Cómo hacer frente a las fobias infantiles

niños con fobias

Ayer mismo te hablé sobre cómo hacer frente a los miedos y a la ansiedad de los hijos, pero al final del artículo te comentaba cómo la ansiedad se puede convertir en una fobia. Las fobias son unos miedos irracionales que pueden bloquear las respuestas lógicas y racionales de los niños a causa de alguna vivencia anterior o de una experiencia traumática a un estímulo en concreto.

Las fobias pueden convertirse en un trastorno si no se dan la importancia que realmente tienen. En este sentido resulta importante consultar con un profesional para poder tratar al niño con fobias con algún programa diseñado para aumentar gradualmente la exposición de tu hijo a los estímulos que le provocan fobia. Es una manera de mover el miedo extremo de tu hijo a un miedo moderado, a sentir ambivalencia y así poco a poco, podrás superar la fobia y sentir un interés positivo por ese mismo estímulo.

Pero si tu hijo o hija siente fobias necesitarás la guía de un profesional para poder realizar este tipo de intervenciones ya que si no se hace correctamente los resultados podrían ser desastrosos. Pero a modo de ejemplo y para que entiendas esta forma de actuar, te voy a dar ejemplos en pasos de cómo superar por ejemplo el miedo a los gatos.

niños con fobias

  1. Organiza una visita a un vecino que tenga un gato y que tu hijo lo vea sólo cuando esté dormido.
  2. Mirar al gato la primera vez juntos.
  3. Cuando el niño esté tranquilo el siguiente paso sería acercarse al gato para que tú acaricies la espalda al gato dormido mientras el niño te observa y te coge de la otra mano.
  4. Anima a tu hijo a acariciar al gato sin obligarle si no quiere.
  5. Si el gato se ja despertado el niño puede ver lo tranquilo y juguetón que es.
  6. Tu hijo puede jugar con el gato con algún juguete que sepa el dueño que le gusta.

La clave es que no dejes que tu hijo huya en pleno estado de ansiedad (porque el cerebro estaría entendiendo que salir corriendo es la mejor forma para solucionar el problema). Sin embargo, no deberás forzar las etapas ni obligar a tu hijo a hacer cosas que no quiere hacer. Si tu hijo está luchando demasiado y siente ansiedad es mejor dejarlo para otro día, por ejemplo una semana después. Tendrás que ser paciente y sensible, recuerda que tú conoces a tu hijo mejor que nadie.


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