Si estás embarazada es muy probable que quieras saber si tu bebé es niño o niña. Es una de las grandes incógnitas del embarazo y también una de las que más ilusión hace. ¿Tendrás un niño o una niña creciendo en tu vientre? Muchas mujeres desean conocer el sexo de su bebé antes de que la ecografía lo confirme para poder empezar a preparar el dormitorio, elegir el nombre, comprar la ropita o simplemente imaginar cómo será.
Sin embargo, también hay familias que prefieren mantener el misterio hasta el parto. No todo el mundo quiere saber el sexo del bebé; para algunos padres, descubrirlo en el mismo momento del nacimiento es una experiencia única y emocionante, y mientras tanto se centran solo en que el embarazo vaya bien.
Si eres de las personas que sí están interesadas en averiguarlo, en MadresHoy vamos a explicarte con detalle cómo saber si será niño o niña: desde los métodos médicos realmente fiables hasta los métodos caseros y mitos más populares. Así podrás distinguir qué es ciencia, qué es juego y qué margen de acierto tiene cada opción.
Las ecografías como método para saber si es niño o niña

Las ecografías o pruebas de ultrasonido son el método más común y accesible para averiguar el sexo del bebé. Además de comprobar que todo se desarrolla correctamente, permiten visualizar los genitales fetales cuando ya están formados.
En la mayoría de embarazos, el sexo puede verse entre las semanas 16 y 21 de gestación, siendo la ecografía del segundo trimestre (la llamada ecografía morfológica) el momento más habitual para comunicarlo. En esa exploración, el profesional revisa con detalle la anatomía del bebé y, si la posición lo permite, identifica con bastante precisión si es niño o niña.
En muchos países, incluida España, esta ecografía está incluida en la atención pública. Si deseas realizar una ecografía adicional, adelantar el momento o ver al bebé en 3D/4D, puedes acudir a una clínica privada, aunque esos servicios suelen tener coste. Ten en cuenta que, incluso con equipos modernos, no siempre se logra ver el sexo: si el bebé está de espaldas, con las piernas cruzadas o en una postura poco favorable, la imagen no será clara y el especialista puede preferir esperar.
También es importante saber que, aunque la ecografía tiene una alta fiabilidad (en torno al 95-99 % cuando la imagen es clara), existe un pequeño margen de error. Por ello, muchos profesionales son prudentes si la visualización no es evidente y prefieren informar solo cuando lo ven con seguridad.

Pruebas genéticas y análisis de sangre para saber el sexo del bebé

Además de las ecografías, existen pruebas genéticas y análisis de sangre que permiten conocer el sexo del bebé con gran precisión incluso antes que la ecografía. Conviene distinguir entre pruebas invasivas y pruebas no invasivas.
Pruebas invasivas: amniocentesis y biopsia corial
Las pruebas invasivas se utilizan principalmente para diagnosticar anomalías cromosómicas o genéticas, no para saber el sexo. Sin embargo, al analizar el ADN fetal también se obtiene esta información.
- Muestreo de vellosidades coriónicas (biopsia corial): se realiza habitualmente entre la semana 10 y la 13 de embarazo. Consiste en tomar una pequeña muestra de tejido de la placenta. Permite saber el sexo del bebé con una precisión cercana al 99 %.
- Amniocentesis: suele hacerse entre las semanas 15 y 20, aunque a veces se adelanta ligeramente si el equipo médico lo considera. Se extrae una muestra del líquido amniótico que rodea al bebé. También ofrece una fiabilidad muy alta para conocer el sexo.
Ambas pruebas conllevan un pequeño riesgo de infección o pérdida gestacional. Por eso no se indican únicamente para saber si es niño o niña, sino por motivos médicos concretos (riesgo de alteraciones genéticas, antecedentes familiares, hallazgos en otras pruebas, etc.). Cuando se realizan, el sexo se informa como un dato añadido.
Test prenatal no invasivo y análisis de sangre materna
En los últimos años se han popularizado los llamados tests prenatales no invasivos (NIPT) y otros análisis específicos de sangre materna que permiten conocer el sexo del bebé a partir de una muestra de sangre de la madre.
En la sangre materna circulan fragmentos de ADN fetal. Analizando esta muestra en el laboratorio se busca la presencia del cromosoma Y:
- Si se detecta cromosoma Y, el bebé es varón.
- Si no se detecta cromosoma Y, el bebé es niña.
Estos test se pueden realizar, según la técnica, a partir de la semana 8-9 de gestación y no suponen riesgo para la madre ni para el feto, ya que solo requieren un análisis de sangre. Su precisión para determinar el sexo es muy alta cuando la fracción fetal (cantidad de ADN del bebé en la sangre de la madre) es suficiente.
Además, estos análisis no invasivos pueden estudiar ciertos cromosomas para estimar el riesgo de algunas alteraciones genéticas frecuentes. No sustituyen a las pruebas invasivas cuando es necesario un diagnóstico definitivo, pero sí permiten obtener mucha información, incluido el sexo, sin poner en riesgo el embarazo.
Tamaño y forma del vientre: ¿mito o realidad?

Probablemente has oído muchas veces que la forma de la barriga indica si esperas un niño o una niña. Los cuentos de viejas dicen que si la barriga es redondeada será niña y que si la barriga es más puntiaguda y hacia delante, como un “pepino”, será niño.
Otros mitos añaden que si la tripa está más alta y redonda nacerá una niña y, si “tira hacia el suelo” y es más alargada, nacerá un niño. Este tipo de creencias están muy extendidas en distintos países y culturas.
Sin embargo, desde el punto de vista médico, no existe relación entre la forma del vientre y el sexo del bebé. La silueta de la barriga depende de muchos factores:
- Constitución física de la madre y forma de su útero.
- Número de embarazos previos (no es igual un primer embarazo que un útero que ya ha gestado).
- Aumento de peso y distribución de la grasa corporal.
- Retención de líquidos y tono de la musculatura abdominal.
- Posición del bebé dentro del útero en cada momento.
Por todo ello, aunque es divertido dejar que la familia opine si “esa barriga es de niño o de niña”, lo cierto es que su probabilidad de acierto es del 50 %, como lanzar una moneda al aire.
La tabla china y la tabla maya

La tabla china del embarazo se ha hecho muy popular en internet como método para predecir el sexo del bebé. Según la tradición, basta con cruzar dos datos:
- La edad de la madre en el momento de la concepción.
- El mes en el que se concibió el bebé.
Al unir ambos en la tabla, obtendrías si será niño o niña. Algunas personas afirman que, si la tabla falla, es porque los chinos cuentan la edad de forma distinta (para ellos, al nacer ya se tiene un año) y recomiendan sumar un año a la edad de la madre para “acertar”.
Existe también la tabla maya, que funciona de forma similar: se cruza la edad materna con el mes de concepción y el color del recuadro (a menudo azul o rosa) indicaría el sexo. Son métodos muy difundidos en redes sociales, foros y grupos de embarazadas.
Pese a su fama, es importante recordar que no tienen base científica. Estudios que han comparado los resultados de estas tablas con el sexo real de los bebés han encontrado porcentajes de acierto muy cercanos al 50 %, lo mismo que acertar por pura casualidad. Por tanto, pueden usarse como un juego, pero no como un método fiable para tomar decisiones.
La frecuencia cardíaca fetal
Hace muchos años empezó a circular la idea de que la frecuencia cardíaca fetal podía predecir el sexo del bebé: si el corazón late por encima de 140 latidos por minuto sería niña y si late por debajo de 140 sería niño.
Esta creencia se popularizó tanto que muchas embarazadas preguntan al escuchar el latido en la ecografía si ese valor les da alguna pista sobre el sexo. Sin embargo, las investigaciones han demostrado que no existe esta relación. La frecuencia cardíaca del bebé:
- Es muy variable a lo largo del embarazo y cambia incluso dentro de la misma exploración.
- Depende de factores como la edad gestacional, la actividad del bebé en ese momento o el estado de la madre.
- Se utiliza para evaluar el bienestar fetal, no para saber si es niño o niña.
Algunos estudios intentaron comprobar si esta regla podía tener alguna validez, pero los resultados encontraron, de nuevo, una probabilidad de acierto del 50 %. Aun así, muchas familias siguen jugando a “adivinar” el sexo escuchando el latido, algo que puede ser divertido siempre que se tenga claro que no es un criterio fiable.

Método de ultrasonido temprano de Ramzi
El llamado método Ramzi se ha hecho conocido como una técnica para intentar saber el sexo del bebé muy pronto, desde las 6 semanas de embarazo, a través de una ecografía temprana. La idea es observar la ubicación de la placenta dentro del útero:
- Si la placenta se sitúa supuestamente a la derecha, se interpretaría que es un niño.
- Si se observa a la izquierda, se asumiría que es una niña.
Este método genera mucha curiosidad porque permite “jugar” con la primera ecografía, pero conviene conocer sus limitaciones:
- Las imágenes de la ecografía pueden mostrarse con orientaciones distintas (invertidas o espejadas), de manera que lo que se ve a la derecha en la pantalla no siempre corresponde a la derecha anatómica de la madre.
- Los estudios independientes realizados hasta ahora no han encontrado evidencia sólida que respalde la precisión del método.
- No forma parte de los protocolos oficiales de diagnóstico, y muchos profesionales lo consideran un mito más.
En resumen, puede ser entretenido analizar la localización de la placenta en las primeras imágenes, pero, a día de hoy, no se recomienda usar el método Ramzi como forma fiable de conocer el sexo. Para una información certera es mejor esperar a la ecografía del segundo trimestre o a las pruebas genéticas.
Aplicaciones para el móvil y tests online
En la era digital han surgido multitud de aplicaciones móviles y cuestionarios online que prometen predecir si tendrás un niño o una niña. Algunas apps combinan funciones de control de ovulación con calculadoras de sexo fetal basadas en la fecha de concepción, la edad de la madre, la duración del ciclo o teorías como el calendario chino o lunar.
Muchas de estas apps se basan en los mismos mitos y tablas tradicionales que hemos mencionado, pero con un formato más moderno e interactivo. Incluso hay tests tipo “quiz” en los que respondes a preguntas sobre antojos, náuseas, forma de la barriga o cambios en el aspecto, y al final te dicen si “apunta” más a niño o a niña.
Aunque pueden resultar entretenidas mientras esperas la ecografía, es importante saber que su fiabilidad real es baja. En la práctica, el porcentaje de acierto vuelve a rondar el 50 %. Lo interesante de estas herramientas es que ayudan a compartir la ilusión con la pareja, con amigos o con otros familiares, pero no deben sustituir ni condicionar las indicaciones médicas ni la preparación objetiva para la llegada del bebé.
Lo positivo es que, a mitad del embarazo, cuando la ecografía ya te haya revelado el sexo, podrás comprobar si la aplicación o el test estaban en lo cierto y tomártelo como un juego más de esta etapa.
Métodos caseros y creencias populares para saber si es niño o niña
Además de las tablas y la forma de la barriga, en muchas culturas se han transmitido de generación en generación métodos caseros para predecir el sexo del bebé. Ninguno tiene respaldo científico, pero son inofensivos y muchas embarazadas los realizan como un juego.
Cambios en el cuerpo de la madre
Algunas creencias se fijan en el aspecto físico o en cómo se siente la embarazada:
- La belleza de la mamá: se dice que si la piel está más radiante, el pelo brillante y la embarazada se ve “más guapa”, espera un niño. Si, en cambio, el rostro está más apagado, aparece acné o manchas y el pelo se ve más seco, sería una niña, porque “las niñas roban la belleza de la madre”.
- Forma de la cara: si el rostro se ve más redondeado, supuestamente indica niña; si se mantiene más afilado, niño.
- Vello corporal: si el vello del cuerpo crece más rápido de lo habitual o el pelo se nota especialmente fuerte y sedoso, algunos mitos lo relacionan con un niño; si no cambia mucho, con una niña.
- Pies fríos: notar los pies muy fríos durante el embarazo se asocia en algunos lugares con estar esperando un niño.
- Cansancio y sueño: hay quien dice que un sueño excesivo o un cansancio extremo se vinculan con uno u otro sexo, aunque aquí las versiones populares cambian según la región.
Molestias típicas: náuseas y dolor de cabeza
Las náuseas del primer trimestre también se han utilizado como pista:
- Si hay muchas náuseas matutinas, se atribuye a que el bebé es una niña.
- Si apenas hay náuseas o el comienzo del embarazo es “más llevadero”, se vincula con un niño.
En cuanto al dolor de cabeza, algunas creencias sostienen que:
- Si la embarazada tiene dolores de cabeza frecuentes, estaría esperando un niño.
- Si no sufre cefaleas o son escasas, sería una niña.
La realidad es que tanto las náuseas como los dolores de cabeza dependen de la respuesta hormonal y la sensibilidad individual de cada mujer, no del sexo del bebé. Hay estudios que han intentado asociar determinados síntomas con uno u otro sexo, pero los resultados no permiten establecer una relación directa.
Antojos de comida
Los antojos en el embarazo también forman parte de estos juegos. Según la tradición:
- Si te apetecen especialmente dulces, chocolate, fruta muy dulce o bollería, se diría que esperas una niña.
- Si prefieres los alimentos salados o ácidos, como encurtidos, quesos salados o embutidos (siempre dentro de lo permitido en el embarazo), se asociaría con un niño.
En realidad, los antojos guardan más relación con cambios hormonales, necesidades nutricionales y aspectos emocionales que con el sexo del bebé. Aun así, resulta muy divertido anotar en una lista qué antojos has tenido y qué “resultado” se supone que indican para comprobar al final si acertaron.
Prueba del anillo o péndulo
Una de las pruebas caseras más famosas es la prueba del anillo:
- Se ata un anillo (a menudo el de boda) a una cuerda o cadena, formando un pequeño péndulo.
- La embarazada se tumba y otra persona sostiene el péndulo sobre su barriga o sobre la palma de su mano.
- Si el anillo se mueve de lado a lado, se interpreta que será un niño.
- Si el movimiento es en círculos, se diría que será una niña.
No hay ningún fundamento físico que relacione estos movimientos con el sexo del bebé; el movimiento suele estar influido de manera inconsciente por quien sostiene la cuerda. Pero es un clásico entre las pruebas divertidas de embarazo.
Prueba del aceite, del bicarbonato y otros “experimentos”
Existen otras pruebas de laboratorio caseras muy populares:
- Prueba del aceite: la embarazada se tumba y otra persona deja caer unas gotas de aceite (por ejemplo, de oliva) sobre la barriga. Si las gotas se quedan casi quietas o avanzan muy lento, se dice que será niña; si se deslizan rápidamente, niño.
- Prueba del bicarbonato: se recoge en un vaso la primera orina de la mañana y en otro vaso se pone la misma cantidad de bicarbonato. Se mezclan y se observa: si la mezcla burbujea mucho, supuestamente es niño; si no ocurre nada, niña.
- Prueba del repollo: se hierve repollo morado, se reserva el agua de cocción y, cuando se enfría, se mezcla en partes iguales con la orina de la embarazada. Si el líquido se vuelve rosado o rojizo, muchas tradiciones dicen que es niño; si se vuelve más morado, niña.
Todas estas pruebas son inocuas si se hacen con higiene y sentido común, pero ninguna está avalada por estudios científicos. La química de la orina (pH, concentración, etc.) se ve influida por la alimentación, la hidratación y el metabolismo de la madre, no por el sexo del bebé.
Aspecto emocional y decisiones sobre conocer o no el sexo
Más allá de los métodos para saber si es niño o niña, hay un aspecto que también conviene tener en cuenta: cómo vive cada familia la decisión de conocer o no el sexo del bebé durante el embarazo.
Algunas parejas sienten que saberlo pronto les ayuda a crear un vínculo más concreto (ponerle nombre, imaginar su rostro, preparar la habitación o la ropa). Otras, en cambio, prefieren mantener la sorpresa hasta el final por diferentes motivos:
- Supersticiones o experiencias previas difíciles: tras pérdidas gestacionales u otros problemas, hay padres que prefieren no hacer planes detallados ni ilusionarse demasiado con un sexo concreto para protegerse emocionalmente.
- Deseo de vivir el embarazo con menos expectativas: algunas familias consideran que centrarse menos en si será niño o niña les ayuda a enfocarse en la salud del bebé y en disfrutar de cada etapa.
- Miedo a errores en la predicción: aunque las ecografías son muy fiables, pueden darse confusiones, sobre todo si la imagen no era clara. Hay padres que prefieren no arriesgarse a crear expectativas sobre un sexo y descubrir al final que era el contrario.
Cualquiera de estas opciones es válida. Lo más importante es que tú y tu pareja os sintáis cómodos con la decisión, sin presiones externas. Tanto si quieres saber el sexo en cuanto sea posible como si prefieres descubrirlo en el parto, el embarazo seguirá siendo igual de especial.
En definitiva, existen muchos mitos y métodos caseros para intentar saber si es niño o niña, pero las únicas formas realmente fiables son las pruebas médicas: ecografía del segundo trimestre, análisis de sangre materna (NIPT) y pruebas genéticas cuando están indicadas. Todo lo demás puede ser un entretenimiento bonito durante la espera, siempre que se viva como un juego y no como una verdad absoluta.