Cómo preparar frutas y verduras para la comida del bebé

Cómo preparar frutas y verduras para la comida del bebé

Para preparar la comida del bebé tienes dos opciones: hacerla en casa o comprarla ya preparada. La comida casera es la mejor opción para la introducción de los sólidos en la dieta de los bebés, a pesar de que es bastante frecuente encontrar bebés que prefieren los “potitos” que se pueden comprar en farmacias y supermercados. Preparar las frutas y las verduras de la forma correcta es fundamental para los bebés aprendan a apreciar la comida casera y para que se beneficien de sus múltiples ventajas.

Muchos bebés comen mejor los purés industriales por dos motivos: sabor y textura. Si queremos que nuestro bebé aprecie los purés caseros tenemos que cuidar estos dos puntos. Además, en el caso de los purés de frutas, hay que tener en cuenta también la temperatura.

Textura

Para preparar los purés de los bebés es necesario cuidar que la textura quede suave para que no se extrañe al encontrar “cositas” en la boca. Poco a poco se podrá dejar el puré memos fino o picar las frutas con tenedor. Cocer las verduras -y tambuién las frutas al principio- al vapor o en el microondas es una buena manera de conservar sus nutrientes y dejarlas blanditas para poder triturarlas finalmente. Se puede añadir un poco de agua a la cocción o añadir leche (materna o de fórmula) a la hora de triturar. Es importante que el puré quede homogéneo y sin tropezones. Cuando empieces a añadir carnes, añade poca cantidad y pícala en frío antes de cocinarla.

Un truco: La patata, además de ser un alimento nutricionalmente excepcional, le da un textura muy suave a los purés de verduras.

Sabor

Cocer las frutas les quita la acidez, uno de los motivos por los que muchas veces los bebés rechazan los purés de frutas. Si quieres darle la fruta sin cocer, procura usar mandarinas en vez de naranjas si es posible, y no dejes de incluir plátano. Además, emplea fruta bien madura y evita las más ácidas.

En cuanto a los purés de verduras, los industriales suelen ser más sabrosos. Si la textura es adecuada, esto no será un problema para tu bebé. No es necesario que añadas sal, pero es fácil que el bebé prefiera los “potitos” comprados. Aunque si no tiene con qué comparar no tendrás problemas. En cualquier caso, pregunta con el pediatra si puedes añadir un poquito de sal a los purés si el bebé los rechaza. Para darle sabor, un chorrito de aciete de oliva en crudo es muy recomendable (y saludable).

Temperatura

Con los purés de verdura no suele haber problema, porque se calientan siempre, pero con la fruta es otra cosa. Los potitos industriales se suelen dar al bebé a temperatura ambiente. Si haces el puré de frutas casero, no utilices fruta fría. Puedes incluso calentarla un poco, sin necesidad de cocerla. Ten en cuenta que el bebé está acostumbrado a tomar líquidos tibios, y es fácil que extrañe el puré si está frío.

Imagen –  Seth W.

 

 


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