Factores que afectan la fertilidad femenina: causas, hábitos y soluciones prácticas

  • Edad, peso y estilo de vida influyen en la ovulación, la calidad ovocitaria y la implantación.
  • Infecciones, endometriosis y trompas obstruidas pueden dificultar el encuentro óvulo-espermatozoide.
  • Desórdenes hormonales (tiroides, prolactina, SOP) requieren diagnóstico y tratamiento específicos.
  • Evaluación integral de la pareja (seminograma, AMH y estudios uterinos/tubarios) orienta las mejores opciones.

problemas de fertilidad

Muchas mujeres luchan mes a mes por quedar embarazadas sin éxito, algo que sin duda pueden hacerles sentir mal. Lo primero que debes saber es que si estás intentando quedar embarazada pero no lo consigues, no es culpa tuya… no es culpa de nadie. Hay mujeres que tardan más que otras y eso no debe hacerte sentir mal, ¡en absoluto! Simplemente tendrás que cambiar algunos hábitos de tu vida para poder tener más probabilidades de quedarte embarazada y de potenciar de este modo tu fertilidad.

También deberás dejar de obsesionarte si te obsesiona demasiado la idea de quedarte embarazada. Porque quizá tú sepas que hay cosas que afectan el embarazo, es decir cosas más normales, pero también factores que disminuyen la fertilidad y que ni siquiera te des cuenta que ocurre en tu vida. Así que a partir de ahora, tendrás que tener todos los siguientes factores en cuenta.

El peso

El peso es fundamental tenerlo en cuenta para quedarte embarazada. Tanto si tienes sobrepeso como si tienes un peso demasiado bajo puede influir muy negativamente en tu fertilidad. Para que puedas quedarte embarazada con mayor facilidad es necesario que mantengas un peso saludable, es decir que calcules tu IMC (Índice de Masa Corporal) y que te mantengas dentro de los parámetros normales. Tanto si tienes sobre peso como poco peso, pueden desarrollar problemas en el embarazo y que tu bebé se vea afectado también.

Un exceso o déficit de grasa corporal puede alterar los niveles de estrógenos y provocar ciclos irregulares o anovulación. Esto es especialmente relevante en deportistas de alto rendimiento y en mujeres con trastornos de la conducta alimentaria. Mantener una alimentación equilibrada y un peso estable ayuda a regular el ciclo y a favorecer la ovulación.

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Fumar o beber

Ya se sabe que cuando una mujer se queda embarazada no puede fumar ni beber porque es potencialmente peligroso para la salud del bebé. Pero si quieres quedarte embarazada estos hábitos no son para nada saludables ya que afectan directamente a tu fertilidad. Tanto si te fumas un cigarro como si te fumas 10, o si bebes alcohol dos veces a la semana o más… estarás perjudicando tu salud y por tanto tus posibilidades de quedar embarazada. No es saludable, así que si tienes estos hábitos es mejor que te deshagas de ellos lo antes posible.

El tabaco se asocia a menor calidad ovocitaria, alteraciones tubarias y mayor riesgo de embarazo ectópico. El alcohol puede alterar la ovulación y la implantación. Si estás buscando embarazo, lo más recomendable es cesar ambos hábitos y priorizar un estilo de vida saludable.

Un estilo de vida poco saludable

Cuando me refiero a un estilo de vida poco saludable no me refiero sólo a fumar o beber como te he comentado en el punto anterior, me refiero también a comer de forma inadecuada, es decir, vida sedentaria y no tener una dieta equilibrada. Pero también en un estilo de vida poco saludable entra no hacer deporte (o caminar de forma diaria), tener una vida demasiado sedentaria y no esforzarse por encontrarse bien tanto física como emocionalmente.

Una alimentación basada en productos frescos y patrones equilibrados, el ejercicio moderado y el descanso suficiente favorecen el equilibrio hormonal. La gestión del estrés con técnicas de relajación, contacto social y hábitos de sueño regulares también puede contribuir a mejorar la fertilidad.

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No tener dinero

Aunque parezca una tontería hay estudios que demuestran que las personas que tienen una economía estable, que puede recibir dinero por tener hijos o que tienen una seguridad financiera bastante estable, son más propensos a tener hijos. Esto se puede achacar a que la mujer sentirá menos estrés y presión por el hecho de quedarse embarazada ya que podrán hacer frente a los gastos de tener un hijo. Y es que como ya se sabe, el coste anual de tener un hijo.


El estrés financiero eleva hormonas como el cortisol, que pueden interferir en la ovulación y la implantación. Buscar apoyo social, planificar el presupuesto y priorizar el autocuidado ayuda a reducir esa carga emocional y fisiológica.

Problemas con los espermatozoides

Quizá tu pareja tenga el problema y no tenga nada que ver contigo. Hay hombres que pueden tener los espermatozoides vagos, o quizá que tenga algún tipo de anomalía que no le permita que sus espermatozoides puedan fecundar el óvulo. A veces incluso, la medicación que esté tomando.

Es conveniente realizar un seminograma para evaluar concentración, movilidad y morfología. Otros factores como varicocele, exposición a calor o tóxicos, tabaco y alcohol también influyen en la calidad seminal. Ante dudas, una consulta andrológica puede orientar estudios y cambios de hábitos.

Obesidad masculina

Como te he comentado más arriba, el IMC de una mujer tiene mucho que ver con la fertilidad, pero también tiene mucho que ver el IMC del hombre. La fertilidad de un hombre también puede afectar a su fertilidad, y es que los hombres con sobrepeso pueden tener un 20% más de probabilidades de ser infértiles que los hombres con un IMC dentro de la normalidad. Los hombres obesos son un 36% más propensos a ser infértiles también. Tener demasiada grasa puede conducir a cambios biológicos como una disminución en la producción de testosterona, la reducción de la movilidad del esperma e incluso el aumento de una fragmentación del ADN espermático.

La reducción de peso mediante alimentación equilibrada y ejercicio puede mejorar parámetros seminales y hormonales. Además, dormir bien y evitar el estrés ayuda a normalizar la producción de testosterona.

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Tener un trabajo físicamente exigente o que estrese mucho

Tener un trabajo que sea físicamente exigente (o demasiado estresante) también puede perjudicar altamente la fertilidad femenina e incluso de tener complicaciones en el embarazo. Las carreras que son físicamente exigentes o que necesitan mucho tiempo para despegar profesionalmente hará que las mujeres retrasen el ser madres para cuando tengan más edad, siendo más probable que después con una edad mayor tengan más problemas para poder concebir, aumentando la infertilidad y los problemas en el embarazo.

Es necesario que las mujeres que tengan un trabajo que exija mucho física y/o mentalmente deban buscar la forma de aliviar el cansancio o el estrés después de un día duro de trabajo. Si esto te ocurre a ti será necesario que pases tiempo de relajación con tu familia, que llames o hables con tus amigos, que te relajes con una buena cena o que disfrutes de un baño.

Los turnos rotativos, la exposición a calor extremo o químicos y la falta de descanso pueden alterar el ciclo y la calidad ovocitaria. Planificar pausas, protegerse de tóxicos y mantener rutinas de sueño son medidas aconsejables.

Beber demasiado café

Aunque no hay una evidencia entre el café y los problemas de fertilidad es necesario tenerlo en cuenta por si acaso te ayuda a mejorar tu problema. Hay estudios que muestran que las mujeres que beben bebidas con cafeína tiene menos éxito en técnicas de reproducción asistida como la FIV (Fecundación In Vitro). Si quieres ser madre, prueba a reducir la cafeína para aumentar las posibilidades de tener óvulos maduros y preparados para ser fecundados.

Cantidad moderada de cafeína puede ser una estrategia prudente, sobre todo si estás en tratamientos de fertilidad o presentas ciclos irregulares.

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Edad

Si ha pasado un tiempo razonable intentando el embarazo sin éxito (especialmente si hay más edad), conviene consultar para valorar la reserva ovárica y otras posibles causas.

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Esterilidad e infertilidad: ¿en qué se diferencian?

Esterilidad se refiere a la dificultad para conseguir el embarazo tras intentarlo de forma regular durante un periodo suficiente. Puede ser primaria (nunca se logró embarazo) o secundaria (ya se tuvieron embarazos previos). Infertilidad se utiliza cuando existen pérdidas gestacionales repetidas o dificultad para llevar el embarazo a término.

En la distribución de causas, una parte de los casos se debe a factores femeninos, otra a masculinos, muchas veces son mixtos y en un porcentaje no se identifica causa clara. Esta clasificación ayuda a orientar el estudio y el tratamiento.

Endometriosis

La endometriosis ocurre cuando el tejido similar al endometrio crece fuera del útero. Puede afectar ovarios y trompas de Falopio, generando quistes (endometriomas) y distorsión anatómica. Además del dolor pélvico, puede disminuir la fertilidad por alteración en la captación del óvulo, inflamación pélvica y menor calidad ovocitaria.

Obstrucción de las trompas de Falopio

Es una causa frecuente de infertilidad femenina, a menudo relacionada con enfermedad inflamatoria pélvica. La obstrucción impide que el óvulo y el espermatozoide se encuentren o favorece que un embrión se implante en la trompa (embarazo ectópico). Muchas mujeres no presentan síntomas, por lo que su diagnóstico requiere estudios específicos.

Enfermedades infecciosas y salud del cuello uterino

Las infecciones de transmisión sexual como gonorrea y clamidia pueden ascender desde el cuello uterino y producir inflamación pélvica, cicatrices y obstrucción tubaria. La sífilis no tratada se asocia a complicaciones obstétricas graves. Detectar y tratar precozmente estas infecciones reduce secuelas en fertilidad.

Las infecciones crónicas del cuello del útero y ciertos tratamientos por lesiones asociadas al virus del papiloma humano pueden reducir la cantidad o calidad del moco cervical, dificultando el paso de los espermatozoides. La vacunación frente al HPV se recomienda en la preadolescencia y también está disponible en edades posteriores si no se realizó antes.

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Desórdenes hormonales de la ovulación

Alteraciones en el eje hipotálamo-hipófisis-ovario pueden impedir la ovulación. Entre sus causas están el daño pituitario, ejercicio intenso, restricción calórica, estrés mantenido y ciertas enfermedades sistémicas. Se manifiestan con ciclos irregulares o ausencia de menstruación.

Hiperprolactinemia

Niveles elevados de prolactina fuera del embarazo/lactancia alteran la ovulación y pueden causar secreción láctea, baja libido y reglas irregulares. Suele manejarse con medicación específica según la causa.

Función tiroidea

Hipotiroidismo: puede producir ciclos irregulares, cansancio y aumento de peso. Hipertiroidismo: pérdida de peso, taquicardia y debilidad. En ambos casos, ajustar el tratamiento tiroideo optimiza el entorno hormonal para concebir.

Síndrome de ovario poliquístico (SOP)

El SOP es una alteración endocrina común con anovulación, hiperandrogenismo y, con frecuencia, resistencia a la insulina. Puede cursar con acné, hirsutismo y ciclos muy irregulares. El manejo incluye cambios en el estilo de vida, control del peso y, en búsqueda de embarazo, fármacos inductores de la ovulación cuando se indiquen.

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Insuficiencia ovárica primaria o menopausia precoz

Se caracteriza por cese temprano de la función ovárica. Puede deberse a causas genéticas, autoinmunes o iatrogénicas (cirugía ovárica, radio/quimioterapia). En muchos casos se recomienda valorar preservación de la fertilidad antes de tratamientos gonadotóxicos o, si ya está establecida, las opciones de reproducción asistida más adecuadas. Consulta también cuál es el límite para ser madre si tienes dudas sobre la edad y la reserva.

Miomas, pólipos, septo y adherencias pélvicas

Los miomas uterinos (tumores benignos) y los pólipos pueden alterar la cavidad uterina, dificultar la implantación o bloquear trompas. El septo uterino, una malformación de la cavidad, se asocia con abortos. Las adherencias por cirugías o infecciones cambian la relación trompa-ovario. Su corrección, cuando procede, puede mejorar las tasas de embarazo.

Trastornos de la conducta alimentaria

La anorexia, bulimia u otros TCA pueden llevar a un IMC bajo y amenorrea por déficit energético. Restablecer el equilibrio nutricional y el abordaje psicológico son esenciales para recuperar la función ovulatoria y la salud general.

Radio y quimioterapia

Estos tratamientos pueden reducir la reserva ovárica en función de dosis y edad. Si es posible, conviene consultar opciones de preservación de la fertilidad, como la criopreservación de ovocitos, antes de iniciarlos. Infórmate sobre la posibilidad de ser madre después del cáncer en este artículo.

Problemas inmunológicos y sistémicos

En algunos casos, el sistema inmune puede generar anticuerpos anti-espermatozoide que dificultan la fecundación. Enfermedades sistémicas como diabetes mal controlada, disfunción renal o hepática y trastornos tiroideos también interfieren en la fertilidad y deben optimizarse antes de buscar embarazo.

Pruebas útiles en el estudio de la fertilidad

Además de la historia clínica y la exploración, son frecuentes pruebas como la ecografía transvaginal, analíticas hormonales (incluida la hormona antimülleriana para estimar reserva ovárica), histerosalpingografía para valorar trompas y cribado de infecciones. En el varón, el seminograma es la prueba inicial de referencia.

Estas son algunas de las causas que te pueden provocar problemas con tu fertilidad, por lo que si estás buscando ser madre es el momento que empieces a cambiar algunos de tus hábitos para poder tener más posibilidades de quedar embarazada. Así que no lo dudes más y calcula tus días fértiles para saber cuándo es el mejor momento para tener relaciones sexuales. Recuerda al mismo tiempo dejar el estrés a un lado, vivir la vida plenamente, no obsesionarte con nada y disfrutar de cada día… porque así, cuando menos te lo esperes si gozas de buena salud, el embarazo llegará a tu vida.

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