Cómo se desarrolla el sentido del oído en el feto

El desarrollo del sentido del oído en el feto ha sido motivo de estudio y controversia durante muchos años.

Actualmente la evidencia ha demostrado que el bebé que está dentro del útero es capaz de escuchar sonidos en el último trimestre de embarazo.

Sin embargo, se sabe que el feto responde al sonido desde la semana 16 aunque las estructuras del oído no están completamente maduras. Los investigadores afirman que entonces, el bebé percibe los sonidos a través de algún otro sistema alternativo. Este sistema alternativo al oído sería la piel. Ésta actuaría como un gran órgano receptor de la información vibrátil trasmitiéndola a través de líquido amniótico en el que se encuentra sumergido el feto.

Las partes estructurales del oído externo y del oído medio van desarrollándose a lo largo de las 20 primeras semanas.

Y es a partir de la semana 25 de gestación cuando el órgano auditivo ya es funcional. Según la Academia Americana de Pediatría, a partir de este momento, el feto es capaz de percibir, a través del líquido amniótico que lo rodea, los sonidos del interior del organismo de la madre: el latido del corazón, la circulación de la sangre, la respiración, la actividad del sistema digestivo… El feto también percibe la voz materna que es transmitida a través de la columna vertebral y le llega por el hueso sacro.

Se ha comprobado que la voz de la madre ejerce un efecto reconfortante en el feto pero no por el significado de las palabras, dado que el feto no puede comprender el sentido del discurso verbal, sino por la entonación afectiva de las mismas.

También se sabe que puede percibir los sonidos del exterior aunque amortiguados por el líquido amniótico. Dado que el órgano auditivo es muy sensible, se recomienda que las embarazadas no se expongan a sonidos de alta intensidad como son los gritos muy fuertes, golpes, música muy alta…  para evitar daños.

Tras el nacimiento, el bebé pasa de la escucha acuática a la escucha aérea. El canal auditivo está protegido por restos de líquido amniótico y por un tejido gelatinosos que se irá reabsorbiendo con el tiempo.


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