Cómo lidiar con el acoso sutil

El acoso sutil suele ir acompañado de un: ‘solo es una broma’. Estas palabras suelen ser pronunciadas por amigos, compañeros de trabajo o incluso, por propios familiares. Pero, este tipo de comentarios, ¿realmente son tan inofensivos como parecen o quieren herir sin asumir las responsabilidad de haber hecho daño emocionalmente a otros?

Cuándo NO es una broma

Algunas personas usan las bromas como una forma lúdica de sentirse más cerca de otra persona o de mostrar amistad. En otras palabras, solo se burlan de las personas con las que se sienten cómodos y generalmente se burlan de cosas que se comparten entre ellos como una peculiaridad o acción poco conocida. Mientras tanto, otras personas son buenas en el uso de burlas como una forma de sacar a relucir un aspecto negativo de otros.

Pero a veces, burlarse ‘jugando’ de alguien no es tan divertido después de todo, especialmente si al  receptor no le parece divertido. Cuando esto sucede, se llama bullying o acoso, y está siendo realizado de forma sutil.

La mejor prueba para saber si las burlas son amistosas o no es el receptor lo encuentra divertido y se ríe. Si la persona que está siendo objeto de burla no se está riendo, las burlas no son una broma y la persona que se está mofando debe dispculparse.

Cuando las ‘bromas’ se reciben mal

No es raro que los amigos se burlen entre sí. Si alguien en el grupo hace algo tonto o tiene una peculiaridad graciosa, a los amigos les gusta burlarse de él al respecto. En general, la mayoría de las personas son amables acerca de cómo burlarse o hacer bromas a otros debido a la confianza y amistad que ya existe.

Pero a veces las burlas pueden sentar mal y herir los sentimientos ajenos. Quizá alguien se burle del complejo de otra persona y el receptor se sienta mal y se agrave la situación. Cualquiera que sea el motivo, la persona que se burla se siente confundida e insegura de sí misma. Su  autoestima se ve afectada, así como su capacidad de recuperación.

Cuando esto sucede, puede ser tentador culpar al objetivo y decir que tiene que “tiene aprender a tolerar una broma” o “no debería ser tan sensible”. Pero una mejor manera de abordar los sentimientos heridos es asumir la responsabilidad y disculparse por haber hecho una burla de ese tipo. Cambiar la culpa a la persona que se burla simplemente hace que la situación sea más incómoda y podría dañar una amistad que de otro modo sería saludable.

Cómo saber cuando una burla o ‘broma’ se convierte en acoso

A veces, cuando las personas simplemente “se burlan” o “simplemente bromean”, en realidad están siendo malvadas y están intimidando a otros. Se esconden detrás de las palabras “solo ha sido una broma, no es para tanto” para salirse con la suya usando frases sutilmente dañinas. En estos casos, la burla cruza la línea y se convierte en intimidación.

Algunas de estas formas sutiles de intimiadicón pueden ser:

  • Participar en insultos hirientes que provocan vergüenza
  • Decir cosas crueles sobre otra persona
  • Hacer desaires disfrazados de bromas
  • Usar el sarcasmo para ridiculizar a otros
  • Humillar a otra persona hablando sobre un tema sensible y no dejarlo aunque la otra persona comience a sentirse mal
  • Esconderse detrás de las palabras: ‘Solo es una broma’, ‘No es para tanto’, ‘No seas tan sensible’
  • Permitir que una persona pertenezca a un grupo solo para reírse de él
  • Burlarse de otra persona por cosas no divertidas como la orientación sexual o el color de la piel

Si te encuentras en una situación de intimidación ya sea en la escuela, en el trabajo, a través de Internet… es necesario aprender a abordarlo para que la situación no se agrave más de la cuenta.

Haz que esas bromas sutiles acaben

Un buen indicador de la intención detrás de las burlas es cómo responden tus amigos, familiares o compañeros de trabajo cuando les pides que se detengan. ¿Aceptan la responsabilidad, se disculpan y luego la abandonan o se burlan de ti por haber sido herido? O peor aún, ¿se ríen y te molestan aún más?

Si claramente les ha pedido que se detengan y continúan así, debes alejarte de la situación, está claro que eres un blanco para ellos de burlas y acoso. Aléjate físicamente de la situación. No intentes explicar tu postura o tu punto de vista porque solo encontrarás más burlas. Después de que te hayas calmado, piensa cómo controlar futuras interacciones con ese tipo de personas, en caso de que debas tratar con ellos sí o sí.

Si las burlas son una ocurrencia regular entre amigos y tú siempre eres el objetivo, puede ser hora de comenzar a salir con nuevas personas. Si está sucediendo en el trabajo, fíjate más en la relación laboral para determinar si estás lidiando con un acosador en el trabajo e intentar solucionar la situación cuanto antes. Si se trata de un acosador en tu propia familia, es posible que debas establecer límites muy claros para reducir las burlas que recibes.

Con claridad y firmeza

Hay personas que cuando piden a otros que se les deje de molestar, no se comunican de forma fuerte, firme y directa y el mensaje se confunde. Tendrás que ser firme y claro cuando digas que dejen de molestarte. Esto no significa que debas adoptar una actitud violenta o conflictiva, ni mucho menos, pero sí es necesario ser directo. No confundas el problema minimizando tus sentimientos heridos y el hecho de que no quieres que te molesten más. Si bien no tienes que explicar todas las formas en que las burlas lastiman tus sentimientos, debes asegurarte de que sepan que te molesta, que no es gracioso y quieres que se detenga.

Si vuelven a molestarte más tarde con el mismo problema, recuérdales que no te gusta y que deben dejar de hacerlo. Mantente firme si no te gusta que te molesten. Ten en cuenta que si tienes amistades saludables y relaciones de trabajo saludables, no debes preocuparte por lo que piensan. Si realmente no estás seguro de cómo responderán tus amigos o compañeros de trabajo, entonces probablemente sean acosadores. Cuanto antes reconozcas que te están intimidando y enfrentes la situación, antes se acabará el problema.


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Madre, maestra de educación especial, psicopedagoga y apasionada de la escritura y la comunicación. Fanática de la decoración y el buen gusto estoy siempre en un aprendizaje continuo... haciendo de mi pasión y mis aficiones, mi trabajo. Puedes visitar mi página web personal para estar al tanto de todo.

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