Consejos para fomentar la lectura desde la familia: no te los pierdas

Consejos Lectura

Después de daros algunos consejos de lecturas para bebés de hasta cuatro años, y niños de hasta ocho, me gustaría hoy ampliaros información acerca de cómo contribuir a que vuestros hijos sientan amor por la literatura, o como mínimo, a que establezcan un vínculo con los libros, para que descubran todas las ventajas que tiene la lectura.

Hoy en día, es un error pensar que sólo podemos leer gracias a los libros de papel, a nuestra disposición tenemos herramientas que nos pueden ser de ayuda, tales como las tabletas cuando son pequeños, o los e – readers, a partir (quizás) de los nueve años. Eso sí, siempre desde el equilibrio: porque la tecnología ha llegado a nuestras vidas para sumar posibilidades, no para que nos olvidemos – en este caso – del papel. Pero sigo con el propósito de esta entrada ¿el lector nace o se hace?

Es una pregunta aparentemente sencilla, aunque suscita cierta disparidad de opiniones. Veréis, el hogar es el entorno ideal para fomentar la lectura, porque no hay presiones, podemos acercarnos a los gustos de cada cual, repetir lecturas las veces que queramos, re inventar relatos, y expresar con libertad las emociones o emociones que nos suscita.

Vuelvo a esa aparente símil con “¿fue primero el huevo o la gallina?”: cualquier padre o madre que se haya empeñado en leer libros de trapo a los cuatro meses del nacimiento de su primogénito, que lleve a los niños con apenas dos años a la biblioteca, que invente relatos a pie (o dentro) de cama, y que sea capaz de superar prejuicios aceptando que su niñita de solo seis (años se entiende) quiera leer ensayos de teatro… Como decía, cualquiera de esos progenitores sabe que esas niñas y esos niños leerán con fluidez pasmosa (y entendiendo, que no es poco) a los 8.

¿Y que hay de los niños con gusto por la lectura desde antes de saber andar, aunque no tengan una madre que los persigue para leerles un capítulo? A ver, un lector puede nacer, no digo que no… pero para mantenerse, necesita apoyos; por ello yo soy más partidaria de que los niños lectores “se hacen”, a pesar de lo mal que queda la expresión. ¿Cómo podemos ayudar?

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¿Por qué desde la familia?

A vueltas con la importancia de la familia (no me llaméis pesada), tengo tres razones, convertidas en conexiones entre familia y experiencia lectora, que os van a gustar, y quizás hasta os motiven para llenar de magia las estanterías de la habitación de los niños (y cuando digo magia… digo libros):

* ¿Verdad que la familia es el origen de experiencias y aprendizajes intensos durante la primera infancia? Pues la lectura también lo es… durante toda la vida.
* Piensa en tu niñez, ¿con qué entorno identificas hermosos recuerdos y emociones contrastadas?, ¿la familia? Pues con los libros pasa que te van calando, y llegan a formar parte de tus recuerdos, de tus recuerdos en cualquier etapa del desarrollo.
* La lectura puede ayudarte a descubrir el mundo, a situarte en él… a moverte por él, y lo hace permanentemente. Igual que los padres, hermanos o abuelos cuando somos pequeños.

¿A que suena bien?

¿Y desde la escuela?

Vaya por delante, que los intentos en forma de proyectos, acciones u otras iniciativas, de fomentar la lectura en las aulas, son ¡tan necesarios! Necesario porque parece que la tasa de adherencia a la lectura disminuye en algunos países europeos, y ¡sin embargo!, el profesor debe contar con muchos recursos y apoyos para llegar a cada uno de sus alumnos mediante la lectura; y la forma de trabajar los contenidos no siempre es interesante para los niños.

Pero mirad: la lectura beneficia a los niños en el rendimiento escolar porque favorece la adquisición de vocabulario, y el aprendizaje de reglas gramaticales y ortográficas (con toda naturalidad), además mejora la expresión escrita y oral, y estimula la curiosidad, ¿quién da mas?

Así pues volvemos a la familia: cualquier esfuerzo es poco para acercar la literatura a los niños, sin obligarles, pero sabiendo muy bien cuál es nuestro papel.

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Consejos prácticos

Aquí queríais que llegara, seguro. Ya comentábamos otro día que el modelo de los padres es un buen referente, “si tu lees, a ellos les parecerá que la lectura es natural”. Se aconseja leer 10 o 15 minutos diarios a cada hijo, ¿qué es mucho?, ¡qué va!, eso es mucho menos de lo que dedicas a tus redes sociales. El lugar dónde leemos debería ser cómodo y estar libre de interferencias, facilítales también que lean por su cuenta cuando lo deseen.

Tras la lectura, si sobra tiempo, es muy interesante hablar sobre contenidos, y proponer juegos como imaginar finales diferentes, o cambiar los roles de los personajes (el lobo puede ser el bueno, si lo queréis). Al conversar, das oportunidad para que los niños piensen y expresen acerca de lo que se ha leído.

Cuando vayas a escoger libros, guíate primero por lo que tus hijos quieren, no tengas miedo; es una buena forma de avanzar en sus capacidades. Intenta frecuentar bibliotecas, y pedir a familiares o amigos que regalen libros por cumpleaños u otras ocasiones especiales. Atrévete a explorar los cómics, la poesía, la narración, los relatos de humor, el misterio, así tus hijos descubrirán sus intereses.

Sus libros deben estar accesibles: en las baldas más bajitas de la librería. Que quieran leer y no lleguen a coger el cuento les desalienta mucho

Eso es todo, seguro que más adelante, encontraréis más entradas con consejos acerca de la lectura, e incluso reseñas literarias, no os lo perdáis.


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