Consejos para que los niños duerman mejor con el calor

Niño tapado con una fina sábana logra dormirse con el calor.

El niño que tiene calor no concilia bien el sueño y cuando se despierta es probable que le cueste volver a dormirse.

Dormir las noches de verano aguantando las altas temperaturas se hace bastante agobiante y difícil. Conciliar el sueño es casi un reto y más para los niños. Conozcamos algunos consejos para que los más pequeños de la casa puedan tener un descanso más tranquilizador.

El calor para el niño en las noches de verano

En ciertas partes de España por las noches es casi imposible descansar apaciblemente en la cama. La temperatura adecuada para que un niño pueda dormir ronda entre los 15 y 20 grados, cosa que en verano no suele ocurrir en muchos lugares. Existe una zona en el cerebro que se encarga de regular el sueño, y funciona entre los 19 y 21 grados, fuera de ese intervalo la sensación resulta menos agradable. Es frecuente que en ciudades y pueblos no corra ni una brisa de aire fresco y el descanso se vuelva casi imposible.

Como padres lo importante es el descanso del niño tras un intenso día de ocio vacacional, por lo que puede ser de ayuda algunos trucos a seguir en la vida cotidiana. El niño que pasa calor a la hora de intentar dormir no concilia bien el sueño, y cuando se despierta, es probable que le cueste volver a dormirse. El pequeño lo pasa mal, sobre todo en edades muy tempranas, ya que su superficie corporal es mucha en relación a su peso. El máximo sudor suele localizarse en cabeza, pecho y manos. En el caso de mamar, la temperatura corporal y sudoración se incrementan, puesto que se añade el ejercicio de succión.

¿Cómo lograr el descanso nocturno del niño con el calor?

Ventilar el hogar

Resulta muy útil ventilar la vivienda por la noche y a primera hora de la mañana, para que durante el día se encuentre lo más fresca posible. Cuando el sol comienza a salir y da intensamente, deben cerrarse puertas y ventanas y bajar persianas, a ser posible. En el momento que ser percibe aire fresco es recomendable abrir puertas para que haya corriente. Respecto al niño es mejor que no permanezca en medio por si está sudando, ya que los cambios bruscos de temperatura empeoran la situación y podría sufrir un golpe de calor.

Aire acondicionado o ventilador

Como en el punto anterior, puede refrescarse la habitación si se enciende el aire acondicionado o el ventilador un tiempo antes de que el niño acceda al interior. No es recomendable dejar encendido el aire acondicionado toda la noche, ya que puede resecar las mucosas del menor. En el caso de no tener aire acondicionado, el ventilador también puede tener una función de alivio, pero no debe estar demasiado cerca del niño ni a gran potencia.

La ropa para dormir

Lo mejor para que el niño no pase calor, si es éste es intenso, es que duerma lo más fresco posible. Al niño puede ponerse ropa de algodón o lino para facilitar la transpiración, floja, mejor una camiseta sin mangas. Si todavía usan pañal, mejor sin body, el pañal da suficiente calor. Lo más probable es que no necesite taparse con ninguna sábana, pero si es así que sea fina. Si se destapan no hay que preocuparse, seguramente esté cómodo así.

Con la ropa de la cuna o cama ocurre lo mismo, lo ideal es que sea de algodón y debe estar solo una sábana y sin protectores de plástico, edredones, almohada, que aumentan el calor. Deben quitarse peluches y otros objetos que molesten al niño y le hagan sudar.

Hidratación

Niño duerme en su cuna, tras momentos de llanto previos.

Al niño puede ponerse ropa de algodón o lino para facilitar la transpiración y lograr un mejor descanso.

Beber bastantes líquidos durante el día o mamar si se le está dando lactancia materna y tomar frutas ricas en jugo, es muy importante. Un mejor descanso en el niño requiere que existan unos hábitos adecuados de salud, lo cual implica hidratación, y más en días de intenso calor. Un cuerpo con elevada temperatura corporal necesita tener su aporte de líquidos, de lo contrario puede sufrir un golpe de calor y no rendir como es lo esperado. Por supuesto el descanso tampoco será óptimo.

Baño de agua tibia

Antes de acostarse puede refrescarse al pequeño con un baño de agua tibia y así no sentirá el calor tan intenso al salir. No es necesario que esté mucho tiempo, no obstante, que pueda apreciarse la disminución de su temperatura y se relaje. Incluso un baño en la piscina a última hora de la tarde, cuando el agua no está fría, puede resultarle calmante. Pueden utilizarse piscinas hinchables para tener en el jardín de casa o la terraza.

La hora de la siesta

Si el niño no quiere dormir siesta, no hay que lamentarse, quizás ello pueda ser positivo para lograr un sueño más placentero y profundo por las noches. Cuando el niño es incapaz de descansar durante el día, sea por el calor, intranquilidad…, no hay que obligarle. Verdaderamente hay niños que descansan mejor sin dormir siesta o no la necesitan. Obviamente en verano es más incómodo dormir cuando se tiene calor y en horas donde es más elevada la temperatura.

Alimentos que refrescan

Cuando el niño vaya a cenar lo mejor es que tome alimentos que no sean muy pesados ni le hagan tener digestiones complicadas. Las verduras, carne o pescado blanco en sólido o cremas frías, yogures…Si no es en la cena, durante la tarde un yogur helado puede resultar refrescante y sano a la vez. Y es que el verano es diversión y descanso, pero el calor, ciertamente, puede resultante estresante hasta para los niños.

 

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