Conductas de los padres que dificultan la educación

actividades interior verano

Todos los padres queremos que nuestros hijos se eduquen bien y crezcan con un buen desarrollo físico y emocional. Por eso nos preocupamos por que vayan a una buena escuela, que las actividades extra-escolares que realicen sean de calidad y además, queremos que sientan que son capaces de conseguir cualquier cosa que se propongan en la vida. Pero en ocasiones se nos olvida algo mucho más importante… las conductas de los padres pueden dificultar la educación y todo el esfuerzo.

Aunque quieras con todas tus fuerzas que tus hijos tengan una buena educación, es posible que sin darte cuenta tengas algunas conductas en vuestra vida diaria que están dificultando la buena educación de los hijos. Por eso hoy quiero hablarte sobre algunas de estas conductas que pueden tener los padres y que dificultan la educación.

Sobreprotegerles

Vivimo en un mundo en el que el peligro siempre estará a la vuelta de la esquina y los padres sabemos que la seguridad es lo primero. Muchos padres viven en un constante miedo por si les pasa algo a sus hijos y hacen todo lo posible por protegerles. Pero sin darnos cuenta hemos aislado conductas de riesgo saludable y esto ha tenido un efecto adverso en la evolución de nuestros hijos.

Los psicólogos han descubierto que si un niño no juega fuera o nunca se le permite experimentar qué es eso de caerse y rasparse la rodilla, crecerá desarrollando fobias cuando sea adulto. Los niños necesitan caerse para aprender que es algo normal, los adolescentes probablemente sufran de amores y necesitarán madurez emocional para poder tener relaciones más duraderas. Si los padres eliminan el riesgo por completo de la vida de los niños y los sobre-protegen, es probable que tengan baja autoestima y no se desarrollen correctamente a nivel emocional, causándole problemas emocionales en el futuro.

reconectar con los hijos

No dejar que resuelvan sus problemas

La generación actual de jóvenes no ha desarrollado las mismas habilidades que los jóvenes de hace 30 años sí desarrollaban. Esto ocurre porque son muchos los padres que se ocupan de resolver los problemas de sus hijos y les prohíben casi sin darse cuenta… la oportunidad de crecer y de sentir la satisfacción de haber conseguido resolver algo por sí mismo.  Los padres deben ser los guías, no los salvadores continuos. 

Cuando se rescata a los niños y adolescentes y no se les permite aprender en su resolución de problemas, le estarás eliminando la necesidad de navegar entre las dificultades y de resolver los problemas por ellos mismos. Aunque creas que es bueno, realmente solo sirve a corto plazo porque a largo plazo le estarás causando más mal que bien. Tarde o temprano, los niños se acostumbrarán a que otros resuelvan sus problemas y pensarán que no es necesario que se esfuercen porque otros lo solucionarán por él. Empezarán a tener malas conductas porque ‘otros’ serán los responsables de eso. Cuando en realidad, así no funciona el mundo y estarás haciendo que tu hijo no sea capaz de crecer como un adulto competente.

Elogiar demasiado

Hay padres que elogian a sus hijos demasiadas veces en un intento de subirles la autoestima o de que no se sientan mal en un momento determinado. Pero la realidad es que cuando se elogia demasiado a los niños hacen que los niños se sientan especiales pero tiene consecuencias que no son adecuadas para el desarrollo futuro de los niños.

familia feliz

Los niños observarán con el paso del tiempo que sus padres son los únicos que piensan que son impresionantes y no hay otras personas que también lo piensen. Empezarán a dudar de la objetividad de sus padres y aunque se sienten bien en el momento, no estarán conectados con la realidad. No sabrán si realmente deben esforzarse más en mejorar o no… Cuando se elogia con demasiada facilidad, la indiferencia al mal comportamiento también tiene malas consecuencias. Los niños con el tiempo aprenden a engañar, a exagerar y a mentir para evitar la difícil realidad porque no se han educado para hacerles frente.

No dar negativas por evitar el sentimiento de culpa

Tus hijos no te amarán durante cada minuto de sus vidas. Los niños deben aprender a gestionar la decepción o la frustración porque no siempre deben conseguir todo lo que quieran. Por eso, es necesario decir que ‘no’ o ‘ahora no’ en la educación de los hijos, y además, de forma bastante frecuente. Los niños deben entender y diferenciar lo que es un capricho de lo que es una necesidad.

Muchos padres tienen la tendencia a dar a los niños todo lo que quieren o a recompensarles más de la cuenta para verles contentos. Cuando un niño hace bien algo, creemos que es justo alabarle y recompensarle cada vez. Esto no es realista y hace que el niño pierda la oportunidad de entender que el éxito depende de nuestras propias acciones, que deben ser las correctas. Sin importar las recompensas materiales o los elogios, porque es la satisfacción personal la que realmente cuenta. Si la educación con tus hijos se basa en recompensas materiales los niños no experimentarán ninguna motivación intrínseca, no sentirán vocación ni amor incondicional por nada.

Confundimos inteligencia con madurez o talento

La inteligencia se utiliza a menudo como una medida de la madurez de un niño y como resultado, los padres asumen que su hijo es inteligente y que está listo para entrar en el mundo… pero no siempre es así. Algunos atletas profesionales y estrellas del cine poseen gran talento o inteligencia en un área, pero son desastres en su vida privada.

vida familiar

El hecho de que la inteligencia esté presente en la vida de los niños, no significa que impregne toda las áreas. No hay una mayoría de edad que sea mágica o que demuestre cuando un niño debe tener más o menos libertades… pero es necesario observar a los niños para saber si realmente pueden tener más libertad o independencia, o no.

Además, debes recordar que para que la educación de tus hijos no se vea demasiado perjudicada, deberás ser un buen ejemplo de conductas. Piensa en las conductas que quizá no le están ayudando a crecer y mejorar, y mejóralas en ti primero.


Un comentario

  1.   Macarena dijo

    Parece que hoy en día las madres y los padres andamos algo confundidos, aunque yo siempre apuesto por que llegaremos a hacerlo bien: un poco más de confianza en nosotros mismos, alejarnos de dogma y permitir que los niños SEAN ellos mismos serían parte de los ingredientes a meter en el caldero.

    Te doy la razón al 100 % en el hecho de que pareciera que en ocasiones tenemos miedo a decirles que no, pero como yo decía cuando mis hijos eran más pequeños: “es que decirles que SI A TODO solo por que lo piden no lo acabo de ver”. Jamás les he negado afectos, apego, implicación e incluso complicidad cuando se dejan, pero de las cosas materiales que han pedido, un buen porcentaje se han quedado por comprar.

    Gracias por este post 🙂

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