Cómo separar a tu hijo de un mal amigo

Cómo separar a tu hijo de un mal amigo

A veces los niños se relacionan con niños que suponen para ellos una mala influencia o ejercen sobre ellos una presión excesiva. Estas amistades tóxicas pueden ser muy perjudiciales para el desarrollo emocional de tu hijo e incluso pueden interferir con su progreso escolar y/o su rendimiento académico.

En estos casos es importante intervenir si surgen problemas, identificar a ese amigo tóxico y separarlo de nuestro hijo. Pero esto no es nada fácil, espeicalmente cuando tu hijo tiene que estar tiempo con él porque es un compañero de colegio o de equipo. En cualquier caso no tienes que quedarte mirando, sino que puedes actuar. A continuación te cuento cómo hacerlo.

No prohibas a tu hijo ver a su amigo

Decirle a tu hijo que no quieres que vuelva a ver o a jugar con ese amigo es lo peor que puedes hacer. Además de crearle confusión y malestar le estás dando la oportunidad de desafiarte.

Pídele a tu hijo que te hable de ese amigo

Es mucho más inteligente y eficaz abordar el tema de una manera no conflictiva simplemente preguntando a tu  hijo por las cosas que no le gustan de su amigo. Cuando te lo diga, pregúntale si se ha dado cuenta de que eso que te ha contado no es bueno o resulta desagradable y perjudicial. Tu hijo tiene que darse cuenta por sí mismo que lo que ese amigo hace con él es perjudicial y que no es un buen amigo.

Explícale lo que significa ser un buen amigo

Explícale a tu hijo que los amigos se apoyan en los momentos difíciles, que celebran las victorias juntos y se apoyan en los fracasos, que no se culpan cuando las cosas salen mal ni se apropian del éxito cuando salen bien. Explícale que los amigos se ayudan y se apoyan siempre, que se respetan y se defienden unos a otros.

Muéstrale un ejemplo de un buen amigo

Seguro que tu hijo tiene otro montón de compañeros que sí son -o pueden ser- buenos amigos. Ayúdale a descubrir quiénes son y anímales a cultivar esas relaciones

Habla con sus profesores o entrenadores

Es muy probable que la relación no finalice tan rápido como deseas y que el amigo tóxico quiera seguir abusando o incordiando a tu hijo. Si eso pasa habla con su profesor o entrenador para que vigile cualquier represalia por parte del otro niño y explícale lo que está pasando. Un buen educador sabrá entenderte y te echará una mano.


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