Cómo jugar con un niño autista

Cómo jugar con un niño autista

Un niño mantiene cualquier habilidad y socialización para estar con amigos, poder jugar y comunicarse. Tu hijo si es autista seguramente tenga la misma maestría, solo que necesitará de ese pequeño empuje para poder ayudarlo a comunicarse con su entorno. Generalmente las personas con autismo encuentran un mundo amenazante, dónde todo lo que les rodea está sobre estimulado.

Hay que reseñar que un niño autista tiene otra forma de comunicación, mantiene otra percepción de su entono y por lo tanto actúa con otro frente diferente. Son niños con lo que se puede de interactuar, aunque solo tienen diversidad funcional. Si sus habilidades se trabajan con mucho cariño, se puede llegar a crear grandes avances para que el menor se sienta más autosuficiente.

¿Cómo jugar y entretener a un niño autista?

Los niños autistas requieren de una organización explícita y de actividades rutinarias todos los días. No pueden interpretar que ahora es el momento para realizar algo que de repente ha surgido, sino que hay que enseñarles a que si algo surge de repente, debe de ser aceptado como otro cualquiera.

Para poder desarrollar ciertas destrezas es importante conocer el interés y el gusto de cada niño. También dependerá de la edad y el nivel de desarrollo, dónde podrás contribuir a actividades y juegos dependiendo de sus recursos, cuanto más sencillos, mucho mejor. Hay que observar si el niño aprende mucho mejor con la vista, el oído o el tacto.

Cómo debemos de actuar para que un niño autista quiera jugar

Los adultos debemos de crear ese vínculo con el niño, que se sienta seguro de que va a establecer ese juego y comunicación con toda la confianza. Los juegos que más les llaman la atención son los sensoriomotores y de contacto corporal, siempre que sean divertidos y de interés para el niño. Los juguetes que priman y con los que les gusta interactuar son los puzles y las manualidades sencillas. En actividades dónde tengan que usar texturas es mejor introducirlas poco a poco.

Hay que hacer que el niño preste atención con cualquier juego que se le vaya a practicar. La secuencia del momento ha de ser motivadora y presentarlo como una experiencia divertida. Hay que garantizar que con lo que va a jugar sea divertido y tenga un principio y un final.

Cómo jugar con un niño autista

Le hablaremos con voz calmada y palabras directas y sencillas, le presentaremos un juguete, le invitaremos a visualizar cómo funciona y pararemos un rato para que lo registre en su cabeza. Si el niño te pide que retomes la actividad, es porque le gusta, y ahora debes de invitarlo a que interactúe con el objeto. Procuraremos no tener ruidos de fondo ni nada que le distraiga y obstaculice el momento. No utilices palabras confusas o frases, o mensajes confusos, como bromas que no puede llegar a entender.

Si el juego tiene niveles no hace falta ir elevando la destreza de forma gradual a como lo haría cualquier niño. Los niños con un espectro autista requieren de horas y horas con la misma capacidad de juego (juego de repetición). Mucho más tarde ya podremos requerir en subir ese nivel cuando sea necesario. Por otro lado, hay niños que requieren un gran interés por ciertas cosas y crean un fuerte vínculo, especialmente con los juegos de números o con objetos con muchos detalles curiosos.

Cómo jugar con un niño autista

El hecho de que tengan que interactuar con otras personas que no son de su entorno les puede parecer complicado. No saben comprender el punto de vista de otra persona y es por lo que no puede actuar de forma previsible para poder anticipar hechos que van a ocurrir. Tampoco puede seguir una conversación con gran detalle a no ser que les apasione el tema que se va a tratar, además su tono de voz puede parecer diferente o extraño.

La finalidad de jugar con ellos es que sepan aprenden a interactuar con personas. Un adulto puede guiarle con todas las pautas necesarias para que vayan avanzando en su comunicación a través del juego. El hecho de que lo haga una persona adulta será mucho mejor para que aprendan a cómo imitarlos. La música es de los mejores recursos para potenciar las capacidades de estos niños y pueden hacerlo a través de la musicoterapia.


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