Cómo hacer una ceremonia del Té con los niños

Ceremonia japonesa del té

La vida está llena de situaciones que dividen la infancia con los adultos, momentos, circunstancias e incluso alimentos, que se limitan a cierta edad y nos separa de los niños. Aunque muchas de esas cosas no se pueden adaptar a todos los niveles, la gran mayoría pueden transformarse para que no suponga una forma de alejar a los niños del mundo adulto.

Una de esas cuestiones es la relacionada con el consumo del té, más concretamente con la tradicional ceremonia del Té japonesa. Aunque los niños no pueden tomar este tipo de infusiones porque contienen cafeína, podemos buscar opciones libres de esta sustancia para poder compartir con ellos un momento diferente y especial. Esta ceremonia ancestral procedente de la cultura japonesa, puede resultar toda una experiencia para compartir con los más pequeños de la casa.

En qué consiste la ceremonia japonesa del té

La ceremonia japonesa del té proviene de la filosofía zen, una de las escuelas budistas más conocidas en todo el mundo. Esta ceremonia es todo un ritual, llena de espiritualidad y sentimiento que otorgan al momento del té de un carácter especial. Más allá de una forma cuidada y refinada de tomar té, se trata de una forma de purificar el alma, haciéndolo conectar con la naturaleza.

Esta ceremonia se fundamenta en cuatro pilares fundamentales, la armonía, la pureza, el respeto y la tranquilidad. El ambiente, los utensilios que se utilizan para celebrar la ceremonia, los movimientos calmados, todo se convierte en un ritual lleno de magia y misticismo. Lo que para los occidentales no es más que una rutina, una bebida que se toma en diferentes momentos del día, para la cultura japonesa supone todo un ritual espiritual.

Cómo hacer una ceremonia del té con los niños

La ceremonia del té se debe realizar de forma pausada, con calma y logrando un ambiente de paz. Por lo que es perfecto para enseñar a los niños a calmarse y conectar con los demás miembros de la familia a través de un ritual. Para que sea lo más aproximado a la realidad, debes preparar el ambiente con cuidado y con mimo. Baja la luz de la estancia, coloca alfombras y cojines por el suelo, también puedes poner algo de incienso suave.

Prepara en la mesa todos los utensilios para la ceremonia del té, para los niños puedes servir manzanilla, infusión de flores, de jengibre o un té de rooibos, que no contiene teína y tiene un sabor muy rico para los niños. Durante la ceremonia, los zapatos deben quedar fuera de la estancia y os debéis sentar sobre las rodillas cerca de la mesa. El anfitrión, debe limpiar previamente cada utensilio antes de proceder a servir el té.

Mientras se va realizando todo este proceso, todos los invitados deben estar en silencio, observando cómo se prepara el té e intentando conectar a nivel espiritual con el anfitrión. Para que los niños lo comprendan y lo puedan adaptar, explícales que deben estar en silencio, y prestar mucha atención a todo lo que vas haciendo mientras preparas y sirves el té.

Cualquier experiencia es buena para disfrutar en familia

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Ahora más que nunca tenemos que pasar tiempo en casa, para proteger nuestra salud y la de todos los demás. Por ello, es necesario buscar actividades diferentes para compartir con los niños en casa. Si además se trata de actividades diferentes y enriquecedoras como la ceremonia del té, estaremos cultivando a nuestros niños. Aprovecha la ocasión para hablar con los niños sobre las diferentes culturas que existen en el mundo.

La cultura oriental es tan diferente a la nuestra, tan rica y llena de misticismo, que seguro se convierte en algo atractivo para los más pequeños. Háblales sobre las costumbres de los habitantes de estos lugares, de su forma de vida, de su música o su forma de vestir. Todo allí es tan diferente que los niños se sorprenderán, tanto que ellos mismos te pedirán saber más sobre las diferentes formas de vida en el resto del mundo.


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  1.   Mónica Santos Cristal dijo

    Muy interesante nota. Enseñar sobre otras culturas permite a los niños ampliar la mirada para sembrar la paz y comprender que existen similitudes que nos unen aún con diferencias culturales. Las distintas miradas nos enriquecen como personas y fortalecen la resiliencia ante las dificultades. Conocer otras culturas desde la experiencia contribuye al «hacer», que es mejor que el «tener» objetos, porque el «hacer» siembra recuerdos. Muchas gracias.