Cómo fomentar el juego simbólico en los niños

El juego simbólico es aquel que implica acciones cotidianas de la vida real, como alimentar a los bebés o llevarles en su carrito de paseo. Es decir, se trata de aprender el funcionamiento de la vida como tal, a través del juego y de la imitación. Una forma esencial de aprender que los niños llevan a cabo prácticamente desde nacer. Por lo tanto, es parte fundamental del desarrollo y crecimiento de los más pequeños de la casa.

Por lo tanto, es muy importante que los niños tengan a su mano herramientas con las que desarrollar el juego simbólico, independientemente de si son niños o niñas o de tu forma de crianza. Aprender a alimentar a un bebé, sostenerlo en brazos o acunarlo cuando llora, sentará las bases de lo que serán los niños en su edad adulta.

Los beneficios del juego simbólico

El juego simbólico afecta de forma positiva a diferentes áreas del desarrollo infantil. De forma que, a través de este tipo de actividades, se estimulan tanto el plano físico, como el psíquico, el emocional o el social. Estos son solo algunos ejemplos:

  • Se estimula la creatividad y el juego imaginativo
  • Aprenden a manejarse en los diferentes papeles y roles personales
  • Les ayuda a situarse en su entorno y a comprender el funcionamiento de las cosas que lo conforma
  • Desarrollan habilidades fundamentales para su futuro como adultos
  • Ayuda a desarrollar la habilidad del lenguaje y a ampliar su vocabulario de forma sencilla
  • Trabajan diferentes áreas de su desarrollo psicomotor
  • Potencia la curiosidad y la necesidad de descubrir cosas, de indagar e investigar el mundo que los rodea

Cómo potenciar el juego simbólico en casa

Los niños aprenden a través de la imitación y desde muy pequeños, tratarán de copiar tus gestos, tu forma de hablar, de cocinar etc. Pero es importante tener en cuenta que muchos niños no descubren este tipo de juego de forma natural, y en esos casos, es aún más importante potenciar el juego simbólico. Esto suele ocurrir con niños que presentan algún tipo de trastorno de espectro autista o retraso madurativo entre otros.

Potenciar el juego simbólico es sencillo, solo tienes que ofrecerle al niño las herramientas necesarias para llevar a cabo actividades comunes,  por ejemplo:

  • muñecos tipo bebé con complementos como un chupete, un biberón, ropita de cambio etc
  • utensilios de cocina de juguete, incluyendo diferentes tipos de alimentos de plástico
  • un volante de coche
  • una casa de muñecas con diferentes estancias y muebles que se suelen tener en casa, puedes crearla tú misma con materiales reciclados
  • disfraces de distintas profesiones, como un bombero, un repartidor de correos o un médico con su kit de primeros auxilios

Juega con tu hijo para fomentar el juego simbólico

Además de ofrecerle juguetes con los que poder desarrollar este juego, es importante que dediques tiempo a jugar con tus hijos. El juego simbólico es en esencia “hacer como si”, como si le das de comer al bebé, como si le curas las heridas como en el médico o como si le das el chupete cuando llora. Para que los niños adquieran el interés por este tipo de actividades, es necesario que compartas tiempo con ellos jugando e intercambiando los roles.

Deja que tu hijo intente alimentarte a ti con sus alimentos de juguete o con su cuchara de plástico. Fomenta la interacción entre ambos para que el juego simbólico fluya y tu pequeño se beneficie de todas las ventajas de estas actividades tan cotidianas. Le ayudarás a prepararse de cara a su futuro de adulto, podrás mejorar sus habilidades sociales y e incluso le ayudará a organizar de un modo más eficiente sus pensamientos.

En cuanto a los juguetes, no es necesario que gastes una pequeña fortuna en ellos, tú misma podrás crear en casa muchos juegos que serán perfectos para estimular a tus hijos. Deja volar tu imaginación y verás como con una simple caja de cartón, puedes crear cosas tan divertidas como una armadura, una cocinita de juguete o un coche, por ejemplo.


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