Cómo enseñar a los hijos a hacer preguntas incómodas a los demás

Enseñar a los niños a hacer preguntas incómodass

No existen las preguntas incómodas, sino las malas formas de interpretarlas o formularlas. Pero cuando se trata de niños, más de una cuestión puede convertirse en toda una odisea a resolver de una forma apropiada. A partir de los 3 años comienza una etapa de curiosidad en los niños, que a veces termina hacia los 5 años pero en otros casos se convierte en un costumbre, porque hay niños curiosos por naturaleza.

Cuando comienza la etapa de la curiosidad, de conocer la razón de las cosas y los niños empiezan a preguntarse el por qué de las cosas, llega el momento de aprender a responder a esas preguntas. Pero también es necesario enseñar a los niños a formular ciertas cuestiones que pueden considerarse incómodas. Para que de alguna forma, puedan encontrar respuesta a esas preguntas que se hacen, pero sin molestar a nadie ni resultar poco apropiados con personas que se pueden ofender.

Cómo responder a las preguntas incómodas

Lo que se considera como preguntas incómodas, no son más que cuestiones que en la mayoría de los casos tienen una explicación más o menos sencilla. Pero cuando se trata de hablar con niños pequeños, los adultos tienden a buscar salidas poco satisfactorias, que dejan a los niños con la misma curiosidad y que de alguna manera buscarán la forma de encontrar respuesta. Es decir, si tu hijo te pregunta de dónde vienen los niños y tú le dices que ya lo sabrá cuando sea mayor, ten por seguro que esa misma pregunta se la formulará a cualquier otro adulto.

Es decir, los niños de entre 3 y 6 años comienzan a experimentar importantes avances en cuanto al desarrollo del pensamiento. Su curiosidad y sus ganas de conocer más sobre todo lo que les rodea, les lleva a formularse ciertas preguntas que necesitan resolver. Ven la televisión, mensajes en los cuentos que conocen, incluso escuchan conversaciones. Todo ello, les lleva a preguntarse cosas como la muerte, la vida o el amor.

Si esto ocurre en tu caso y tu hijo ya ha comenzado a hacerte preguntas que no sabes muy bien cómo responder, piensa que lo más fácil es hacerlo con naturalidad. De nada sirve aplazar el momento, ni esquivar preguntas que pueden estar preocupando al niño y convertirse en un problema. Así además, podrás enseñarle a formular esas preguntas incómodas a otras personas de una forma respetuosa.

¿Cómo se deben hacer las preguntas incómodas?

Que los niños realicen preguntas es algo inevitable, es más, es del todo necesario porque es su forma de aprender. No se puede coartar la libertad de hacer preguntas, porque de algún modo se termina por interferir en su aprendizaje. Es decir, está bien que los niños hagan preguntas, lo que deben aprender es a formular cualquier pregunta de una forma apropiada según la ocasión.

Al igual que en el colegio se les enseña a los niños que para preguntar deben pedir turno y esperar que les toque, se les debe enseñar que para hacer una pregunta a cualquier persona, deben esperar el momento oportuno. De la misma forma, deberían ser siempre los padres, madres o adultos del círculo más cercano quienes se encargaran de resolver cualquier duda de los niños. De esta forma, podrás asegurarte de que tu hijo recibe una respuesta apropiada para su edad y comprensión.

Trabaja el pensamiento crítico con tus hijos, enséñales a formularse preguntas a ellos mismos, para que puedan buscar una respuesta. Por ejemplo, ¿cómo creen que funcionan las cosas que tienen, como sus juguetes eléctricos? este tipo de preguntas, les enseña a preguntarse sobre el por qué de las cosas, pero también a interesarse por cosas relativas al mundo que les rodea.

Habla con tus hijos sobre las diferencias entre personas

De igual manera, es importante que mantengas conversaciones con tus hijos. Los niños deben aprender que todas las personas del mundo son diferentes, que todos los niños no tienen el mismo color de piel, que algunas personas son muy delgadas y otras menos, o que hay gente muy muy alta como los jugadores de baloncesto. Conocer este tipo de cuestiones, evitará que los niños sientan curiosidad en un momento poco apropiado, como delante de esas personas que son diferentes.

En definitiva, se trata de adelantarse un poco a ciertas preguntas incómodas que pueden serlo simplemente por el momento elegido por el niño. No es lo mismo que en casa se hable sobre las familias de dos mamás, de dos papás o donde solo hay una figura paterna, porque se puede tratar de una forma natural y sin que nadie se sienta ofendido.


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