Cómo evitar la toxoplasmosis durante el embarazo: guía completa y práctica

  • La toxoplasmosis suele ser leve en adultos sanos, pero puede causar complicaciones graves si la infección se produce por primera vez durante el embarazo y se transmite al feto.
  • La principal prevención se basa en la higiene alimentaria: cocinar bien la carne, congelar embutidos, evitar lácteos no pasteurizados y lavar a fondo frutas, verduras y utensilios de cocina.
  • Convivir con un gato es seguro si no se manipulan sus heces, se mantiene la bandeja limpia, el animal no come carne cruda y se lavan siempre las manos tras tocarlo.
  • Las analíticas del embarazo detectan si ya tienes anticuerpos frente a toxoplasma; si no estás inmunizada, seguir estrictamente estas medidas reduce al mínimo el riesgo de infección.

Prevención de toxoplasmosis en el embarazo

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Si estás embarazada o lo has estado, sabrás que en los análisis de sangre trimestrales, la matrona solicita un test de determinación de anticuerpos de toxoplasma, a fin de averiguar si has pasado anteriormente la infección ocasionada por el parásito toxoplasma gondii. ¿Por qué se realiza esta práctica de rutina?

Si has estado expuesta en algún momento de tu vida no existe ningún riesgo para tu bebé en este embarazo, porque tu organismo ya ha generado defensas. Pero si no, deberás seguir unos consejos para evitar el contagio durante la gestación. Esto es para evitar las consecuencias que podría tener una transmisión vertical (de madre a feto). La toxoplasmosis congénita se puede saldar con trastornos motrices en el niño, daños en el cerebro, aborto espontáneo, retraso mental, ceguera y hasta la muerte neonatal. De hecho, este tema es tan serio, que si contraes toxoplasmosis y estás planeando un embarazo, se recomienda esperar como mínimo seis meses.

Te contaré cuáles son las vías de transmisión del parásito (es microscópico) y te daré toda la información que necesites; pero recuerda consultar todas tus dudas y exponer tus preocupaciones al respecto. El mejor lugar para hacerlo es la consulta de la matrona, quien no dudará en aclararte cuantas cuestiones plantees y, si es necesario, te derivará al especialista en ginecología o medicina infecciosa.

En personas sanas (niños o adultos) contraer la toxoplasmosis no dará más problemas que una inflamación de los ganglios linfáticos del cuello (indolora), o síntomas como fiebre, cansancio, dolores de cabeza (como si fuera una gripe), incluso sarpullido. Sin embargo el problema se agrava muchísimo cuando se trata de mujeres embarazadas o personas inmunodeprimidas, porque el parásito puede atravesar la placenta o reactivarse y producir cuadros graves.

Qué es la toxoplasmosis y por qué preocupa en el embarazo

Toxoplasmosis

La toxoplasmosis es una infección ocasionada por el parásito Toxoplasma gondii. Es muy frecuente en aves, animales domésticos y salvajes, y también en seres humanos. En la mayoría de personas con un sistema inmunitario sano, se trata de una enfermedad leve o incluso asintomática, que puede pasar desapercibida o confundirse con una gripe pasajera.

Cuando la infección se produce antes del embarazo, el organismo genera anticuerpos que suelen proteger frente a reinfecciones y evitan que el parásito afecte a futuros embarazos. Por este motivo, si tu analítica inicial muestra anticuerpos de toxoplasma, se considera que estás inmunizada y el riesgo para tu bebé es mínimo.

El problema aparece cuando la mujer embarazada se infecta por primera vez durante la gestación (primoinfección). En este caso, el parásito puede atravesar la placenta, causar una infección en el feto y dar lugar a lo que se conoce como toxoplasmosis congénita. Esta infección puede afectar al sistema nervioso central, a los ojos y a la sangre del bebé, así como a otros órganos, con consecuencias que dependen mucho del momento del embarazo en el que se produzca el contagio.

Los expertos explican que, aunque no todos los fetos de madres infectadas acaban contagiados, la incidencia de infección fetal aumenta a medida que avanza el embarazo: el riesgo de transmisión es menor en el primer trimestre pero, cuando sucede, las lesiones suelen ser más graves; en el tercer trimestre la probabilidad de contagio es alta, pero la gravedad media de las secuelas fetales suele ser menor.

Transmisión de la toxoplasmosis

Riesgos de toxoplasmosis y viajes en el embarazo

Es una infección que se contagia siempre por vía oral, al llegar los microorganismos al sistema digestivo. Algunos expertos creen que la mitad de las infecciones son producidas por el consumo de carne cruda o poco hecha, aunque seguro que has oído hablar de las heces de un gato infectado como fuente de contagio. También es posible que el parásito llegue a tu cuerpo por tomar agua, verduras o frutas contaminadas, o por tocar tierra que tenga ooquistes (los huevos microscópicos del parásito).

Las principales vías de transmisión son:

  • Carne cruda o poco cocinada de cerdo, cordero, ternera, aves o caza que contenga quistes del parásito y no haya alcanzado temperaturas internas suficientes.
  • Embutidos crudos o jamón curado si no se han congelado previamente y contienen quistes viables.
  • Heces de gatos infectados, que eliminan ooquistes al entorno y contaminan la tierra, la arena o el agua.
  • Frutas y verduras mal lavadas que han estado en contacto con tierra contaminada.
  • Utensilios de cocina contaminados (cuchillos, tablas, tijeras, encimeras) que se han usado con carne cruda o vegetales sin lavar y luego se utilizan para otros alimentos sin una limpieza adecuada.
  • Agua no tratada o leche no pasteurizada, especialmente de cabra, que pueden contener el parásito.

¡Mucho cuidado con los utensilios que cortan carne cruda! Puede que cocines bien el alimento, pero si no lavas convenientemente cuchillos, tijeras, tablas o la superficie donde has preparado esa carne y destinas estos objetos a otros usos posteriormente, el riesgo de contaminación cruzada persiste.

La única forma de transmisión entre personas es durante el embarazo (de madre a feto) o al recibir una transfusión de sangre. En raras ocasiones se ha descrito la adquisición de la enfermedad tras un trasplante de órganos procedentes de una persona infectada.

Síntomas de la toxoplasmosis en la madre y en el bebé

En personas sanas, la infección por toxoplasma puede producir:

  • Ganglios linfáticos inflamados, sobre todo en el cuello.
  • Fiebre baja o febrícula.
  • Cansancio intenso o sensación de agotamiento.
  • Dolores musculares y molestias corporales.
  • Dolor de cabeza persistente.
  • Sarpullido leve o pequeñas erupciones cutáneas.

En muchos casos, los síntomas son tan leves y de tan corta duración que la mujer no es consciente de haber pasado la infección. Por eso, la analítica de sangre es fundamental para saber si has tenido contacto previo con el parásito o si se trata de una infección reciente.

Cuando la infección se transmite al feto, las consecuencias dependen del momento de la gestación en que se produzca. La toxoplasmosis congénita puede causar:

  • Aborto espontáneo o muerte intrauterina en infecciones tempranas muy graves.
  • Hidrocefalia (acúmulo de líquido en el cerebro del bebé).
  • Calcificaciones cerebrales y alteraciones estructurales del sistema nervioso central.
  • Lesiones oculares (coriorretinitis) con riesgo de pérdida de visión.
  • Agrandamiento del hígado o del bazo, anemia y alteraciones sanguíneas.
  • Problemas de desarrollo motor y cognitivo que pueden hacerse evidentes en la infancia o la adolescencia.

Aunque un porcentaje bajo de bebés presenta afectación evidente al nacimiento, algunos niños aparentemente sanos pueden desarrollar problemas visuales, auditivos o de aprendizaje años más tarde. De ahí la importancia del diagnóstico y el seguimiento prolongado cuando se confirma una infección congénita.

Los gatos y las embarazadas: qué riesgo real existe

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La primera noche que pasé con mi hijo mayor recién nacido en el hospital, mi pareja fue a casa a cambiarse de ropa y mientras lo hacía vio un fragmento de un documental que hablaba de la cantidad de gatos abandonados al quedarse la dueña embarazada y descubrir que no tenía anticuerpos de toxoplasmosis. ¡No es necesario que saques al gato de casa! Eso sí, harás bien en seguir estos consejos.

Estos animales adorables son el “albergue” preferido para el Toxoplasma gondii, porque solo en su intestino el parásito puede completar su ciclo reproductivo y producir ooquistes infectantes. Sin embargo, no todos los gatos se han infectado en algún momento de su vida. Yo he convivido con gatos durante muchos años, y en mi segundo embarazo seguía sin tener anticuerpos; puede que ninguno de ellos hubiera estado en contacto con el parásito o que mi afición a lavarme las manos haya evitado esta infección. Piensa que cuando hablamos de vía oral también pensamos en el acto de llevarse las manos contaminadas a la boca.

El gato se infecta si come carne cruda o presas (roedores, pájaros) que contienen el parásito. Tras la infección, elimina ooquistes en sus heces durante unas pocas semanas. Estos ooquistes necesitan entre uno y cinco días en la tierra o la arena para volverse infectantes. Por tanto, el riesgo se asocia sobre todo a:

  • Cambiar la arena del arenero sin medidas de protección.
  • Manipular tierra de jardín o arena de parques donde defecan gatos.
  • Tocar objetos contaminados con heces de gato y luego llevarse las manos a la boca.

Lejos de lo que se pueda pensar, el contagio no se produce por acariciar a un gato sano. Una embarazada puede tocar y convivir con su gato si sigue unas normas básicas: evitar manipular las heces, mantener la bandeja siempre limpia, alimentar al gato con pienso o comida enlatada y evitar que salga a la calle o que cace.

Es mejor extremar las precauciones, aun cuando un gato que no salga de casa y se alimente solo con pienso tenga pocas probabilidades de adquirir el parásito. Algunas fuentes incluyen como recomendación no adoptar gatitos nuevos durante el embarazo y lavarse bien las manos después de jugar con cualquier felino, sobre todo si proviene del exterior.

Según los CDC (Estados Unidos), aproximadamente un 15% de las mujeres en edad fértil presentan inmunidad al toxoplasma, lo que significa que muchas otras son susceptibles y podrían contagiarse durante el embarazo. La prevención y el seguimiento serológico son, por tanto, medidas clave para minimizar riesgos.

Consejos prácticos para evitar la toxoplasmosis durante el embarazo

Según diferentes estudios, solo una parte de la población femenina en edad fértil presenta inmunidad previa frente al toxoplasma. Eso significa que muchas mujeres son susceptibles de contagiarse durante el embarazo. La mejor medida es la prevención, basada en hábitos de higiene y alimentación seguros.

Si en tus análisis iniciales se demuestra que ya has pasado la infección, estas recomendaciones no serán tan críticas para evitar toxoplasmosis, pero la higiene alimentaria sigue siendo indispensable para prevenir otras infecciones como listeria o salmonela.

Medidas con el gato y el entorno del hogar

  • Evita cambiar tú la arena de los excrementos; y si no te queda más remedio hazlo usando guantes de un solo uso y lávate las manos minuciosamente después con agua y jabón.
  • Pide que el arenero se limpie a diario, para que las heces no permanezcan varios días y los ooquistes no tengan tiempo de volverse infectantes.
  • Alimenta a tu gato con pienso o comida enlatada y no le ofrezcas carne cruda o poco hecha.
  • Mantén al gato dentro de casa en la medida de lo posible y evita que tenga contacto con otros gatos o con animales de la calle.
  • Lávate las manos después de jugar o acariciar al gato, especialmente antes de comer o manipular alimentos.

Seguridad alimentaria: carne, lácteos y cocina

  • Cocina bien la carne que vayas a comer: el centro no puede estar rojo y el jugo que desprende será claro. Evita comer carnes semicrudas, marinadas o ahumadas si no han sido congeladas de forma adecuada.
  • Congela la carne a temperaturas inferiores a -18 ºC durante al menos 48 horas si vas a consumir embutidos crudos, jamón curado o productos cárnicos que no se cocinan.
  • Evita el consumo de leche y lácteos no pasteurizados, especialmente de cabra, porque pueden contener parásitos de toxoplasma u otros gérmenes peligrosos.
  • Lava y desinfecta los utensilios de cocina con agua caliente y jabón: cuchillos, tablas de cortar, tijeras, encimeras… después de utilizarlos con carne cruda o vegetales sin lavar.
  • No te lleves las manos a la boca mientras manipulas carne cruda o alimentos potencialmente contaminados.

Higiene con frutas, verduras y contacto con la tierra

  • Lava y frota bien las frutas y verduras frescas, sobre todo si se van a comer crudas. Si es posible, pélalas después de lavarlas.
  • Usa guantes para jardinería o al manipular tierra de macetas, huertos o jardines, y lávate las manos después de hacerlo.
  • Si tienes otros niños y los llevas al parque con arena, lava tus manos cuidadosamente en cuanto llegues a casa, o antes si puedes.
  • Cubre los areneros infantiles cuando no se utilicen para evitar que los gatos hagan sus necesidades en ellos.
  • Evita beber agua no tratada de fuentes dudosas, ríos, pozos o durante viajes a zonas donde el agua potable no esté garantizada.

Diagnóstico de la toxoplasmosis en el embarazo

Durante el primer mes de embarazo, el equipo obstétrico solicitará una analítica de sangre completa para obtener información sobre anticuerpos o infecciones previas que puedas tener, entre ellos la presencia de anticuerpos frente a la toxoplasmosis. Esta prueba permite distinguir:

  • Si nunca has estado en contacto con el parásito (serología negativa) y, por tanto, eres susceptible al contagio.
  • Si ya has pasado la infección y tienes inmunidad adquirida (serología positiva estable), lo que protege a tu bebé.
  • Si hay signos de infección reciente o activa, lo que requiere estudios más específicos y seguimiento.

En caso de sospecha de infección durante el embarazo, el especialista puede solicitar pruebas adicionales para precisar el momento de la infección y valorar el riesgo fetal. Si se confirma la infección materna reciente, y según las semanas de gestación, puede recomendarse:

  • Tratamiento antibiótico para disminuir la probabilidad de transmisión al feto o la gravedad de las posibles secuelas.
  • Ecografías detalladas para buscar signos de afectación fetal (alteraciones cerebrales, hidrocefalia, problemas de crecimiento, etc.).
  • Amniocentesis en determinados casos, para analizar el líquido amniótico y comprobar si el bebé está infectado.

Cuando nace un bebé de madre con infección por toxoplasma durante el embarazo, se realiza una valoración específica del recién nacido (exploración física, analíticas, a veces pruebas de imagen) y, si se confirma la infección, suele pautarse tratamiento antibiótico prolongado durante varios meses para reducir la aparición de secuelas a largo plazo.

Viajes, embarazo y riesgo de toxoplasmosis

Viajar embarazada y prevención de infecciones

Si durante el embarazo tienes previsto viajar al extranjero o visitar zonas rurales, conviene reforzar todavía más las medidas de prevención. En algunos países, la prevalencia de toxoplasma en el agua, la carne o el suelo puede ser diferente a la de tu entorno habitual, y es más fácil exponerse a alimentos poco controlados.

Al planificar tu viaje, consulta con tu profesional sanitario para revisar:

  • Recomendaciones sobre agua potable en el destino y si es necesario beber solo agua embotellada o hervida.
  • Consejos sobre alimentos típicos de la zona (carnes, embutidos, quesos frescos) que conviene evitar si no se cocinan o pasteurizan correctamente.
  • Precauciones con mercados callejeros, puestos de comida o restaurantes donde no se pueda garantizar la higiene de frutas, verduras y carnes.
  • Medidas adicionales para lavado de manos y utensilios si vas a alojarte en zonas rurales, acampadas o casas sin agua corriente segura.

La combinación de higiene rigurosa, elección cuidadosa de los alimentos y consumo de agua segura reduce de forma significativa el riesgo de toxoplasmosis y de muchas otras infecciones digestivas durante el embarazo.

Como has podido comprobar, las recomendaciones incluyen también otras situaciones potencialmente de riesgo, y no solo el contacto con gatos. En cualquier caso, no tienen sentido si en los análisis que te ha realizado la matrona se descubre que tú ya has pasado la infección, pero la higiene siempre es necesaria.

La toxoplasmosis en el embarazo es, por tanto, una infección que suele prevenirse con medidas sencillas y constantes en el día a día: cocinar bien la carne, lavar frutas y verduras, protegerse al manipular tierra y evitar el contacto con heces de gato. Con buena información, un seguimiento adecuado por parte de tu equipo sanitario y unos hábitos de higiene cuidadosos, el riesgo de contagio se mantiene muy bajo y puedes vivir tu embarazo con mucha más tranquilidad.


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