Cómo poner límites a los abuelos

Poner límites a los abuelos

Los abuelos son los segundos padres para muchos niños, una figura fundamental que complementa la labor de padres y madres en muchas ocasiones. Para un niño, tener la oportunidad de crecer con los abuelos cerca es una experiencia muy valiosa en la vida. Sin embargo, la figura de los abuelos puede convertirse en un problema si no se establecen una serie de límites.

Bajo la premisa de la experiencia, del amor y de la ilusión de compartir la crianza de los niños, los abuelos y abuelas pueden crear conflictos. Especialmente en aquellos casos en los que interceden, limitando la autoridad de los padres o extralimitándose en ciertas cuestiones. Porque en ningún caso se debe olvidar que la educación de los niños debe recaer en los progenitores y los abuelos y demás familiares, no deben más que complementar ese círculo de amor.

¿Puedo poner límites a los abuelos?

Cómo hablar con los abuelos

Puedes, si lo haces de la forma correcta y teniendo en cuenta todas los posibles escenarios que pueda surgir. No es lo mismo hablar con tus propios padres, que con los padres de tu pareja. Las palabras pueden malinterpretarse y la idea no es crear un problema familiar, sino buscar lo mejor para los niños. Poner límites a los abuelos es necesario en determinadas circunstancias.

Tú pones una norma a tu hijo y los abuelos dejan que el niño se la salte. Una acción que se convierte en costumbre, que no es algo aislado como que una tarde el niño no quiera merendar. Por ejemplo, tú decides que tu hijo debe comer de cierta manera y los abuelos no están de acuerdo. En ese caso los abuelos están creando un conflicto y una confusión en el niño, que termina por no saber a quién obedecer.

En otros casos, cuando los niños son algo mayores, los abuelos pueden intervenir en exceso en la vida del nieto. Lo que puede hacer que el niño se sienta demasiado vigilado o controlado y sienta que están invadiendo su privacidad. Para los abuelos, especialmente los que ya tienen una edad, que un adolescente tenga cierta libertad es algo todavía difícil de asimilar. Pero son los padres y las madres quienes tienen la obligación y el derecho de delimitar las normas y los deberes de los hijos.

Cómo poner límites sin que se ofendan

Hablar con los abuelos

A la hora de tratar el asunto, es muy importante elegir bien el momento y las palabras oportunas. No es necesario que desautorices a los abuelos delante del niño, puesto que se sentirán menospreciados. Es preferible esperar a estar a solas y tratar ese tema con más calma. Explícales que así es como vosotros habéis decidido tratar esa cuestión con vuestro hijo y que así lo deben respetar.

También puede ocurrir que los abuelos se muestren demasiado protectores, lo que no deja de ser un acto de amor. Sin embargo, es necesario que el niño explore sus límites para encontrar el camino del bien y del mal, y para eso están sus padres. Si los abuelos interceden, explícales que no pasa nada, que tú ya le has enseñado lo que tenga que hacer en cuestión y que si le sale mal, se cae, se equivoca, siempre podrá rectificar.

Adelántate a los acontecimientos

A las personas se las conoce bien con el tiempo, tanto si son tus padres como si son los de la otra parte, ya tendrás una clara idea de cómo van a ser como abuelos. Esto te permite aclarar ciertas cosas antes de que llegue el momento, y adelantarte a los acontecimientos te permitirá poner las normas por adelantado. La alimentación, las tareas domésticas, las obligaciones o las normas, suelen ser motivo de conflicto entre padres y abuelos.

Colócate una buena sonrisa en la cara, encuentra toda tu amabilidad y siéntate frente a frente con los abuelos. Con claridad, con cariño, respeto y sobre todo, mucha determinación, podrás establecer límites con los abuelos. Al fin y al cabo, se trata de buscar lo mejor para los niños y en eso, todos estaréis de acuerdo.


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