Cómo gestionar el cambio de horario en niños

Hay algo que acompañará siempre a la primavera, y es el cambio de horario. Los relojes se adelantaron esta madrugada de 31 de marzo una hora, y las 2 de la madrugada se convirtieron en las 3. Con esta medida lo que se pretende es el ahorro energético, aunque está en tela de juicio en los últimos meses. Lo que sí está claro es que nos afecta y mucho, sobre todo a los más pequeños de la casa. Veamos como podemos gestionar el cambio de horario en niños para que se adapten lo antes posible.

¿Cómo afecta el cambio de horario en los niños?

En este caso con el horario de verano, lo que ocurre es que al adelantar una hora pierden una hora de sueño. Al ser un domingo no tendría que tener demasiado efecto ya que pueden dormir más, pero van arrastrando a lo largo del día este desfase en las horas de sueño. Si se levantan a la misma hora tendrán sueño durante todo el día, y puede que su carácter se resienta con irritabilidad, mal humor, … y también en otras áreas como problemas de sueño, falta de concentración, inapetencia…

Para comer ocurre exactamente lo mismo. Si antes tenían hambre a las 1 del mediodía ahora hasta las 2 de la tarde no tendrán ganas de comer. Su reloj interno les pedirá hacer las cosas con el horario de antes y no entenderán que está pasando. Los efectos del cambio de horario afectarán de manera distinta a cada niño. Dependerá mucho como sea su carácter, a unos niños les afectará de mayor manera que a otros. Cada niño es un mundo. Igual que el cambio horario afecta más a unos personas que a otras.

Lo bueno es que estos efectos son temporales, y en una o dos semanas los niños se adaptarán de nuevo al horario. Por nuestra parte los padres podemos ayudarles a que sea adaptación sea lo mejor posible. Veamos cómo podemos gestionar el cambio de horario en niños.

¿Cómo podemos gestionar el cambio de horario en niños?

  • Adelantar las horas de sueño. Los expertos recomiendan preparar a los niños a este cambio antes de que ocurra. Unos días antes podemos ir adaptándolos al nuevo cambio que está al caer y adelantar unos 10-15 minutos la hora de irse para cama, al igual que para despertarse. Con lo cual también tendrás que adelantar todas las rutinas que lo acompañan como baños, cenas, cuento…
  • Cambia sus horas de comida y siesta. Al igual que con el sueño, podemos cambiar sus horarios de comida y siesta unos 15 minutos para mejorar la adaptación.

  • Pon a oscuras la habitación. Con tanta claridad los niños tendrán descontrolado el ciclo circadiano. Poniendo a oscuras su habitación, su cuerpo le pedirá descansar y está más predispuesto a dormirse que si está expuesto a la luz. Baja también las persianas de toda la casa para que no vea que es muy de día.
  • Evitar que tomen bebidas excitantes. Las bebidas con azúcar y cafeína les altera. Además de que no son nada beneficiosas para ellos, tomarlas les pone en estado de alerta y no serán capaces de dormir.
  • No realizan actividades físicas intensas antes de ir a dormir. Las actividades físicas les alteran y llevan de energía, pero el mejor momento no es antes de ir a dormir. Una buena rutina de sueño (baños, cena, cuento) predispondrá al niño a dormir, mientras que la actividad a todo lo contrario.
  • Que no usen aparatos electrónicos antes de ir a dormir. Ya hemos hablado en otras ocasiones de como afecta a nuestro cerebro los aparatos electrónicos, y uno de ellos es que puede afectar a nuestro estado de alerta lo que dificulta el sueño.
  • No le dejes dormir mucha siesta ese día. Si duerme demasiado ese día luego a la noche no querrá dormir y los horarios se desadaptarán complemente.
  • Ten paciencia. La mejor herramienta con niños siempre será la paciencia. Puede que tarde unos días en adaptarse, pero será temporal.

Porque recuerda… los efectos de los cambio de horario son temporales, todo pasará pronto.


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