A veces oyes hablar del abuso infantil y no sabes por qué te inquieta, es algo que no sabes ni puedes explicar, sólo sabes que una sensación de escalofrío te recorre la espalda y que el miedo entumece tus sentidos. Tratas de evitar el tema, de hacerlo desaparecer de tu vida, fingiendo que es algo que no existe, que son cosas que en realidad no ocurren.
Sin embargo todas esas sensaciones podrían estar indicándote precisamente que es un problema muy real, algo que no sólo ocurre, sino que pudo ocurrirte y fue tan duro para ti, que tu memoria ha bloqueado el recuerdo.
Si ocurrió de verdad, ¿porqué no lo recuerdo?
No es nada extraño en personas que han sufrido situaciones traumáticas, a parte de desarrollar cierto tipo de conductas antisociales, bloqueen esos recuerdos. Es un sistema de defensa que tiene nuestro cuerpo para sobrevivir a ese exceso de estrés provocado por un peligro real.
Los abusos o las violaciones son, sin duda alguna sucesos muy dolorosos que a veces la memoria se empeña en esconder, bien con ciertas lagunas de memoria, o eliminándolos completamente. Al menos en apariencia, puesto que, cualquier mínimo detalle puede activar esos recuerdos y desencadenar una crisis de las que no acertamos a comprender su procedencia. Puede ser un perfume, una palabra, un sonido, cualquier mínimo detalle y podrías sentir como si tu cabeza estuviese a punto de explotar por culpa de un exceso de información que quizás, ni siquiera querías conocer.
Recuerdo cosas pero, no sé si realmente es un abuso sexual
La definición general de abuso sexual abarca los siguientes supuestos:
- Penetración con órganos sexuales o con objetos.
- Tocamientos o incitación a realizar tocamientos aprovechando la falta de conocimiento del menor.
- Mirar de forma lasciva al menor, obligarle a presenciar prácticas sexuales o a ver contenidos inadecuados como películas, imágenes pornográficas, así como mantener conversaciones de índole sexual.
- Y en cualquier caso es un abuso cualquier comportamiento que haga sentir incómodo o intimide al menor.
¿Cómo puedo estar seguro de que he sido abusado sin recordar?
En tus recuerdos existen lagunas, pero puedes recordar qué pasó antes y qué pasó después, indaga y arma el puzzle, encontrarás la respuesta. Siempre puedes buscar testimonios entre tus familiares y amigos o iniciar una terapia regresiva.

Si de verdad sufriste un abuso en la infancia tú mismo, en algún rincón de tu mente lo recuerdas y con ayuda de tu entorno, recuperarás lo que te falte para seguir sanando. Un abuso deja huella, cicatrices que sanar, no es algo que puedas llevar con normalidad fácilmente.
¿Es necesario recordar para recuperarme?
La respuesta es que no, de hecho hay infinidad de víctimas de abusos sexuales que preferirían no recordar absolutamente nada. Es cierto que es más duro asimilar y aceptar lo que realmente pasa, pero una vez has dado ese paso, el proceso de curación, comienza como en cualquier otra víctima.
La recuperación es dura, pero puede ser más sencilla con el apoyo adecuado. Es muy importante que la familia y todo el entorno en general apoyen el proceso para que éste sea eficaz. Un libro que puede también ayudarte es «El coraje de sanar», de Laura Davis y Ellen Bass, todo un referente de ayuda a las víctimas de abusos sexuales.
Escribir puede servirte para ordenar los recuerdos.
Es muy probable que si no has recordado nada durante años, tu proceso comience en la edad adulta y esto te puede suponer trastornos en un entorno distinto al que tenías cuando se produjo el abuso. Esto puede ocasionar un estrés añadido, ya que puedes tener nuevos miedos a que el equilibrio que tengas en la actualidad se venga abajo por situaciones de tu pasado. No te preocupes, todo cambio será a mejor, el equilibrio que conseguiste no era real, el que consigas a partir de ahora, sí lo será.
¿Cómo debes sentirte si sufriste abusos en la infancia?
Es normal que al principio sientas culpa, rabia, miedo y una infinita tristeza e impotencia.

Pero la única realidad es que debes sentirte fuerte, porque sobreviviste, porque puedes contarlo, porque puedes ayudar a otros y sobre todo porque te mereces esa felicidad que solo son capaces de disfrutar aquellos que están rotos por dentro. Ahora estás en la cima de tu propio abismo y puedes verlo desde las alturas.
