¿Cómo se ve una garganta irritada?

¿Cómo se puede diagnosticar una garganta irritada?

El dolor de garganta es un síntoma muy común entre los niños en edad escolar y muchas veces lo confundimos con un simple resfriado. En muchas de estas ocasiones este dolor de garganta suele tener un origen vírico simplemente, pero para conocer al detalle todos sus síntomas averiguaremos cómo se ve una garganta irritada.

Son muchas las causas que pueden provocar el dolor de garganta, ya que puede una afección de la laringe, faringe o las amígdalas. En cualquiera de los casos, este dolor puede ser causado por algo bacteriano o vírico, por lo que habría que saber diferenciarlo. No obstante, la visita al pediatra sería lo más correcto para conocer un diagnóstico correcto.

¿Cómo diagnosticar una garganta irritada?

Un dolor de garganta es molesto cuando se siente dolor al tragar. Un niño puede determinar que le duele, además se puede sentir a la hora de hablar. Le puede costar tragar cualquier alimento o líquido y sentir la garganta seca y áspera.

Se puede observar la garganta del niño, con el mismo mecanismo que utilizan los pediatras para observarlo. Se debe de sacar la lengua hacia el exterior y observar la garganta. Si no hay buena visibilidad, se puede enfocar con una pequeña linterna y ayudarse con un palito de madera plano. Con sumo cuidado se observará si la garganta presenta inflamación en los lados o está enrojecida. A veces se pueden presentar puntos de color blanco o placas de pus.

¿Cómo se puede diagnosticar una garganta irritada?

Un dolor de garganta puede ser de origen vírico, ocasionado por un virus, y no provocado por bacterias, como los estreptococos. Entre estos síntomas encontramos:

  • Molestias al tragar.
  • Tos.
  • Voz ronca, áspera, que susurra o forzada.
  • Conjuntivitis.

Cuando el dolor de garganta es ocasionado por bacterias, los síntomas son diferentes, además, existe la posibilidad de que haya infección y como consecuencia se produce fiebre. Los síntomas son:

  • Dolor más intenso e incluso repentino.
  • Fiebre.
  • Amígdalas inflamadas y enrojecidas. En algunos casos con puntos blancos o placas de pus.
  • Inflamación de los ganglios linfáticos que se encuentran en el cuello.
  • Aparición de puntitos rojos en el paladar.

Diferencias entre faringitis, amigdalitis y laringitis

Entre estas tres dolencias, los síntomas suelen ser parecidos ya que el dolor procede de la misma zona ubicada en la garganta. El pediatra o médico de cabecera es quien mejor puede diagnosticar de dónde procede dichas afecciones, pero para tener un ligero conocimiento abarcaremos algunos puntos:

La amigdalitis: es la parte afectada de las amígdalas, en especial, la zona afectada y descrita en las líneas anteriores. Se sentirá hinchazón y enrojecimiento en la parte lateral de la boca.


La laringitis: es la hinchazón y enrojecimiento de la zona de la voz o laringe. Es la parte más baja de la garganta. Suele ser una dolencia que afecta mucho a los niños entre los 6 meses y 3 años. Al principio puede aparecer como un simple catarro, ya que suelen ser víricas.

La faringitis: esta afección se encuentra justo detrás de la boca o la faringe. Los niños menores de 4 años suelen padecer de faringitis, pero de forma vírica. Es a partir de los 4 años cuando se suelen tornar en infecciones bacterianas.

Hay otro virus llamado Coxsackie, dónde aparece con más frecuencia en verano y otoño. Esta dolencia causa también dolor de garganta, fiebre y malestar general. En realidad, es la conocida enfermedad mano-pie-boca, dónde posiblemente se distinguirá de las demás afecciones porque aparece una o más ampollas en la garganta, en los pies y manos.

¿Cómo se puede diagnosticar una garganta irritada?

¿Qué hacer ante un dolor de garganta?

El niño puede tener dolor de garganta y un pequeño malestar generalizado. Ante estos síntomas, se le puede tratar con algún analgésico y alguna bebida caliente. Pero, si el dolor no cesa durante algunos días, se presenta con fiebre, dolor de cabeza, malestar general y de estómago, entonces es conveniente la consulta en pediatría. La consulta debería de ser urgente cuando el niño padece de síntomas más graves como dificultad para respirar o tragar.

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¿Cómo se diagnostica que existe infección de garganta?

Tanto para la amigdalitis como la faringitis, el médico profesional puede depender del resultado de una prueba. En este caso, se puede analizar con un análisis rápido de estreptococo, dónde se arroja un resultado en cuestión de minutos.

Por otro lado, se puede también extraer una muestra o cultivo de exudado faríngeo, dónde dicha prueba se llevará a un laboratorio para que diagnostique un resultado entre las 24 horas siguientes.

Si dicha prueba es positiva, entonces el profesional es cuando recetará un antibiótico para la eliminación de las bacterias. Es importante seguir el tratamiento tal y cómo se indica para erradicarlo del todo, aunque la dolencia desaparezca al cabo de unos días. El antibiótico ayuda muchísimo a aliviar los síntomas rápidamente e impide el contagio de la infección a otras personas.

¿Cómo se puede diagnosticar una garganta irritada?

Es importante mantener a una persona afectada de dolor de garganta lejos de las demás personas, ya que, al hablar, estornudar, toser o tocar objetos, puede contagiar. Hay que intentar seguir una higiene rigurosa de las manos, de los utensilios de la cocina y los vasos. Tampoco se han de compartir alimentos, bebidas, toallas o servilletas con otros familiares.

Si tal dolencia es diagnosticada por un virus, el antibiótico no resulta eficaz. El mismo cuerpo combatirá la infección por sí solo. Las molestias y el dolor de garganta se pueden solucionar con analgésicos, como el ibuprofeno o paracetamol.

La extirpación de amígdalas ¿Cuándo sucede?

El otorrinolaringólogo puede recomendar una extirpación de las amígdalas o amigdalectomía. Esta cirugía es recomendable cuando sea necesario, dónde hay circunstancias muy especiales. Por ejemplo, el niño puede tener las amígdalas muy grandes que le impida respirar bien por la noche. También se ofrece la amigdalectomía cuando se ha padecido de al menos siete episodios de faringoamigdalitis estreptocócica en un año.

Es importante tratar bien las dolencias ya que podría ser una señal de un absceso periamigdalino. Esto sucede cuando las bacterias se extienden desde una de las amígdalas hacia el espacio que la rodea y lo llena de pus. En este caso se puede sentir también un dolor intenso de oído, babeo o voz apagada. Es importante un diagnóstico para una posible cirugía y drenar dicha infección.


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