Cómo enseñar a tus hijos a respetar la naturaleza

La naturaleza es la base de toda nuestra existencia. Es por eso que se hace fundamental que enseñemos a nuestros hijos a respetarla, ya que no podemos sobrevivir sin agua que beber, sin plantas que nos alimenten y purifiquen nuestro aire, sin animales que nos alimenten y nos acompañen, que nos enseñen las cosas realmente importantes de la vida.

Aunque el ritmo de vida que llevamos nos aleja cada vez más de ella, es nuestro deber acercarnos, porque como ya hemos dicho, sin ese respeto por los ciclos de la naturaleza, es imposible nuestra supervivencia.

Conocer para respetar

Es básico que para que tus hijos aprendan a conocer el medio natural para que puedan respetarlo. Deben conocer los ciclos naturales, como el ciclo de la lluvia, el crecimiento de las plantas y la utilidad de cada ser vivo en la naturaleza. Es importante que sepan, por ejemplo que los árboles y sus raíces sujetan la tierra y evitan corrimientos en las riadas, que conozcan  la función polinizadora de los insectos voladores como las abejas. Incluso es necesario que conozcan la importancia del papel de los depredadores en el control de la natalidad de ciertas especies para mantener el delicado equilibrio que requiere la naturaleza.

Ya hemos hablado en otros artículos de distintas vías para poner en contacto a tus hijos con la naturaleza, uno de ellos es introducirla en nuestro hogar y el más tradicional, es salir a disfrutarla.

Contaminación, deforestación y responsabilidad

No es necesario que machaquemos a nuestros hijos a diario con este tema cada día, pero sí lo es que conozcan las consecuencias de nuestros actos y sepan que si dejas un cristal tirado en el campo, se puede provocar accidentalmente un incendio con consecuencias desastrosas para el medio ambiente.

Es importante que se les eduque con el conocimiento de que todas nuestras acciones tienen repercusión en la naturaleza. Deben saber que si coges el coche para cualquier desplazamiento al que podrías acceder a pie o en transporte público, estás contaminando de forma innecesaria. También es así con la energía eléctrica o la calefacción, pues, tristemente, los medios utilizados para crearla o llevarla a nuestros hogares, aún son contaminantes y ensucian el medio ambiente.

Se hace también imprescindible que valoren la importancia del agua y no la malgasten o la contaminen, es un recurso insustituible para la vida. Los manantiales, aunque hayan permanecido allí durante siglos e incluso milenios, no son eternos si los ensuciamos o dejamos de cuidarlos.

Reciclar puede ser divertido

Una vez que ya conocen las consecuencias negativas que pueden tener sus acciones en el medio ambiente, es igualmente importante que se ejerza un refuerzo positivo, mostrando las acciones que influyen de forma positiva en el medio ambiente. Se les puede enseñar lo divertido que puede llegar a ser cuidar de la naturaleza.

Para ello existen múltiples actividades que se pueden realizar, que resulten un ejemplo para ellos. Una actividad divertida puede ser la realización de jabones naturales con aceite usado, pero al usar material químico peligroso debemos tener en cuenta la edad de nuestros hijos para realizar esta labor. En caso de que sean suficientemente mayores y precavidos para poder ejecutarla, se pueden utilizar moldes divertidos, esencias y pigmentos que hagan más entretenida la actividad.

Podemos también realizar infinidad de manualidades con botellas y garrafas de plástico recicladas, incluso con bolsas y CDs. Puede ser un entretenimiento muy divertido para pasar una tarde de lluvia y se sentirán bien sabiendo que contribuyen a no generar basuras perjudiciales que tardan siglos en degradarse.

El plástico no es el único material sujeto al reciclaje, lo que fue una caja para guardar fruta, puede convertirse en un estante para colocar macetas o un especiero. Un bote de cacao, puede convertirse en una hucha o una maceta para sembrar una bonita planta. En definitiva, lo importante es enseñar a nuestros hijos que cualquier objeto puede tener más de un solo uso, o una vida.


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