“La vagina es un espacio cerrado”, con esta frase acaba el vídeo que veréis más abajo, publicado en el canal Sexperimentando de Nayara Malnero. Se trata de un documento de divulgación muy interesante, puesto que la vagina forma parte del cuerpo femenino, y pese al miedo (o pudor) con el que la hemos percibido durante décadas, solo es un órgano (de los que forman parte del suelo pélvico), que cumple unas funciones específicas. Creo que es un error mantener el desconocimiento de la zona pélvica, porque perdemos la ocasión de conectar con nuestro cuerpo, y comprenderlo un poco mejor.
Las mujeres debemos animarnos a hablar de nuestros cuerpos, entre nosotras, con nuestras madres y con nuestras hijas; el tabú debe desaparecer en pro de la naturalidad y el autoconocimiento. No tiene sentido separar la mente y el resto del cuerpo de la sexualidad, y para ello ¡qué mejor que llamar a las cosas por su nombre! Tenemos vulva con sus labios, vagina, ovarios,… ; son órganos relacionados con el placer y con la reproducción. El ‘saber’ aleja los miedos y nos hace sentir más seguras / os. Hay mujeres a las que les ‘cuesta’ mirarse desnudas, otras que aceptan su cuerpo, hay quien recurre a las manos o a un espejito (colocado enfrente de la abertura vaginal) para conocer mejor la vagina, esto último es normal pues así como nos podemos ver los pies, el vientre o las orejas con la mirada o el reflejo del cuerpo, no ocurre lo mismo con lo que tenemos en la zona pélvica inferior.
Desde el punto de vista de la anatomía, la vagina comunica la vulva en el exterior, con el útero en el interior; sirve para secretar fluídos, y no olvidemos que permite la entrada del pene durante una relación sexual, con la posibilidad de que se produzca una eyaculación que culmine en la fecundación del óvulo. La vagina es también el último paso del camino hacia el exterior durante un parto, imaginaos la capacidad de adaptación que tiene.
Vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=vq_L9KKHQ1E
Tanto cuando deseamos conocernos un poquito mejor, como para hablar con nuestras hijas, es necesario aceptar nuestro cuerpo y entender que nuestra vagina es perfectamente normal. Vivimos en una sociedad enferma que se ‘ceba’ con los más vulnerables, influyendo las mujeres, que acabamos convirtiéndonos en ‘cosas’ cuando se comercia con nuestros cuerpos con fines publicitarios, o porque acabamos creyendo que los modelos que la industria porno muestra son los que debemos seguir; lo cual deriva en intervenciones como el contouring vaginal. Nuestra vagina no sólo es normal, sino que también está sana, aunque consultaremos al médico si:
- Las secreciones son de un color anormal o sospechoso.
- Huele mal o fuerte.
- Sentimos picores intensos y continuados.
- Ha enrojecido sin motivo o muestra puntos de color rojo / blanco.
Nayara te lo explica fenomenal en este vídeo: no es un hueco, no es una cueva; es un conjunto de músculos que se adaptan a lo que ‘entra’ dentro de ella (copa menstrual, bolas chinas, el pene durante la penetración). Y que debido a las disfunciones del suelo pélvico puede sufrir separación de sus paredes.
Imágenes — Hans Gotun, winpiglerm.
Vulva y vagina: no es lo mismo

La vulva es la parte externa: monte de Venus, labios mayores y menores, clítoris, vestíbulo y perineo. La vagina es el canal interno que conecta con el cuello uterino. En la vulva encontramos también las glándulas de Bartholin cerca de la abertura vaginal (lubricación) y las glándulas de Skene junto a la uretra.
Existen tres aberturas visibles de delante hacia atrás: meato urinario (orina), entrada de la vagina (menstruación, relaciones, parto) y ano (heces). Conocer esta disposición ayuda a identificar mejor síntomas y a higienizar de forma adecuada.
Ubicación, estructura y elasticidad

La vagina es un tubo fibromuscular que se extiende desde el cuello uterino hasta la apertura vaginal, con unos 8 a 10 cm en reposo y gran capacidad de distensión. Por delante está la uretra y por detrás el recto.
En su extremo superior rodea el cuello uterino formando los fórnices vaginales (anterior, posterior y laterales). En la porción inferior presenta pliegues transversos (rugas) que aumentan la fricción y facilitan la adaptación durante el coito y el parto. En reposo, sus paredes anterior y posterior suelen estar en contacto, configurando una luz con forma de “H” en corte transversal.
El himen es un pliegue de mucosa en el orificio vaginal con una o más aberturas; puede romperse por múltiples motivos (penetración, tampones, ejercicio, exámenes médicos) y no es indicador fiable de nada más.
Capas histológicas y lubricación

Su pared tiene tres capas: mucosa interna de epitelio escamoso estratificado no queratinizado (con lámina propia vascularizada), muscular media y adventicia externa. El epitelio cambia sutilmente a lo largo del ciclo, variando la descamación según los estrógenos y la progesterona.
Aunque la vagina no tiene glándulas propias, se lubrica por transudado de la pared, secreciones del cuello uterino y, durante la excitación, pequeñas contribuciones de las glándulas vestibulares (Bartholin). Esta lubricación protege el tejido y facilita las relaciones.
Microbiota, pH y protección

Una vagina sana en edad reproductiva mantiene un pH ácido (aprox. 3,8–4,5) gracias a los lactobacilos (bacilos de Döderlein), que transforman el glucógeno en ácido láctico e inhiben patógenos. Este ecosistema cambia con la edad, hormonas, estrés, antibióticos y hábitos.
La proximidad con la zona perianal facilita el “intercambio” de microorganismos; por eso es clave la higiene de delante hacia atrás y evitar duchas vaginales, que alteran el equilibrio. Cuando hay disbiosis, algunos probióticos y prebióticos pautados por profesionales pueden ayudar.
Inervación, sensibilidad y placer
La entrada vaginal concentra más terminaciones nerviosas y suele ser más sensible al tacto que los segmentos profundos. La inervación procede del nervio pudendo y fibras del sistema autónomo; el dolor se transmite por raíces sacras.
Algunas personas refieren mayor sensibilidad en la pared anterior a pocos centímetros del orificio (zona asociada al llamado punto G), aunque su existencia anatómica como estructura única es debatida. El clítoris y sus bulbos internos rodean la vagina y participan de gran parte del placer sexual; la combinación de estimulación externa y contracciones del suelo pélvico suele aumentar las sensaciones.
Irrigación y soporte pélvico
La irrigación depende principalmente de la arteria vaginal (rama de la ilíaca interna) y colaterales. El tono y soporte dependen de ligamentos, fascia y músculos del suelo pélvico. El entrenamiento con ejercicios de Kegel ayuda a prevenir o mejorar incontinencia y prolapsos leves, y a optimizar la función sexual.
Qué afecta a la salud vaginal
Varias circunstancias influyen en la salud: actividad sexual (ITS si no hay protección; lesiones), enfermedades y tratamientos (endometriosis, enfermedad inflamatoria pélvica, cicatrices, radioterapia; antibióticos que favorecen cándida), anticonceptivos y productos (algunos espermicidas o preservativos pueden irritar; desodorantes o sprays íntimos no se recomiendan), embarazo y parto (desgarros, cambios de tono), factores psicológicos (ansiedad, depresión), y cambios hormonales (sequedad y atrofia).
Problemas frecuentes y señales
Entre los cuadros más comunes están la dispareunia (dolor en relaciones), el vaginismo (espasmo muscular con dolor a la penetración), las ITS (clamidia, gonorrea, sífilis, herpes, VPH), vaginitis (candidiasis, tricomoniasis), vaginosis bacteriana, prolapsos y quistes vaginales. El cáncer vaginal es infrecuente, pero puede debutar con sangrado anormal.
Además de los avisos ya citados, conviene consultar si hay: sangrado entre reglas o tras las relaciones, protuberancias nuevas, dolor persistente en la pelvis, sequedad intensa que no mejora, o dificultades para colocar tampones o copa.
Higiene íntima y hábitos recomendados
Mejor un lavado externo una vez al día con la mano (sin guantes de baño), de delante hacia atrás, con agua tibia y limpiadores suaves si se usan; no realizar duchas vaginales ni usar productos perfumados en la zona. Evitar ropa sintética y muy ajustada; preferir algodón y cambiar tras el ejercicio. La depilación total puede ocasionar microlesiones e irritación: manejarla con prudencia.
Practicar sexo más seguro (preservativos, limpieza de juguetes), consultar sobre vacunas recomendadas (como VPH o hepatitis B según criterio profesional), revisar medicación y efectos secundarios, y moderar alcohol y tabaco también contribuye a la salud íntima.
Controles y pruebas que pueden indicar
En consulta pueden realizar un examen con espéculo para visualizar vagina y cuello uterino; según edad e historia, se indican citología (Papanicolaou) y/o prueba de VPH para detectar cambios celulares. El examen pélvico bimanual permite valorar útero y anexos. La periodicidad y las pruebas se individualizan con el profesional.
Cuidar la vagina empieza por conocerla: entender su anatomía, respetar su microbiota y adoptar hábitos sencillos marcan la diferencia para disfrutar de bienestar, placer y salud a lo largo de la vida.