de un niño. Si un niño está molesto, un padre no diría: “Bueno, así es la vida” o “No deberías estar tan enfadado por algo tan pequeño”. En cambio, los padres que usan la disciplina suave enseñan a los niños a aprender con esas emociones incómodas.

Los padres hablan con los niños sobre sus sentimientos y los toman en serio. Los niños se sienten validados cuando ven que los adultos toman en consideración sus sentimientos. Cuando hay un problema, trabajan juntos en la resolución de problemas y los niños pueden dar su opinión.

Es una disciplina segura

Los padres enfatizan la seguridad física y emocional. A los niños se les enseña a evaluar los riesgos y considerar si sus elecciones son seguras. Si un niño está a punto de hacer una mala elección, los padres señalan las posibles consecuencias de esa elección para que el niño aprenda a tomar la mejor elección.

A los niños también se les enseñan los motivos subyacentes de las reglas. Un padre podría decir: “Caminamos en el garaje despacio porque hay muchos vehículos circulando que debemos vigilar para no ser atropellados”. Los padres que usan una disciplina suave no les dicen a los niños que hagan algo , “Porque lo digo yo.”

Se explican las expectativas antes de tiempo

Todo puede utilizarse como una experiencia de aprendizaje en los niños. Un viaje a la tienda, un paseo en coche o un juego se puede utilizar para enseñar a los niños una variedad de habilidades. Los padres aclaran las reglas y expectativas con anticipación.

Por ejemplo, antes de ir al hospital, se le puede decir a un niño: “Hoy vamos a visitar a la tía Paula al hospital. Tendremos que usar voces bajitas porque las personas en el hospital no se sienten bien y algunas de ellas estarán durmiendo. También tendremos que caminar y estar tranquilos.”A los niños se les da la oportunidad de hacer preguntas y se les dice las consecuencias si rompen las reglas.

Cuando los niños conocen las reglas con anticipación, se les da la opción. Ellos saben lo que sucederá si se comportan mal y también cuáles serán las consecuencias negativas si se portan de forma incorrecta. Cuando los padres usan una disciplina suave, no intentan forzar a los niños a hacer nada por pura voluntad y evitan las luchas de poder.

En la disciplina suave se utilizan las consecuencias positivas y negativas

La disciplina suave no se debe confundir con la crianza permisiva. En cambio, los padres ofrecen consecuencias efectivas. Es importante tener en cuenta que cada consecuencia tiene un propósito específico. Las consecuencias no se dan solo porque un padre está enfadado o frustrado. En cambio, cada acción disciplinaria sirve como una oportunidad para que un niño aprenda.

Con niños pequeños, la redirección es una técnica de disciplina común y eficaz. En lugar de gritar o enviar a un niño a su habitación por tocar repetidamente algo que no debe, un padre puede distraerle en una nueva actividad para detener el comportamiento. Las consecuencias lógicas y las consecuencias naturales a menudo se usan para impedir que la conducta negativa se repita. El tiempo de espera se puede utilizar como una forma de enseñar a los niños a tomar un descanso cuando están enfadados o molestos.

También hay consecuencias positivas que refuerzan el buen comportamiento. Los sistemas de recompensas o tablas de puntos a menudo se utilizan para motivar el buen comportamiento o para ayudar a los niños a trabajar en un problema de comportamiento específico. Los elogios no pueden faltar en este caso.

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Madre, maestra de educación especial, psicopedagoga y apasionada de la escritura y la comunicación. Fanática de la decoración y el buen gusto estoy siempre en un aprendizaje continuo... haciendo de mi pasión y mis aficiones, mi trabajo. Puedes visitar mi página web personal para estar al tanto de todo.

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