Comprender los pensamientos de los demás permite a los niños pequeños aprender a mentir

Comprender los pensamientos de los demás permite a los niños pequeños aprender a mentir

Que los niños sean capaces de comprender los pensamientos de los demás es un paso importante para ellos, entre otras cosas, porque es un primer paso para desarrollar la empatía. Sin embargo, esto es un arma de doble filo. Según una nueva investigación publicada en Psychological Science, una revista de la Association for Psychological Science, los niños a los que se les enseña a razonar acerca de los estados mentales de los otros son más propensos a usar el engaño para ganar una recompensa.

Aunque los resultados de este estudio no aclaran cuáles son los componentes específicos que subyacen en este efecto, los investigadores creen que sus resultados proporcionan la evidencia concreta de que existe una relación de causalidad entre la teoría de la mente y los comportamientos sociales como la mentira. A continuación te cuento todo esto con más detalle.

Los hallazgos indican que el desarrollo de la teoría de la mente -una capacidad de atribuir pensamientos e intenciones a otras personas que es fundamental para muchas interacciones sociales- puede permitir a los niños desarrollar un pensamiento tan sofisticado como es el que se necesita para engañar intencionalmente a otra persona.

“Decir una mentira con éxito requiere crear deliberadamente una creencia falsa en la mente del receptor y la teoría de la mente podría proporcionar una importante herramienta cognitiva para que los niños puedan hacerlo”, escriben los investigadores.

La investigación sugiere que los niños empiezan a decir mentiras en algún momento alrededor de los 2-3 años. Estudios previos ya han demostrado una correlación entre la teoría de mente en los niños y su tendencia a mentir. En esta ocasión,  científicos de la Universidad Normal de Hangzhou en China y la Universidad de Toronto en Canadá querían ver si podían encontrar evidencia causal de un vínculo entre los dos.

Los investigadores llevaron a cabo un primer juego para  identificar a los niños que aún no habían comenzado a decir mentiras. En el juego en cuestión solo se podía ganar diciendo una mentira. Los niños que no mintieron fueron seleccionados para continuar el estudio.  Los niños, que tenían alrededor de 3 años, fueron asignados al azar para completar diferente tareas, una parte de ellas relacionadas con la formación en la teoría de la mente, otras de tipo de cuantitativo.

El objetivo de la capacitación en la teoría de la mente fue enseñar a los niños que la gente puede conocer y creer cosas diferentes; es decir, a pesar de que el niño aprende lo que es cierto, alguien más puede creer que ocurre otra cosa diferente.

Los niños completaron las tareas de formación o tareas cuantitativas cada dos días, durante seis sesiones. Después, los investigadores volvieron a hacer pruebas a los niños. Como era de esperar, los niños que recibieron capacitación en la  teoría de la mente mostraron una mejoría en las tareas de teoría de la mente, mientras que los niños del grupo de control no lo hicieron.

Aunque los resultados no aclaran cuáles son los componentes específicos por lo que sucede esto, los investigadores creen que sus resultados proporcionan una evidencia concreta que relaciona la causalidad entre la teoría de la mente y comportamientos sociales como la mentira.

“Al aumentar su sensibilidad a los estados mentales y participar en el razonamiento sobre las falsas creencias, capacitamos a los niños pequeños no sólo para aplicar rápidamente los conocimientos adquiridos para resolver un problema en una situación social, sino también para seguir haciéndolo más de un mes después”, dicen los investigadores. “En conjunto, estos dos hallazgos también sugieren que los niños no memorizaban mecánicamente lo que le les enseño en las sesiones de entrenamiento de teoría de la mente, sino que fueron capaces de consolidar el conocimiento y utilizarlo de forma adaptativa para resolver un problema social al que se enfrentaban.”


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