¿Cómo pasar de la leche materna a la comida sólida?

La leche materna es el alimento ideal para el bebé, pero poco a poco el pequeño crece y ya no es suficiente. A los seis meses el bebé tiene necesidades nutricionales que la leche por sí sola no puede cubrir. A esta edad, el bebé ya se sienta con o sin apoyo, sostiene la cabeza en esta posición, a veces abre la boca cuando le acercan un alimento, muestra interés por lo que comen los demás y coge objetos con la mano.

Siempre con su apoyo, los padres decidirán cada uno de los alimentos nuevos a los que el pequeño, a su manera, ha de saber adaptarse. Y es que cada niño es diferente y tiene sus propios gustos. De uno en uno, en cantidades progresivas, primero muy triturados y después en texturas más gruesas, se van introduciendo en la dieta los nuevos alimentos. Al principio todo serán purés o papillas y habrá que esperar a que el bebé cumpla un año para darle trocitos de alimentos, que serán más o menos grandes dependiendo de su madurez y del número de dientes que tenga.

A partir de los 3-4 meses
El cambio de la leche a los alimentos sólidos ha de hacerse con harinas de cereales, en principio sin gluten, añadidas a la leche. Mas tarde continúe con purés o papillas de verduras y frutas. Deje pasar 3-5 días cada vez que introduzca un alimento nuevo en su dieta. De esta forma, el sistema digestivo del bebé se va acostumbrando y usted puede observar, si la hubiera, una posible reacción alérgica.

Al principio las frutas se limitan a pera, manzana, plátano y naranja. La fresa y el kiwi, por ejemplo, se retrasan hasta después del año. Además, hay que evitar las espinacas, la col y la remolacha por su contenido en nitratos.

De 7 a 9 meses
Cuando el bebé cumple entre 7 y 9 meses cada vez reclama menos el pecho o el biberón, según el caso, y puede tomar una mayor variedad de alimentos y diferentes tipos de textura. De hecho, ya puede comer carne. Se empieza por el pollo, por producir menos alergias, y después se introduce la ternera. Las comidas deben cocerse y triturarse y, durante el primer año de vida.

A esta edad, el bebé debería sentarse recto, ser capaz de coger la comida con las manos o dedos y llevársela a la boca. Puede empezar a tomar trozos de plátano, cereales sin azúcar y galletas.

De 10 a 12 meses
Se puede añadir trocitos de verdura cocida, queso y otros tipos de comidas blandas o con grumos. Ya puede tomar pescado, pero blanco. Alrededor de los once meses se introduce la yema de huevo, cocida o en tortilla. La clara, al ser más alergénica, no se introduce en la dieta hasta después del año. Desde ese momento, se recomienda tomar entre uno y tres huevos por semana.

Que el bebé no tenga dientes es lo de menos, pues usa el paladar y la lengua para ablandar la comida. Poco a poco será cada vez más independiente y le podrá enseñar a sostener la cuchara y a sujetar la taza con las dos manos. Hable con él y repita los nombres de los alimentos, sus colores y los utensilios que utilice para comer.

De 12 a 18 meses
La leche sigue siendo fundamental en la alimentación del niño por lo que a partir del año ha de tomar como mínimo medio litro de leche de vaca al día para obtener el calcio que necesita. Se recomiendan las fórmulas de crecimiento que incorporan hierro u otros ingredientes deficitarios en la leche de vaca. Además, la alimentación del niño ha de incluir yogures, quesos y legumbres.

Las cantidades mínimas que un niño de esta edad debe ingerir diariamente son: medio litro de leche materna o leche de vaca, 4-8 cucharas de fruta o verdura, 4 tomas de pan o cereales (1 toma equivale a dos cucharadas de pasta, patatas o arroz o 1⁄4 rebanada de pan) y 2 tomas de carne o pescado.

Via: El periódico de la farmacia


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