
El domingo conocíamos la primera fase del ciclo menstrual, que empieza el primer día de la menstruación, y finaliza sobre el día 14 (fecha en la que ovulamos) aproximadamente. Una vez que el óvulo es liberado de su folículo en el ovario, desciende por la trompa de Falopio: allí puede ser fecundado y su ventana de viabilidad es de 12 a 24 horas antes de alcanzar el útero. Los niveles hormonales se habrán disparado desde antes de esa fecha, y se mantendrán elevados, pero en el caso de que el óvulo no sea fertilizado decrecerán.
He comentado que el óvulo tiene una vida limitada en el interior del tracto reproductor, pero los espermatozoides son capaces de sobrevivir entre 3 y 5 días, para tener más oportunidades de fecundarlo. Los días previos a la ovulación también se consideran fértiles por ese motivo. Paralelamente sucede otro cambio en nuestro interior: cuando la ovulación ha finalizado, el folículo sigue su trabajo, generando el cuerpo lúteo que segrega progesterona.
¿Y cuál es la función de esa hormona? La progesterona ayuda al endometrio a crecer y hacerse secretor, pues todo ello forma parte de la reproducción, y si se fecunda el óvulo, deberá crecer en un lugar apropiado. Si se produce un embarazo entra en juego la hormona gonadotropina coriónica; ayudando al mantenimiento del endometrio, hasta que la placenta pueda reemplazarle en su trabajo. En caso contrario, el descenso hormonal provocará su eliminación de forma gradual, culminando en la menstruación (o regla).
Fase lútea: si no se fecunda el óvulo, se desprende el endometrio
Esta segunda mitad del ciclo abarcaría pues desde el día 15 hasta el 28, y se caracteriza por el desprendimiento del endometrio; pero también por los cambios físicos y emocionales que caracterizan el síndrome premenstrual. No eres la única, y no te tienes que sentir culpable por ello, tampoco deberías permitir que nadie te acuse de querer ser el centro de atención esos días.
Te vas a convertir en un cóctel de hormonas, que no te sorprendan tus reacciones. Tristeza, intranquilidad, retención de líquidos, pesadez, estreñimiento, dificultades para dormir, piel seca,… todo ello ocurre más o menos durante parte de la tercera semana y la cuarta del ciclo. Y todas esas molestias desaparecen con el inicio de un nuevo ciclo, es decir con una nueva menstruación. La buena noticia es que todo esto forma parte de la naturaleza cíclica de las mujeres, y en la mayoría de los casos no pasará de esos síntomas que te comento.
Hay condicionantes que te pueden hacer sentir peor como un déficit de vitaminas, o un consumo elevado de cafeína o de alimentos salados. Es un tema lo suficientemente importante para que reservemos un espacio propio. Hoy te puedo decir que el ejercicio suave, el descanso, la ingesta de líquidos (agua principalmente) y los alimentos frescos, te harán sentir mejor.
Imágenes — Women’s Health y TipsTimesAdmin.
¿Qué es la fase lútea dentro del ciclo menstrual?

El ciclo menstrual se divide clásicamente en fase folicular, ovulación y fase lútea. Tras liberar el óvulo, el folículo vacío se transforma en cuerpo lúteo, responsable de una alta producción de progesterona. Esta etapa es el periodo postovulatorio y prepara el organismo para un posible embarazo o, si no hay fecundación, para la siguiente menstruación.
Lo que sucede en el ovario y en el útero durante la fase lútea
Ovario: el papel del cuerpo lúteo
En el ovario, el cuerpo lúteo secreta progesterona y estrógenos. Si no hay embarazo, suele degenerar a los 11–14 días, provocando la caída hormonal que antecede a la regla. Esa bajada puede asociarse a síntomas premenstruales como cambios de humor, cefalea, acné o sensibilidad mamaria.
Útero: fase secretora del endometrio
En el útero, la progesterona convierte el endometrio en tejido secretor que produce sustancias nutritivas para el embrión. Si no se produce implantación, el descenso de progesterona y estrógenos desencadena el desprendimiento endometrial y llega la menstruación. Si hay embarazo, la hCG mantiene el cuerpo lúteo y la placenta asume más tarde la producción de hormonas.
Duración e identificación: ¿cuántos días dura y cómo saber que estás en fase lútea?

La fase lútea es relativamente estable y suele durar 12–16 días (media ~14). En ciclos de 28 días, suele abarcar del 14 al 28, pero la ovulación puede variar entre ciclos. Para identificarla puedes usar:
- Moco cervical: alrededor de la ovulación se vuelve elástico y transparente (tipo “clara de huevo”); en lútea se vuelve más espeso.
- Temperatura basal: aumenta 0,3–0,5 ºC tras la ovulación por efecto de la progesterona y se mantiene elevada hasta la regla.
- Test de ovulación (LH): el positivo anticipa la ovulación en 24–36 h; la fase lútea comienza después de ese pico.
- Registro en apps y calendario: útil si tus ciclos son regulares, combinándolo con señales objetivas.
Entre los síntomas comunes en esta fase figuran senos sensibles, hinchazón abdominal, cambios en el humor, fatiga, dolor pélvico leve, variación del apetito u olfato, alteraciones del sueño, aparición de acné y cefalea. Algunos pueden confundirse con signos tempranos de embarazo.
Fertilidad en fase lútea: ¿se puede lograr embarazo?
La fase lútea en sí no es un periodo fértil porque la ovulación ya ocurrió. Sin embargo, el embarazo puede consumarse en este periodo si hubo relaciones en los 3–5 días previos o el mismo día de la ovulación, ya que los espermatozoides pueden sobrevivir varios días y fecundar al óvulo dentro de las 12–24 horas tras su liberación.
Señales que invitan a sospechar embarazo en fase lútea: temperatura basal sostenidamente alta, leve manchado de implantación entre 7 y 10 días postovulación y síntomas premenstruales algo más marcados. La confirmación solo la da una prueba de embarazo (detección de hCG en orina o sangre).
Insuficiencia de fase lútea: síntomas, diagnóstico y manejo
Se habla de insuficiencia lútea cuando la progesterona es insuficiente o el endometrio no responde adecuadamente. Puede observarse una fase lútea corta (≤10 días), lo que dificulta la implantación y se asocia a pérdidas gestacionales tempranas o spotting.
- Síntomas: spotting intermenstrual, ascenso térmico bajo o tardío, ciclos cortos, dificultad para concebir.
- Diagnóstico: analítica de progesterona (orientativa en torno al “día 21” de ciclos de 28 días, adaptando el día al momento real de ovulación), y biopsia endometrial en casos seleccionados.
- Factores moduladores: estrés crónico, déficit de vitamina D (relacionado con receptividad), disfunciones tiroideas, hiperestrogenismo o SOP.
Tratamiento y hábitos de apoyo: progesterona exógena (vaginal; en casos seleccionados, oral, intramuscular o subcutánea), hCG o gonadotropinas según criterio médico; además, gestión del estrés (yoga, mindfulness), ejercicio moderado (≈150 min/semana), sueño de 7–8 h, y suplementos como ácido fólico, vitamina D, CoQ10 y omega‑3 cuando proceda.
Fase lútea en reproducción asistida (FIV, IA y transferencias)
En inseminación artificial y fecundación in vitro, el soporte lúteo con progesterona es frecuente para asegurar un entorno endometrial óptimo. Tras punción ovárica, los fármacos y la aspiración folicular pueden comprometer la función lútea. En ciclos con embriones vitrificados preparados con estrógenos (sin cuerpo lúteo), la progesterona exógena es imprescindible. No existe un protocolo único: la dosis y la vía dependen del caso y del centro.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos días dura la fase lútea normalmente?
Lo más habitual son 12–16 días (ideal 12–14). Variaciones sostenidas merecen valoración.
¿Puedo detectar la fase lútea sin pruebas médicas?
Sí: registro de temperatura basal y observación del moco cervical ayudan mucho; los test de LH aportan precisión.
¿Qué hago si mi fase lútea es corta?
Consulta con un profesional para estudiar apoyo con progesterona, ajustar hábitos y descartar causas hormonales.
¿Por qué sube la temperatura basal?
La progesterona eleva la temperatura 0,3–0,5 ºC tras la ovulación y se mantiene así durante la fase lútea.
Conocer cómo funcionan tus hormonas y señales corporales permite anticipar tu ciclo, optimizar la ventana fértil y pedir ayuda cuando algo no encaja; la fase lútea es el engranaje que asegura que el endometrio esté listo justo a tiempo.

